La eólica estadounidense sumó más de 7 GW de nueva capacidad en 2025, un 36 % más que el año anterior, según el informe U.S. Wind Energy Monitor de Wood Mackenzie y la American Clean Power Association. Las previsiones para los próximos cuatro años mantienen el pulso: 46 GW adicionales hasta 2029, con 2026 y 2027 como los ejercicios más potentes. El dato confirma que la energía eólica, pese a los vientos en contra de las tarifas y los permisos, sigue siendo una palanca clave de la transición energética del país.
El dato que impulsa la transición: 7 GW en 2025 y una previsión de 46 GW hasta 2029
El mercado estadounidense cerró 2025 con un volumen de instalaciones que supera la barrera de los 7 GW, un salto del 36 % frente al ejercicio previo. El patrón de conexión fue muy concentrado en el último trimestre: 3,8 GW de los 7 GW del año (el 52 %) entraron en servicio entre octubre y diciembre, una cadencia típica de los calendarios de puesta en marcha. Wood Mackenzie subraya que 2026 y 2027 concentrarán el grueso del crecimiento del periodo 2025‑2029, con 10,7 GW y 12,7 GW, respectivamente.
Ese empuje está respaldado por proyectos de gran escala. Pattern Energy avanza con SunZia, un macroparque de 3,5 GW en Nuevo México que convertirá al promotor en el mayor instalador de 2026. Invenergy tiene en cartera el Towner Energy Center de 998 MW en Colorado, el proyecto individual más grande previsto para 2027. Además, la eólica terrestre se expande hacia nuevos estados: Arkansas recibe su primer parque comercial a escala de red, Crossover Wind, impulsado por Cordelio.
El repowering (la sustitución de turbinas antiguas por otras más eficientes) también gana tracción. El informe identifica 18 proyectos que sumarán 2,5 GW adicionales en los próximos tres años, un refuerzo de capacidad que no requiere nuevas localizaciones y que aprovecha la infraestructura existente.
La letra pequeña del boom: tarifas, permisos y cuellos de botella
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 evitado: no desglosado en la fuente oficial.
- Capacidad añadida en 2025: más de 7 GW.
- Previsión 2025‑2029: 46 GW acumulados, con picos en 2026 (10,7 GW) y 2027 (12,7 GW).
- Equivalencia tangible: los 7 GW de 2025 podrían abastecer a aproximadamente 2 millones de hogares, según estándares del sector.
A pesar de la envergadura de las cifras, el informe advierte de amenazas que pueden erosionar la previsión a partir de 2028. Las tarifas comerciales elevan el coste de las turbinas: Wood Mackenzie calcula que el CAPEX de la eólica terrestre subirá un 5 % entre 2025 y 2029. Aunque la sobrecapacidad de fabricación doméstica presionaría los precios a la baja, la exposición a gravámenes sobre materias primas y subcomponentes neutraliza ese efecto.
Los permisos siguen siendo un cuello de botella. Varios proyectos con horizonte en 2029 han sido cancelados o declarados inactivos por dificultades de tramitación, lo que explica que la capacidad prevista para ese año caiga de manera significativa respecto al trimestre anterior. La incertidumbre regulatoria frena la visibilidad real del mercado, y los grandes fabricantes (OEM) ocultan cada vez más los detalles de los contratos.

En el segmento marino, el ritmo de instalación se ralentizó en el cuarto trimestre de 2025 por las condiciones invernales, trasladando capacidad a 2026. Vineyard Wind conectó 15 turbinas en el tercer trimestre y entregó 200 GWh en nueve meses, una ejecución sólida que contrasta con la presión financiera que sufren los desarrollos con entrada en operación prevista más allá de 2027. La falta de buques especializados y la cancelación de contratos agravan la brecha.
La demanda eléctrica crecerá una media del 3 % anual hasta 2029, frente al 0,7 % de la década anterior, y los centros de datos explican 59 GW de los 90 GW de nueva demanda punta.
Lo que esta aceleración eólica significa para la transición y para el inversor
El repunte de 2025 y la previsión de 46 GW hasta 2029 se apoyan en un argumento económico potente: el coste nivelado de la energía (LCOE) eólica sigue siendo competitivo, incluso en un contexto de tarifas al alza. La demanda de grandes cargas —las eléctricas tienen comprometidos 160 GW de nuevas conexiones industriales— convierte a la eólica en una opción natural para cubrir crecimiento de carga base. El problema, apunta Wood Mackenzie, es que la visibilidad más allá de 2028 es limitada, y los inversores deben interiorizar que el riesgo regulatorio y tarifario puede traducirse en un ajuste de carteras a finales de la década.
La dinámica geográfica refuerza la tendencia: los estados del oeste (Wyoming, Nuevo México y otros) acaparan el 34 % de la actividad en el trienio 2025‑2027. Mientras, el repowering y la entrada en nuevos estados como Arkansas demuestran que la eólica no es un mercado saturado, sino que avanza sobre emplazamientos cada vez más diversos. Para el consumidor final, este volumen de capacidad renovable contribuirá a moderar los precios mayoristas y a reducir la dependencia del gas natural, siempre que la red de transmisión acompañe.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: los más de 7 GW conectados en 2025 y los 46 GW previstos hasta 2029 ampliarán de forma significativa la generación limpia en Estados Unidos, desplazando centrales fósiles y reduciendo las emisiones del sector eléctrico.
- Modelo que cambia: la combinación de grandes proyectos, repowering y expansión a nuevos estados consolida un modelo de negocio que ya no depende de subvenciones puntuales, sino de una demanda eléctrica creciente y de costes de generación competitivos.
- Para las próximas generaciones: cada gigavatio eólico instalado hoy es infraestructura de larga duración que lega un sistema eléctrico más resiliente y menos expuesto a los vaivenes de los combustibles fósiles, siempre que se resuelvan los cuellos de botella en permisos y redes.




