Plan Auto+ 2026: el Gobierno abre el 4 de agosto las ayudas de 4.500 euros para coches eléctricos

Las solicitudes podrán presentarse en el portal habilitado por el Ministerio de Industria, y se resolverán por orden de llegada hasta agotar los 300 millones de euros disponibles. La cuantía máxima alcanza los 4.500 euros para turismos eléctricos ensamblados en Europa.

El próximo lunes 4 de agosto, a las nueve de la mañana, se abre el plazo para solicitar las ayudas del Plan Auto+. La convocatoria, largamente esperada por el sector, reparte 300 millones de euros en subvenciones de hasta 4.500 euros por vehículo. España, rezagada en electrificación, se juega en los próximos meses la posibilidad de que 2026 no sea otro año perdido para el coche eléctrico.

Cómo solicitar la ayuda y qué requisitos pide el Plan Auto+

El Plan Auto+ nace con la vocación de sustituir a los antiguos programas MOVES y acelerar la electrificación del parque automovilístico español. La ayuda base parte de 2.500 euros, pero puede elevarse hasta 4.500 euros si el comprador acredita la baja definitiva de un vehículo de más de diez años. El Ministerio de Industria ha confirmado que el presupuesto total de la convocatoria asciende a 300 millones de euros, ampliables si la demanda lo justifica.

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La solicitud se tramita íntegramente por vía telemática a través del portal que el IDAE habilitará el próximo lunes 4 de agosto. No hay papel, ni gestorías: solo DNI electrónico o certificado digital. El plazo de presentación se extiende hasta el 31 de diciembre de 2026 o hasta que se agoten los fondos, lo que suceda primero. La resolución sigue el orden riguroso de entrada, así que la fecha de presentación es determinante.

Entre los requisitos que baraja el Ministerio se incluyen un precio máximo de venta y una autonomía mínima, aunque los detalles definitivos se conocerán el mismo 4 de agosto al abrirse el portal. Sí está confirmado que el vehículo debe ser de propulsión puramente eléctrica —no híbrido enchufable— y estar ensamblado en Europa. Este último punto es la gran novedad y ha generado tanto aplausos entre los fabricantes continentales como críticas de los importadores asiáticos.

El Plan Auto+ es compatible con las ayudas autonómicas. Comunidades como Madrid, Cataluña y el País Vasco disponen de líneas complementarias que, en el mejor de los casos, permiten acumular hasta 7.000 euros de descuento sobre el precio final. En municipios con Zona de Bajas Emisiones activa, la bonificación puede alcanzar el 75% del impuesto de circulación durante los primeros tres años.

Trescientos millones de euros pueden parecer mucho dinero, pero con el ritmo actual de ventas duran apenas dos meses. La clave no es cuánto se gasta, sino cuánto se tarda en reponer la pólvora.

Los modelos que entran y los que se quedan fuera

La ligadura al ensamblaje europeo delimita con claridad el perímetro de los vehículos subvencionables. Entran en el Plan Auto+ modelos como el Renault 5 E-Tech, el Volkswagen ID.2, el Tesla Model 2 fabricado en Berlín o el Citroën ë-C3 de Stellantis. También quedan cubiertas las producciones de Seat, Cupra y la planta de Renault en Valladolid.

Fuera se sitúan, por el contrario, todos los eléctricos chinos del grupo SAIC (MG), del grupo Geely (Polestar, Zeekr) o de BYD, salvo que esta última complete su anunciada fábrica europea en Hungría antes del cierre de la convocatoria —algo que la propia compañía descarta para este año—. La CETM ha expresado su malestar en un comunicado en el que denuncia que el programa excluye al sector profesional, responsable del 16% del parque de vehículos comerciales ligeros en España.

Con la ayuda máxima, el Renault 5 E-Tech —cuyo precio de partida ronda los 24.900 euros— se quedaría en unos 20.400 euros. El Citroën ë-C3, aún más asequible, parte de 22.000 euros y podría adquirirse por menos de 18.000 euros si se achatarra un vehículo viejo. Son cifras que empiezan a competir de tú a tú con los utilitarios de combustión, y ese es exactamente el propósito declarado del Ministerio.

Un plan necesario pero con flecos que corregir

El Plan Auto+ llega en un momento delicado para la industria. Las ventas de eléctricos puros en España cerraron el primer semestre con una cuota del 5,6%, lejos del 14% de la media europea. El diferencial se explica en parte por la renta disponible de los hogares, pero también por la ausencia durante casi un año de un esquema de incentivos claro: el MOVES III agotó sus fondos en septiembre de 2025 y desde entonces el mercado ha navegado sin red.

La buena noticia es que los 4.500 euros, unidos a los descuentos que ya aplican los fabricantes para cumplir con los límites de emisiones de la UE, sitúan algunos modelos en una horquilla de precio cercana a los 20.000 euros. Es un umbral psicológico importante de cara a la clase media urbana, el target natural del programa.

Quedan, sin embargo, asignaturas pendientes. La exclusión del transporte profesional —autónomos con furgoneta, flotas de última milla— resulta difícil de justificar cuando la electrificación de la logística urbana es una de las palancas más efectivas para reducir emisiones y ruido. La barrera del precio máximo, sea cual sea la cifra final, también inquieta: podría dejar fuera a berlinas familiares eléctricas que necesitan los compradores de largas distancias.

Mi impresión es que el Plan Auto+ acierta al vincular la subvención a la producción europea —respira competitividad industrial— pero se queda corto en ambición presupuestaria. El verdadero examen no llegará en agosto, sino en octubre: si los fondos se agotan antes del cuarto trimestre y el Gobierno no amplía la partida con agilidad, el mensaje será que la electrificación sigue sin ser una prioridad de Estado.


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