El ecosistema israelí ha vuelto a demostrar que cuando el venture capital huele una tecnología transversal, el capital se mueve en bloque. En julio de 2026, las startups del país captaron 1.518 millones de dólares en 29 rondas, y la inteligencia artificial empresarial —el enterprise AI— fue el denominador común que unió ciberseguridad, semiconductores, robótica y hasta defensa. La lección para cualquier fundador es nítida: no se trata de crear el próximo ChatGPT, sino de construir las vías sobre las que correrá la IA.
1.500 millones en un solo mes: el dato que dispara todas las alarmas
La cifra de julio, según los datos de Calcalistech, convierte el mes en uno de los más fuertes del año y confirma que el ecosistema israelí —conocido como Startup Nation— sigue siendo un imán para el capital global. Las 29 operaciones contabilizadas superan los 1.500 millones de dólares, con un protagonista claro: la inteligencia artificial no aparece como un sector aislado, sino como la tecnología que sostiene prácticamente todas las áreas de innovación que atraen financiación.
La lectura de los inversores es contundente. En lugar de respaldar a los desarrolladores de grandes modelos de lenguaje —los LLM que acaparan titulares—, el dinero fluyó hacia empresas que construyen las tecnologías que rodean a la IA: plataformas de seguridad para agentes autónomos, software empresarial de flujos de trabajo, chips de red para conectar clústeres masivos, plataformas de observabilidad para datos generados por IA y sistemas de identidad para identidades máquina. La IA se ha convertido en en la columna vertebral de las apuestas de venture capital.
Este fenómeno no es nuevo, pero la intensidad del mes de julio confirma una tendencia que lleva dos trimestres consolidándose: el enterprise AI no es una moda, es el nuevo suelo del venture capital. Mientras los titulares se los llevaban los modelos de lenguaje como ChatGPT, los inversores israelíes ya estaban girando hacia las capas inferiores: chips más rápidos, sistemas de identidad para máquinas y plataformas de seguridad que protegen a los propios agentes de IA. El mensaje es claro: la inteligencia artificial no vale nada si no puede desplegarse de forma segura, escalable y fiable.
Enterprise AI: de los modelos de consumo a la infraestructura masiva
La ciberseguridad volvió a dominar las tablas de financiación. Glow emergió del sigilo con una ronda de 180 millones de dólares y una valoración de 1.200 millones, apostando a que la IA puede transformar la seguridad de endpoints de una defensa reactiva a una preventiva. Le siguió Onyx, con 113 millones apenas cuatro meses después de salir de la fase stealth, convencida de que proteger agentes de IA será uno de los mayores mercados del futuro. Y Neo Security sumó 100 millones para blindar a esos agentes autónomos en entornos corporativos.
La inteligencia artificial ha dejado de ser un sector para convertirse en la columna que sostiene casi cualquier innovación que atrae capital riesgo.
Los semiconductores también marcaron el mes. Xsight Labs, fabricante de chips de red, se llevó la ronda más alta con 300 millones de dólares y una valoración de 2.800 millones, impulsado por la demanda mundial de chips que conectan los gigantescos clústeres informáticos necesarios para la IA. La startup de observabilidad groundcover sumó 100 millones en una Serie C para retar a Datadog, argumentando que las plataformas tradicionales no se diseñaron para la explosión de telemetría que generan las aplicaciones cloud-native con IA.
Más allá del software y los chips, la robótica, los sensores, la neurotecnología y la defensa también atrajeron inversiones notables. Enigma recaudó 71 millones en ronda semilla para modelos fundacionales de robots inteligentes; Elio, fundada por exdirectivos de Meta, obtuvo 21 millones para sensores específicos para IA; Hemispheric reveló un proyecto curioso tras seis años en sigilo: 52 millones para un modelo fundacional del cerebro humano entrenado con más de 250.000 horas de datos neurológicos. En defensa, Skapion captó 36 millones para contrarrestar enjambres de drones, y Traysar lanzó 25 millones para robótica subterránea militar.

📦 Caso de estudio: Glow
- El reto: La ciberseguridad de endpoints sigue anclada en la detección reactiva, mientras las amenazas se automatizan con IA.
- La jugada: Glow apuesta por una plataforma que usa inteligencia artificial para pasar de la reacción a la prevención, cerrando una ronda de 180 millones de dólares con una valoración de 1.200 millones.
- El resultado: Valoración de unicornio en su primera gran ronda, con el respaldo de inversores de primer nivel.
- La lección: La protección de la infraestructura empresarial basada en IA se ha convertido en el nuevo campo de batalla del venture capital; quien domine la prevención, se llevará el mercado.
Qué enseña el imán israelí a un fundador español
El ecosistema español, más orientado al SaaS de consumo y a las fintech, tiene una oportunidad de aprendizaje en esta ola. Israel ha demostrado que el deep tech y la ciberseguridad aplicada a la empresa no dependen del tamaño del mercado doméstico: con un producto global, las rondas gigantes vienen solas. La trayectoria de Xsight Labs, que con un chip de red se ha valorado en 2.800 millones, es un espejo para las startups españolas de hardware y semiconductores que a menudo se sienten fuera del radar del venture capital.
Pero también hay un aviso. La concentración del capital en infraestructura de IA y defensa refleja un apetito de riesgo que exige equipos con una combinación de talento militar —como las unidades de inteligencia del ejército israelí— y trayectoria en grandes tecnológicas. En España, fundadores como los de Wallbox o Factorial ya demostraron que se puede levantar capital global desde aquí, pero la siguiente frontera está en la deep tech pura. La lección de julio de 2026 es que los inversores miran más allá del producto y premian la capacidad de crear las vías que permitirán a la IA llegar a todas partes.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Enfoca tus rondas hacia la infraestructura, no al modelo de consumo: Si tu proyecto roza la IA, plantea cómo resuelves un problema de seguridad, conectividad o gestión de datos para empresas. Es lo que los fondos están comprando.
- Aprovecha el talento dual: El perfil que mezcla experiencia en ciberseguridad, defensa o hardware con visión startup es un imán para inversores. Si no lo tienes en el equipo, búscalo.
- No temas al hardware ni al deep tech: El caso de Xsight Labs muestra que las rondas más abultadas pueden venir de un chip. Valida el product-market fit global y el capital llegará.
- Construye tu runway pensando en la seguridad, no en el hype: La IA generativa está en la cresta, pero la verdadera apuesta a largo plazo está en las tecnologías que la hacen segura y escalable. Posiciónate ahí.




