S&P cifra en 13.263 millones el ahorro de modernizar las redes eléctricas EEUU, donde Iberdrola invertirá 16.000M

El informe de S&P Global ve indispensable ampliar el transporte eléctrico ante la demanda de centros de datos e inteligencia artificial. Avangrid, filial de Iberdrola, canalizará 12.000 millones a redes hasta 2028.

Modernizar las redes eléctricas de EEUU generará ahorros de hasta 13.263 millones de euros, según S&P Global. La cifra es la traducción de los 15.300 millones de dólares que el informe de la firma de análisis atribuye a la expansión y modernización del transporte eléctrico estadounidense entre beneficios para consumidores y empresas.

El estudio Powering Growth and Affordability: The Role of Transmission in Economic and National Security sitúa la red de transporte como pieza central de la seguridad nacional. No se trata solo de asequibilidad o fiabilidad del suministro: el documento vincula la inversión en transmisión con la capacidad del país para responder a la demanda disparada por los centros de datos, la inteligencia artificial y la fabricación avanzada.

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El mayor impulso se concentra en la mitad oriental del país, dentro de la Eastern Interconnection. S&P Global prevé un crecimiento sin precedentes de la demanda eléctrica hasta mediados de la década de 2030. En su escenario base, los grandes sectores industriales, la electrificación de calefacción, y el vehículo eléctrico añadirán 374 teravatios hora de demanda energética y más de 45 gigavatios de potencia punta para 2035. A esa cifra se suman otros 295 TWh derivados de la electrificación de usos energéticos finales.

Las inversiones en transmisión interregional e intraregional arrojan un valor actual neto positivo en todos los escenarios analizados. El VAN oscila entre 4.000 millones de dólares, unos 3.467 millones de euros, y 12.400 millones de dólares, unos 10.750 millones de euros, en el escenario de demanda base, con un ciclo de vida económico de 40 años. En el escenario de alta demanda, marcado por más centros de datos de IA y un despliegue acelerado de la industria de defensa, los beneficios netos del sistema alcanzan los 15.300 millones de dólares en el supuesto de una transmisión sin restricciones.

El cambio de diagnóstico es relevante. El principal desafío del sistema eléctrico estadounidense ya no es solo construir nueva generación, sino garantizar que existan redes suficientes para conectar esos recursos y llevar la electricidad hasta los nuevos polos de consumo. El informe identifica la capacidad de las redes como uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento económico y energético del país.

La transmisión deja de ser un coste del sistema y pasa a operar como una garantía de crecimiento económico y de seguridad energética nacional.

Las redes regionales e interregionales generan beneficios muy superiores a las soluciones locales aisladas. Según el análisis, permitir una mayor interconexión entre regiones puede multiplicar por tres los beneficios de la inversión en transporte eléctrico. La razón es doble: facilita el acceso a recursos energéticos más competitivos y reduce la necesidad de construir generación local más costosa.

Más redes no solo abaratan la luz: protegen al sistema frente a picos de precios, ciberataques y fenómenos meteorológicos extremos.

Unas redes más robustas reducen la exposición a episodios de precios elevados, mejoran la gestión de reservas y aumentan la resiliencia ante amenazas físicas y cibernéticas. El informe enmarca esta inversión como una cobertura de riesgo para infraestructuras críticas, no como un simple proyecto de ingeniería eléctrica.

Iberdrola canalizará 16.000 millones a través de Avangrid hasta 2028

El informe apunta a una tendencia que beneficia directamente a las compañías bien posicionadas en el negocio regulado de redes. Es el caso de Iberdrola, que a través de su filial estadounidense Avangrid prevé movilizar 16.000 millones de euros de inversión hasta 2028. De ese total, 12.000 millones se destinarán a redes eléctricas y 4.000 millones a generación y clientes.

Avangrid cuenta en Estados Unidos con 175.000 kilómetros de redes de transporte y distribución, con las que suministra electricidad a una población de 10 millones de personas. El transporte eléctrico ha sido históricamente uno de los pilares de la actividad regulada de la filial, y el nuevo ciclo inversor refuerza esa posición dentro del grupo español.

Sobre esa plataforma, Avangrid gestiona unos 15.000 kilómetros de líneas de transporte, 234 subestaciones y 232 kilómetros de infraestructura de corriente continua de alta tensión en Nueva York, Maine y Connecticut. La base de activos regulados alcanza los 6.700 millones de euros, de los que 2.500 millones corresponden al estado de Nueva York.

La reciente entrada en servicio de la interconexión NECEC ha incorporado más de 1.700 millones de euros adicionales a la base de activos de transporte. Ese proyecto refuerza el papel de las redes como motor de crecimiento dentro de Avangrid y como soporte para la electrificación y la integración de energías renovables en Estados Unidos.

El cuello de botella silencioso de la transición: las redes condicionan a la IA y a la industria

El análisis de S&P Global pone cifras a un desajuste que ya condiciona la política energética de Washington: la capacidad de generación avanza más rápido que la capacidad de evacuación. El debate público suele centrarse en cuánta electricidad hay que producir. El informe desplaza el foco hacia quién transporta esa electricidad y quién paga la red.

Los centros de datos, la inteligencia artificial y la industria de defensa exigen una disponibilidad inmediata de potencia. Una red insuficiente convierte esa demanda en precios más altos y en plazos de conexión más largos. Por eso el estudio insiste en que el valor de la transmisión no está solo en los ahorros directos, sino en evitar decisiones de generación local menos eficientes y mucho más caras para el consumidor.

La tesis del informe conecta con un ciclo inversor que ya se aprecia en Europa. Operadores y reguladores de Alemania, Países Bajos o España coinciden en que más de la mitad de las redes necesarias para 2030 siguen atascadas en permisos. La congestión de la red es, de hecho, el nuevo recurso escaso de la transición energética. La diferencia en Estados Unidos es el empuje añadido de la defensa y de la inteligencia artificial, dos vectores de demanda con una tolerancia baja a los cortes.

Hay un riesgo evidente en esa velocidad. Construir más redes exige capital paciente, tarifas reguladas previsibles y una cadena de suministro que hoy compite con el sector industrial por transformadores, cables y subestaciones. El informe de S&P Global no oculta el reto, pero convierte la restricción en una oportunidad para las utilities con activos ya desplegados y con capacidad de financiar el crecimiento. El mercado interpreta que los balances regulados de compañías como Avangrid valen más cuando el transportar electricidad se convierte en la parte difícil del negocio.

La pregunta que queda abierta no es si habrá demanda de redes, sino si los reguladores autorizarán las tarifas necesarias para construir al ritmo que exigen los centros de datos. El horizonte de 2028 marcará la diferencia entre las utilities que llegan antes y las que solo reaccionan al atasco.


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