Eclipse solar animales: científicos españoles observarán su comportamiento el 12 de agosto

Proyectos como Ecoeclipse y TriEclipse instalarán grabadoras en toda la península para registrar cómo aves, mamíferos e insectos reaccionan a la oscuridad repentina. La ciencia ciudadana se moviliza para documentar uno de los espectáculos celestes más raros.

A última hora de la tarde del 12 de agosto de 2026, el Sol desaparecerá durante unos minutos sobre una franja de la península Ibérica. La Luna se interpondrá y, en pleno día, la naturaleza se quedará a oscuras. Para los científicos españoles, ese breve ocaso artificial será mucho más que un espectáculo celeste: será un laboratorio al aire libre para observar cómo reaccionan cientos de especies al apagón súbito de su principal reloj.

Lo que la luz dicta cuando se apaga

Los eclipses solares totales son tan escasos y efímeros que apenas hay registros sistemáticos. Desde las primeras anotaciones en los años treinta del siglo pasado hasta estudios recientes en Indonesia en 2016 y en Norteamérica en 2024, los biólogos han ido tejiendo un patrón: muchos animales alteran su comportamiento cuando el cielo se oscurece, pero cada especie lo hace a su manera.

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La clave no está en un supuesto adelanto de la noche, sino en los ritmos circadianos, los relojes internos que sincronizan la actividad de los seres vivos con la alternancia de luz y oscuridad. Lo que ocurre durante un eclipse es un fenómeno denominado masking: una respuesta inmediata a un cambio ambiental repentino que no llega a reajustar el reloj biológico. El animal reacciona, pero no se engaña.

Los insectos ofrecen las respuestas más nítidas. Las abejas interrumpen sus vuelos de forrajeo y regresan a la colmena; los grillos y las cigarras comienzan a cantar como si anocheciera. En Indonesia se observó que los escarabajos peloteros dejaban de rodar sus bolas y se enterraban hasta que volvía la luz.

Las aves protagonizan el capítulo más documentado. Durante el eclipse total que cruzó Norteamérica en abril de 2024, más de 10.000 voluntarios registraron las vocalizaciones de 52 especies mediante una aplicación móvil y grabadoras automáticas. El análisis reveló que 29 de ellas modificaron significativamente sus cantos, y que muchas iniciaron un coro del amanecer cuando el Sol reapareció, como si el día empezara de nuevo.

En el eclipse de 2024, veintinueve especies de aves alteraron sus vocalizaciones y muchas entonaron un segundo amanecer en cuanto regresó la luz.

En los mamíferos la respuesta es más heterogénea. Las vacas y las ovejas suelen dejar de pastar y se agrupan. Algunos murciélagos adelantan la salida, mientras que los zorros voladores permanecen inmóviles. Los macacos de Célebes llegaron a interrumpir su actividad y a rodear al macho dominante emitiendo gritos de alarma. Los animales domésticos, en cambio, apenas reaccionan: su comportamiento depende más del entorno y de la actitud de las personas que de la oscuridad en sí.

Ni siquiera el medio acuático permanece indiferente. Se ha documentado un aumento de la bioluminiscencia, una reducción del movimiento natatorio de ciertos peces y cambios de coloración en algunos cefalópodos. A pesar de casi un siglo de observaciones, la conclusión es clara: no existe una respuesta universal. La intensidad de la penumbra, la temperatura, el momento del ciclo reproductor y la presencia humana modulan la reacción de cada especie.

La hora bruja del 12 de agosto

El eclipse del 12 de agosto ocurrirá al final de la tarde, muy cerca del anochecer natural en buena parte de la península. Los cronobiólogos advierten que esa proximidad puede atenuar las respuestas: para muchos animales, el eclipse será poco más que un ligero adelanto de la hora de descansar. Sin embargo, la ocasión es demasiado valiosa para dejarla pasar.

Varios proyectos de ciencia ciudadana, como Ecoeclipse y TriEclipse, instalarán grabadoras y estaciones de vídeo en centenares de puntos para capturar el sonido y el movimiento de aves, murciélagos y fauna salvaje. La Asociación Ibérica de Zoológicos y Acuarios (AIZA) coordinará observaciones en una docena de parques, con el objetivo de crear el mayor registro ibérico del comportamiento animal durante un eclipse total.

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¿De qué nos sirve escuchar a los animales durante un eclipse?

Más allá del anecdotario, estudiar cómo reaccionan los animales a un apagón de minutos ayuda a los científicos a comprender los límites de los ritmos biológicos. El masking sigue siendo un terreno poco explorado porque los experimentos de laboratorio difícilmente replican un anochecer artificial de forma naturalista. Por eso los eclipses se convierten en una oportunidad única: ofrecen un experimento planetario en condiciones reales.

Los datos que se recojan el 12 de agosto alimentarán modelos sobre la plasticidad del comportamiento animal frente a cambios bruscos de luz, un fenómeno que puede volverse más frecuente en un mundo donde la contaminación lumínica extiende los crepúsculos artificiales. Además, la movilización ciudadana de de miles de voluntarios sienta las bases para una red de observación que podría repetirse en futuros eclipses o en otros eventos naturales extremos.

La ciencia ciudadana ha demostrado repetidamente que la colaboración entre profesionales y aficionados puede generar volúmenes de datos imposibles de obtener desde un solo laboratorio. El eclipse del 12 de agosto no solo oscurecerá el cielo, también encenderá una red de ojos y oídos dispuestos a escuchar lo que la naturaleza dice cuando el Sol se apaga. Porque bajo ese breve anochecer se esconden preguntas que llevan más de un siglo sin respuesta.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Los eclipses solares totales desencadenan cambios de comportamiento en numerosas especies, aunque no existe una respuesta universal; la reacción depende de la intensidad de la oscuridad, la temperatura y otros factores ambientales.
  • Dónde: El eclipse del 12 de agosto será total en una franja de la península Ibérica; las observaciones se realizarán en cientos de puntos de España, incluyendo parques zoológicos y espacios naturales.
  • Institución responsable: Proyectos de ciencia ciudadana Ecoeclipse y TriEclipse, junto con la Asociación Ibérica de Zoológicos y Acuarios (AIZA), y numerosos investigadores de universidades españolas.
  • Cuándo: 12 de agosto de 2026, al atardecer.
  • Impacto a futuro: Los datos permitirán afinar los modelos sobre el enmascaramiento (masking) y la plasticidad del comportamiento animal ante cambios bruscos de luz, y podrían sentar una red de observación ciudadana para futuros eclipses.

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