Costará 157 millones reconstruir las viviendas afectadas por los incendios de Ávila y Madrid, según Idealista

El cruce de imágenes satelitales y datos catastrales eleva a 1.580 los inmuebles dentro del perímetro calcinado. La factura de la reconstrucción solo en estas dos provincias supera los 99 millones en Madrid y 21,5 en Ávila.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Hasta 1.580 viviendas de las provincias de Madrid y Ávila se encuentran dentro del perímetro de los incendios recientes, según un cruce de imágenes satelitales con datos del Catastro.
  • ¿Quién está detrás? El estudio lo ha realizado Idealista a partir del programa Copernicus y la base de datos catastral.
  • ¿Qué impacto tiene? El valor de mercado conjunto supera los 343 millones de euros y la reconstrucción integral costaría 157,1 millones, con Madrid concentrando más del 60% de la factura.

Los incendios forestales que han arrasado miles de hectáreas en el centro de la Península en los últimos días dejan una factura inmobiliaria millonaria. Un análisis de Idealista —que cruza las imágenes del satélite Sentinel del programa Copernicus con los datos del Catastro— eleva a 1.580 las viviendas situadas dentro de la zona quemada. Sobre el terreno, el estado real de cada inmueble aún está por evaluar, pero el peor escenario que maneja el portal es contundente: la rehabilitación integral de todas ellas alcanzaría los 157,1 millones de euros.

Esa cifra representa la suma de los costes de reconstrucción de dos provincias castigadas con intensidad muy distinta. Madrid concentra 1.351 inmuebles repartidos en cinco municipios, con un valor de mercado estimado de 296,1 millones y un coste de reforma que podría superar los 99 millones de euros. Ávila, con menos densidad residencial en la zona calcinada, suma 229 viviendas en siete localidades, 47,5 millones de valor de mercado y un desembolso de hasta 21,5 millones si hubiera que rehacerlo todo.

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El análisis municipal añade granularidad a la catástrofe. San Martín de Valdeiglesias se lleva la peor parte: 619 viviendas dentro del perímetro y un coste estimado de reforma de más de 64 millones de euros. Le siguen Pelayos de la Presa (418 viviendas; 34 millones), Villa del Prado (306 viviendas; 36,6 millones) y El Tiemblo, en Ávila, con 180 inmuebles y 16,4 millones. Son núcleos rurales y segundas residencias donde la reconstrucción tropieza, además, con la dispersión geográfica y una infraestructura de servicios más débil.

El seguro, primer filtro (y no todos tienen cobertura de incendio forestal)

La factura de 157 millones no la asumirá íntegramente la administración ni saldrá íntegramente de los bolsillos de los propietarios. El primer dique de contención son los seguros de hogar. El Consorcio de Compensación de Seguros cubre los daños por incendio forestal —incluidos en el régimen de riesgos extraordinarios— siempre que el inmueble disponga de una póliza en vigor. El matiz no es menor: en zonas rurales y viviendas de uso esporádico, la tasa de aseguramiento es inferior a la media nacional.

Idealista no desglosa cuántas de las 1.580 viviendas cuentan con seguro, pero el dato es relevante para calcular el gap que tendrán que cubrir ayudas públicas —autonómicas, estatales o europeas— y la capacidad financiera de los propios dueños. La experiencia de incendios anteriores, como el de Sierra Bermeja en 2021 o los de Doñana en 2017, muestra que la reconstrucción se demora entre 18 y 36 meses desde que se evalúan los daños hasta que entran las primeras máquinas.

Reconstrucción masiva: tensión sobre un sector ya caliente

Si se confirma que varias decenas de viviendas necesitan reforma integral o reedificación, el impacto sobre la mano de obra y los materiales de construcción en la zona centro será inmediato. El sector de la rehabilitación ya opera con plazos dilatados —en Madrid capital, conseguir albañil cualificado para una obra media lleva semanas— y una demanda repentina de 1.500 inmuebles, aunque sea parcial, añadirá presión a los precios.

Las empresas constructoras medianas y los gremios locales de las zonas afectadas se preparan para un repunte de trabajo, pero el cuello de botella está en los materiales. Tras el boom post-pandémico y la crisis de suministros de 2022, los precios de la madera, el acero y los aislantes se estabilizaron en niveles altos. Una demanda extra concentrada en tres o cuatro comarcas puede disparar los costes de reposición por encima de los 157 millones que maneja Idealista, que se basan en valores medios de mercado.

El coste de reposición de un parque residencial no se mide solo en euros: es la capacidad de la administración y del seguro para devolver un hogar a quien lo perdió en horas.

La Ficha del Inversor

Para los propietarios afectados, la métrica clave es cuánto cubre realmente su seguro y cuánto tendrán que adelantar de su bolsillo mientras llegan las ayudas. El mercado asegurador español opera con franquicias que suelen moverse entre el 1% y el 3% del valor de reposición, y en el caso de segundas residencias —muy presentes en Pelayos de la Presa o San Martín— las coberturas pueden ser más limitadas que en una vivienda habitual.

La tendencia a seis meses es de un incremento notable de la actividad constructora en la Sierra Oeste de Madrid y el Alto Alberche abulense. Los plenos municipales tendrán que acelerar licencias de obra mayor y, previsiblemente, el Colegio de Arquitectos y los aparejadores reforzarán las visitas de evaluación. Para los inversores institucionales, esta destrucción de stock residencial puede tener un efecto colateral: una ligera tensión al alza en los precios de la vivienda de segunda mano en los pueblos limítrofes no afectados, por el trasvase temporal de demanda residencial.

El perfil recomendado ahora es triple: propietario afectado que debe revisar con lupa su póliza y contactar con el Consorcio; autónomo o pequeña constructora con licencia de obra que puede optar a los contratos de rehabilitación que salgan a concurso; y administración local, que tiene la llave para agilizar los trámites y evitar que los plazos se eternicen. En incendios anteriores, la mayor parte del retraso no vino de la falta de fondos, sino de la burocracia urbanística. Esa es la batalla que empieza ahora.


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