La UE aplica la DSA a ChatGPT y Roblox: multas de hasta el 6% de ingresos globales

Bruselas designará en agosto a ambas plataformas como VLOP, lo que implica deberes de transparencia, informes y una tasa anual. El precedente de sanciones recientes marca una hoja de ruta de tolerancia cero.

La Comisión Europea estrecha el cerco regulatorio sobre la inteligencia artificial y los videojuegos con una decisión que tendrá impacto multimillonario. ChatGPT, el chatbot de OpenAI, y Roblox, la plataforma de juegos online, serán designadas en agosto como ‘plataformas en línea de gran tamaño’ (VLOP) bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE. La medida activa controles estrictos de contenido, informes de transparencia y, si incumplen, multas de hasta el 6% de sus ingresos globales anuales.

Claves de la operación

  • Más de 45 millones de usuarios mensuales convierten a ChatGPT y Roblox en VLOP. El umbral no perdona y arrastra exigencias de auditoría, mitigación de riesgos y una tasa anual a Bruselas.
  • Multas de hasta el 6% de las ventas globales. El arsenal sancionador ya ha golpeado a X con 120 millones y a Alibaba con 550 millones, y quien incumpla se expone a un castigo proporcional a su facturación mundial.
  • La protección de menores y la presión de Washington centran el debate. Mientras la Administración Trump acusa a Europa de censurar empresas estadounidenses, Bruselas redobla la apuesta por blindar a los niños en internet, el talón de Aquiles de Roblox.

La designación, que se hará oficial en agosto según fuentes cercanas al procedimiento recogidas por Bloomberg, supone un salto cualitativo en la supervisión de dos ámbitos tecnológicos en rápida expansión: la IA generativa y los mundos virtuales habitados por menores. Desde que la DSA entró en vigor en 2022, las plataformas que superan los 45 millones de usuarios activos mensuales en la UE deben asumir obligaciones reforzadas que van mucho más allá de la simple moderación de contenidos.

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Para OpenAI, la entrada en el club de las VLOP implica detallar planes de mitigación de riesgos sistémicos, someterse a auditorías externas y abonar una tasa anual de supervisión. Roblox, por su parte, arrastra una reputación controvertida en materia de seguridad infantil y la DSA sitúa bajo el foco sus mecanismos de control sobre con quién hablan los niños y a qué juegos acceden. La empresa ha implantado recientemente filtros más estrictos, pero la Comisión no se conforma con promesas unilaterales.

En paralelo, la tensión transatlántica escala. El gobierno de Donald Trump ha criticado de forma reiterada estas normas, al considerarlas una barrera comercial que penaliza a las compañías estadounidenses. Sin embargo, Bruselas ya ha abierto más de una docena de investigaciones formales desde la aprobación de la Ley y el historial de multas demuestra que la voluntad de aplicar las reglas es inequívoca.

Los casos de X (120 millones de euros en diciembre por diseño engañoso) y de Alibaba (550 millones este mes por fallos en la verificación de productos falsificados) son los precedentes más visibles. Aunque ambas compañías han recurrido, las cifras sancionadoras dejan poco margen a las interpretaciones: la DSA se ha convertido en el instrumento más beligerante de la UE contra las grandes plataformas digitales.

El 6% de los ingresos globales no se negocia en una conference call: se impone desde Bruselas por vulnerar las reglas del juego digital europeo.

El salto a VLOP: qué cambia para ChatGPT y Roblox

Ser designada plataforma de gran tamaño implica mucho más que una etiqueta. Las empresas deben presentar informes de transparencia periódicos, realizar evaluaciones de riesgos sistémicos —desde la propagación de desinformación hasta efectos sobre la salud mental de los usuarios— y diseñar planes de mitigación auditables. Cualquier incumplimiento abre la puerta a expedientes que pueden concluir en sanciones equivalentes al 6% de su facturación global, un porcentaje que, en el caso de OpenAI, representa cientos de millones de euros.

Además, la Comisión Europea podrá exigir a las plataformas que compartan datos con investigadores independientes y que adapten sus algoritmos de recomendación para reducir riesgos. En la práctica, esto podría forzar a Roblox a rediseñar su sistema de recomendación de juegos y a OpenAI a ser más transparente sobre cómo entrena y afina sus modelos de lenguaje.

La DSA también refuerza la vigilancia sobre la publicidad. Roblox, que está incrementando su apuesta por la publicidad dirigida, deberá cumplir con requisitos extra de transparencia cuando el anunciante segmente a menores. Bruselas quiere evitar que los datos de los niños se conviertan en moneda de cambio sin control parental.

Del precedente de X a Alibaba: la DSA ya ha mordido y lo ha hecho con fuerza

La Comisión Von der Leyen no ha esperado a la designación de ChatGPT y Roblox para demostrar que la DSA no es un tigre de papel. En diciembre, X fue multada con 120 millones por diseño engañoso en su verificación de cuentas y falta de transparencia. Este mismo mes de julio, Alibaba recibió un mazazo de 550 millones por no evaluar los productos falsificados o inseguros vendidos en su plataforma. Ambas sanciones, aunque recurridas, marcan la hoja de ruta de una institución dispuesta a usar todo el margen que la ley le concede.

Ley de Servicios Digitales UE

Estos casos muestran una línea de acción coherente: la UE aplica la DSA con severidad a las plataformas que no demuestran un compromiso creíble con la protección del consumidor y la transparencia. Para OpenAI y Roblox, el reto no es solo evitar la multa, sino integrar la cultura de cumplimiento regulatorio europeo en compañías que nacieron con un perfil de innovación rápida y poca burocracia.

El pulso transatlántico y la protección del menor, las dos caras de la misma moneda

Más allá de las cifras, lo que subyace en esta nueva designación es una disputa geopolítica sobre quién pone las reglas en el mercado digital global. Washington interpreta la DSA como un intervencionismo que perjudica a las empresas estadounidenses, mientras Bruselas insiste en que la regulación es necesaria para proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos. España, históricamente alineada con las posiciones más ambiciosas en materia de derechos digitales, apoya sin fisuras este endurecimiento.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y la CNMC, con competencias aún limitadas en la aplicación directa de la DSA, observan de cerca cómo la Comisión ejerce su autoridad. El mercado español, donde ChatGPT y Roblox cuentan con millones de usuarios, será un laboratorio de cómo los nuevos deberes de transparencia y protección infantil se traducen en experiencias de uso más seguras.

La protección de los menores es, sin duda, el eje sobre el que pivotarán las exigencias a Roblox. La plataforma, que ya ha implantado controles como la limitación de chats para los más pequeños, deberá demostrar que esos mecanismos son eficaces bajo el escrutinio de Bruselas. La DSA obliga a las plataformas a evaluar y mitigar los riesgos para los niños, y cualquier carencia detectada puede derivar en un procedimiento sancionador con las mismas consecuencias financieras que un fallo sistémico en la moderación de contenidos.

Para OpenAI, el desafío es distinto pero igualmente complejo. El carácter generativo de ChatGPT introduce riesgos de desinformación y manipulación difíciles de prever. La Comisión espera que la empresa californiana demuestre que sus modelos no amplifican contenidos ilegales y que existen salvaguardias sólidas. Si no lo hace, el 6% de sus ingresos globales anuales se convertirá en una cifra concreta en un expediente sancionador. Y los precedentes de X y Alibaba indican que Bruselas no se detendrá ante recursos ni presiones diplomáticas.


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