Samsung: los precios de memoria RAM y SSD no volverán a la normalidad hasta 2029 por la demanda de IA

La división de semiconductores de la surcoreana dispara sus ganancias gracias a la demanda de IA, pero advierte de una escasez prolongada. Los contratos con los grandes centros de datos absorberán hasta el 70% de su capacidad hasta 2029.

La era de los chips baratos ha terminado. Samsung ha puesto fecha oficial al fin de la sequía de memorias que encarece cada PC y cada servidor: la normalidad no llegará antes de 2029. La división de semiconductores de la surcoreana multiplicó por más de 250 veces sus beneficios en el segundo trimestre de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, una explosión que resume el dominio absoluto de la inteligencia artificial sobre la cadena de suministro.

Claves de la operación

  • Explosión de beneficios en semiconductores. Samsung disparó sus ganancias en el Q2 de 2026, con un incremento de más de 25.000% en su división de memorias, impulsada por la demanda de IA.
  • Escasez prolongada hasta 2029. El vicepresidente ejecutivo Jaejune Kim advirtió que la oferta empeorará en 2027 y 2028, y que los precios no se moderarán hasta que venzan los contratos a largo plazo con los grandes centros de datos.
  • El 70% de la capacidad ya está comprometida. Los acuerdos con los cinco mayores operadores de data centers del mundo absorberán entre el 60% y el 70% de la producción de Samsung durante al menos un lustro.

Kim fue tajante ante los analistas: “La escasez de suministro empeorará el año próximo y se prolongará durante el siguiente”. No habrá alivio real ni en 2026 ni en 2027, y 2028 seguirá marcado por el desequilibrio. La única baza para que los precios de la memoria RAM y los SSD vuelvan a terreno conocido es la llegada de nueva capacidad fabril, pero las plantas que levantan Samsung, SK hynix y Micron tardarán años en operar a pleno rendimiento.

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El efecto IA: la memoria de alto ancho de banda devora la producción

El verdadero agujero negro de la oferta es la memoria HBM (High Bandwidth Memory). Cada acelerador de inteligencia artificial, cada cluster de entrenamiento de modelos, consume una cantidad desproporcionada de chips que antes se destinaban a la electrónica de consumo. Buena parte de la capacidad de fabricación se ha trasvasado de forma estructural hacia la HBM, dejando en segundo plano la DRAM y la NAND que utilizamos en ordenadores y móviles. Samsung reconoce que esa demanda no es cíclica: los contratos firmados con los cinco mayores gestores de centros de datos garantizan volúmenes mínimos durante al menos cinco años. Hasta que esos compromisos no caduquen, el mercado de consumo seguirá racionado.

Las cifras dibujan un panorama claramente asimétrico. En la conferencia de resultados se desveló que los acuerdos a largo plazo absorberán entre el 60% y el 70% de la capacidad total de Samsung. Lo que queda para el resto del mundo —fabricantes de PC, ensambladores locales, canales de distribución— es un remanente menguante que, además, se encarece porque la propia HBM exige procesos más complejos y obleas de mayor precio.

La memoria barata no volverá. El nuevo suelo de precios será más alto y lo marcará la inteligencia artificial.

¿Qué significa para el ecosistema tecnológico español?

España no fabrica semiconductores de vanguardia, pero los consume de forma intensiva. La subida de los precios de la memoria impacta directamente en los márgenes de ensambladores locales, integradores de sistemas y proveedores de servicios cloud que dependen de componentes de Samsung, SK hynix y Micron. Los centros de datos que se multiplican en Aragón o Madrid —impulsados por los grandes hyperscalers— se nutren precisamente de los mismos chips que la IA está devorando, lo que genera un círculo vicioso: la expansión del cloud en España encarece la renovación de los equipos informáticos de las pymes y de la administración.

Además, la sequía de componentes enfría los planes de digitalización que el Gobierno ha ligado a los fondos europeos. Si el coste de un servidor medio se duplica por la escasez de RAM, muchos proyectos de modernización del tejido productivo se posponen o redimensionan a la baja. Samsung no tiene capacidad ociosa para atender esa demanda, y los fabricantes alternativos no ofrecen una solución a corto plazo.

Una crisis estructural que redefine la cadena de suministro

Conviene recordar que Samsung controla cerca del 40% del mercado global de DRAM y más del 30% del de NAND. Su pulso con SK hynix y Micron es el termómetro de todo el sector. En 2024 y 2025 la industria ya vivió un encarecimiento provocado por la escasez pospandemia, pero aquel ciclo fue coyuntural; este, en cambio, tiene un motor permanente: la inteligencia artificial generativa. La memoria HBM es hoy el producto estrella y nadie prevé que la fiebre por entrenar modelos disminuya antes de que termine la década.

Para el ecosistema español, la dependencia de proveedores asiáticos es casi total. La Ley Europea de Chips aspiraba a duplicar la producción comunitaria para 2030, pero las fábricas prometidas —como la de TSMC en Dresde— no empezarán a producir hasta finales de la década y, en el mejor de los casos, aliviarán el segmento de lógica avanzada, no el de memoria. Samsung, SK hynix y Micron seguirán siendo los únicos interlocutores válidos cuando una startup o una administración española necesite ampliar su infraestructura. El horizonte de 2029 es, por tanto, una ventana de oportunidad, pero también una llamada de atención sobre la fragilidad de la cadena de suministro. La pregunta que queda en el aire no es si los precios bajarán —lo harán, moderadamente, cuando los contratos se liberen—, sino si el mercado de consumo volverá a ser alguna vez una prioridad para los grandes fabricantes de memoria.

crisis chips RAM

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