Arabia Saudí ha comenzado a sondear a decenas de países para crear una coalición internacional que garantice la seguridad del tráfico marítimo en el mar Rojo. La amenaza de los rebeldes hutíes de Yemen de imponer un bloqueo naval ha disparado la tensión geoestratégica y ha puesto en alerta a los mercados energéticos mundiales. Según fuentes consultadas por Reuters, la composición de la coalición aún no está cerrada y las consultas diplomáticas avanzan a contrarreloj.
El movimiento hutí, respaldado por Irán, anunció el 20 de julio un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí. Acusó a Riad de mantener un «asedio injusto y opresivo» sobre Yemen durante casi doce años. Desde ese día, los rebeldes han lanzado ataques contra buques saudíes en el mar Rojo. La respuesta militar saudí llegó con bombardeos sobre el puerto yemení de Hodeidah, utilizado, según Riad, para lanzar amenazas contra la navegación comercial. La escalada se suma al cierre del estratégico estrecho de Ormuz, ya afectado por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, y eleva el riesgo de una crisis de suministro de crudo a gran escala.
«Los Estados del Golfo han intentado evitar esta expansión durante todo el conflicto entre Estados Unidos e Irán. No creen que esta sea su guerra y han repetido que no quieren verse arrastrados». — Victoria Gatenby, periodista de Al Jazeera, citada en la cobertura de Reuters el 29 de julio de 2026.
Bab el-Mandeb: el cuello de botella del comercio global y un nuevo foco inflacionista
El mar Rojo y su entrada sur, el estrecho de Bab el-Mandeb, canalizan aproximadamente el 12% del comercio marítimo mundial. Cualquier interrupción parcial obligaría a desviar las rutas hacia el cabo de Buena Esperanza, añadiendo entre 7 y 10 días de tránsito y elevando los costes logísticos de forma sustancial. Las primas de seguro de carga de guerra ya se han disparado, y las grandes navieras empiezan a revaluar la viabilidad de la ruta hacia el canal de Suez.
Más allá del golpe directo al comercio, la iniciativa saudí persigue contener dos amenazas entrelazadas: un nuevo shock de oferta de petróleo y un repunte de la inflación importada. Los ministros de Exteriores de Catar, Kuwait y Baréin, en llamadas telefónicas con su homólogo saudí, han condenado los ataques de «Irán y sus milicias afiliadas en Irak y Yemén» y han pedido contención. Pero la vía diplomática no ha frenado la actividad hutí. El ministro de Información del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, Moammar al-Eryani, ha denunciado que los rebeldes, bajo instrucciones de Teherán, están diseñando un sistema para cobrar tarifas a los buques que transiten por el Bab el-Mandeb, convirtiendo uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo en una fuente de financiación para la milicia.
🌍 El impacto en España y Europa
Para los consumidores y las empresas europeas, la escalada en el mar Rojo se traduce en dos frentes de presión económica:
- Energía e inflación: Cada dólar adicional en el precio del barril de Brent se filtra a los carburantes y al recibo de la luz. Una subida sostenida podría retrasar los recortes de tipos del BCE y mantener el Euríbor elevado durante más tiempo, encareciendo las hipotecas variables de millones de familias españolas.
- Comercio exterior: Las empresas españolas que importan materias primas o exportan productos manufacturados a través del canal de Suez sufren retrasos y mayores costes de transporte. Sectores como el agroalimentario, el textil o la automoción ven erosionada su competitividad en un momento de demanda global ya debilitada.
En resumen, un conflicto que se libra a 4.000 kilómetros de distancia golpea directamente la economía doméstica a través de la factura energética y de la disrupción de unas cadenas de suministro que la globalización ha hecho extremadamente interdependientes.




