La Fed mantiene los tipos de interés: la presión interna para subirlos se dispara

Mientras Trump insiste en un recorte, la Fed opta por la prudencia y mira ya a septiembre. Wall Street recibe la noticia con caídas y los halcones del FOMC elevan el tono.

La Reserva Federal mantuvo este miércoles los tipos de interés en el rango del 3,5% al 3,75%, desoyendo las peticiones de la Casa Blanca para un recorte. La decisión, tomada bajo el nuevo mandato de Kevin Warsh, refleja la cautela del banco central ante una inflación que se resiste a ceder y el encarecimiento de la energía. Sin embargo, en el seno del Comité Federal de Mercado Abierto crecen las voces que reclaman un endurecimiento más agresivo, como destaca el análisis de DW Español.

Wall Street descuenta la pausa con pérdidas

La reacción de los mercados estadounidense al anuncio fue inmediata y mayoritariamente negativa. Según relató desde Nueva York Alejandro Rincón, enviado de DW, el Dow Jones de Industriales perdió un 1,3% al cierre de la jornada, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq Composite retrocedieron alrededor del 0,3% y el 0,4%, respectivamente. Las caídas, lejos de ser una sobrerreacción puntual, podrían prolongarse en los próximos días si persisten los riesgos geopolíticos en Oriente Medio y la inestabilidad derivada de las tensiones comerciales.

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Rincón explicó que los inversores valoran ahora la posibilidad de que la pausa de la Fed se convierta en un estancamiento en la lucha contra la inflación. «Los mercados empiezan a descontar no solo la ausencia de estímulos, sino también el peligro de que la inflación se enquiste si el banco central no actúa con más firmeza», señaló.

¿Quién gana y quién pierde con los tipos estables?

Para los consumidores, mantener el precio del dinero sin cambios supone un alivio a corto plazo. Los créditos hipotecarios y al consumo no se encarecen, y la actividad económica puede seguir fluyendo. Sin embargo, el propio análisis de DW advierte de que esta calma es engañosa. La inflación subyacente sigue por encima del objetivo del 2% y el alza de los precios energéticos podría trasladarse a otros sectores, erosionando el poder adquisitivo.

El presidente Donald Trump ha insistido públicamente en la necesidad de bajar tipos para impulsar el crecimiento. Pero la Fed, según el reportaje, teme que una relajación prematura dispare las expectativas inflacionistas y obligue después a subidas más dolorosas.

La Fed se enfrenta a que haya un estancamiento en la lucha contra la inflación, que es uno de los principales riesgos que enfrenta ahora la principal economía del planeta’

— Alejandro Rincón, DW Español

Presión interna: los halcones alzan la voz

El verdadero debate, según el análisis de DW, no está tanto en lo que ocurrió este miércoles, sino en lo que podría venir. Fuentes cercanas al banco central citadas por el medio indican que varios miembros del FOMC consideran que la Reserva Federal debería preparar ya una subida de tipos en su próxima reunión de septiembre. La guerra comercial con China y los riesgos geopolíticos alimentan una inflación que, de no atajarse, podría recrudecerse.

Esta división interna, poco frecuente en la era de Warsh, añade incertidumbre a los mercados y presiona al dólar. DW recuerda que el índice del dólar ya ha registrado volatilidad en las últimas semanas y que los inversores podrían buscar refugio en activos más seguros si la Fed no muestra una dirección clara.

La doble vara de medir: tecnología y energía

Mientras la política monetaria centraba la atención, los resultados trimestrales de las grandes tecnológicas ofrecieron una fotografía desigual. Microsoft superó las expectativas con un beneficio neto de 35.000 millones de dólares, un 31% más que el año anterior gracias al tirón de la nube y la inteligencia artificial. Meta, en cambio, decepcionó: sus ganancias cayeron un 14%, lastradas por los costes legales y las indemnizaciones por despidos. Estos vaivenes, apuntó DW, reflejan un mercado cada vez más escéptico con la rentabilidad inmediata de la IA.

En paralelo, el precio del petróleo mantiene una senda alcista que complica la ecuación de la Fed. La tensión en Oriente Medio no solo genera volatilidad bursátil, sino que encarece la energía y alimenta los temores inflacionarios. Un cóctel que, según DW Español, podría forzar al banco central a endurecer su discurso en las próximas semanas, incluso si los datos de empleo y consumo dan un respiro.

La decisión de hoy, más que un punto final, parece una pausa estratégica. Las presiones internas y externas sobre la Reserva Federal seguirán aumentando, y la pregunta ya no es si habrá movimiento, sino cuándo y en qué dirección. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español en YouTube.

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