Barcelona adjudica a Grupo Etra y Kapsch el mantenimiento de 40.000 semáforos por 34,3 millones

El nuevo contrato, que se extiende hasta 2028 con una posible prórroga de dos años, eleva el gasto anual en 2,5 millones de euros. La inversión busca renovar los sistemas de control de tráfico con componentes electrónicos más caros y mayor conectividad.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Ayuntamiento de Barcelona ha adjudicado el mantenimiento de casi 40.000 semáforos a las empresas Grupo Etra y Kapsch Trafficom por 34,3 millones de euros.
  • ¿Quién está detrás? El consistorio barcelonés, a través de la Comissió d’Ecologia, Urbanisme, Mobilitat i Habitatge, que aprobó la adjudicación el pasado viernes.
  • ¿Qué impacto tiene? El contrato, con una duración de dos años prorrogable otros dos, supone un incremento de 2,5 millones de euros anuales respecto al servicio anterior. La subida se justifica por la digitalización del sistema y el encarecimiento de los componentes electrónicos.

Barcelona mantiene la confianza en el tándem formado por Grupo Etra y Kapsch Trafficom para que sus casi 40.000 semáforos sigan funcionando. La Comissió d’Ecologia, Urbanisme, Mobilitat i Habitatge del Ayuntamiento dio luz verde el pasado viernes a la adjudicación del nuevo contrato de mantenimiento, valorado en 34,3 millones de euros (sin IVA). Es una cifra que hipoteca el presupuesto municipal durante dos años, hasta 2028, con la posibilidad de estirarlo dos ejercicios más si ambas partes lo consideran oportuno.

Los detalles del contrato: 40.000 semáforos, 34,3 millones y dos años

La dotación económica se dispara respecto al acuerdo que expira. Fuentes del sector consultadas por MERCA2.ES confirman que el incremento anual asciende a 2,5 millones de euros. Traducido a números gruesos, el consistorio pasará de abonar alrededor de 14,6 millones por ejercicio a desembolsar unos 17,1 millones. El sobrecoste se absorbe en parte por la subida de los materiales electrónicos y la necesidad de modernizar los reguladores, los sistemas de comunicación y el ‘software’ centralizado, que llevan años sin una actualización profunda.

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Las adjudicatarias no son unas recién llegadas. Electronic Traffic, la división de Grupo Etra especializada en movilidad urbana, y Kapsch Trafficom ya venían gestionando este servicio en la anterior contrata. El Ayuntamiento, lejos de buscar nuevos proveedores, ha optado por premiar la continuidad y el conocimiento del viario barcelonés. No obstante, la renovación llega con un pliego de condiciones más exigente: los operadores deberán incorporar un sistema de diagnóstico remoto que permita detectar averías antes de que el semáforo se apague o se quede en intermitente.

El sobrecoste anual de 2,5 millones y la digitalización que lo justifica

El incremento del 17% en la factura anual no ha pillado por sorpresa al sector. La crisis de suministros de semiconductores, aún latente, encarece cualquier componente electrónico. A ello se suma la voluntad municipal de convertir la red semafórica en un nodo más de la smart city: los nuevos controladores deben ser capaces de comunicarse con los centros de gestión de tráfico en tiempo real y de adaptar los ciclos verdes a la densidad circulatoria. MERCA2.ES ha podido saber que parte del presupuesto se destinará a sustituir las antiguas lámparas halógenas por módulos LED de bajo consumo.

El contrato actual, que ya expira este año, fue gestionado por las mismas empresas y mantenía un nivel de incidencias aceptable, según las auditorías internas. Sin embargo, los técnicos municipales llevaban tiempo reclamando una inversión extra para renovar los 3.200 reguladores más vetustos, algunos de ellos con más de quince años de antigüedad. La adjudicación despeja esa incógnita.

Barcelona blinda el mantenimiento de sus 40.000 semáforos con un sobrecoste anual de 2,5 millones que, en realidad, es la factura de la digitalización pendiente.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

¿A qué afecta? En primer lugar, al bolsillo del contribuyente barcelonés. Los 34,3 millones de euros (IVA aparte) se financian con los presupuestos municipales, en un contexto en el que el Ayuntamiento también debe afrontar la ampliación de las Zonas de Bajas Emisiones y la renovación de la flota de autobuses. La subida de 2,5 millones anuales supone un desembolso extra de cinco millones en el bienio inicial, que se duplicaría si se ejecuta la prórroga. Además, el contrato impacta directamente en la fluidez del tráfico: un semáforo mal temporizado o averiado genera atascos y emisiones.

Zona cero. Toda la red semafórica de la capital catalana está implicada, pero los técnicos centrarán los primeros esfuerzos en los cruces con mayor intensidad de vehículos y peatones. Distritos como el Eixample, Sant Martí o Les Corts, que concentran los principales ejes de entrada y salida, percibirán antes los efectos de la renovación. La adjudicación también refuerza el peso de dos empresas que ya controlan buena parte de la movilidad inteligente en España: Grupo Etra gestiona servicios similares en Madrid y Valencia, mientras que Kapsch está presente en varios sistemas de peaje y ‘ticketing’ ferroviario.

El dato. La cifra que resume la operación son esos 2,5 millones de euros anuales de sobrecoste. Es la traducción económica de una paradoja: ahorrar en mantenimiento de semáforos sale caro a largo plazo, porque la obsolescencia tecnológica multiplica las averías y el gasto en reparaciones de urgencia. El Ayuntamiento ha optado por pagar ahora para no tener que lamentar apagones generalizados dentro de dos años. Es una decisión pragmática, aunque el coste político de anunciar un contrato más caro en pleno debate sobre las ordenanzas fiscales no le haya pasado desapercibido al equipo de gobierno.

El precedente de otras ciudades europeas, como Ámsterdam o Copenhague, que ya han integrado sus redes semafóricas en plataformas de gestión de la movilidad en tiempo real, sirve de espejo. Barcelona da un paso más, aunque la hoja de ruta para conectar esos semáforos con los vehículos autónomos y los sistemas de prioridad del transporte público sigue sin fecha concreta. Por lo pronto, Grupo Etra y Kapsch tienen vía libre para empezar a trabajar.


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