Paramés reduce energía al 24% y apuesta por los negocios familiares para su cartera 2026

El gestor estrella del value investing reduce del 40% al 24% el peso de las energéticas y toma posiciones en Cirsa, Vidrala, JD Sports y Fresenius. La rotación responde a la necesidad de materializar plusvalías y buscar compañías con gobierno familiar y valuaciones atractivas.

Francisco García Paramés ha reducido la presencia de las compañías energéticas en su cartera de Cobas AM hasta el 24% del total, el nivel más bajo desde que inició su apuesta masiva por el sector hace varios ejercicios. Con las plusvalías cosechadas, el gestor value ha girado hacia negocios familiares con una hoja de ruta de crecimiento más predecible, entre los que figuran Cirsa, Vidrala, JD Sports y Fresenius.

La maniobra no es improvisada. Paramés, el decano del value investing en España, ha pasado años acumulando posiciones en petroleras y eléctricas que ahora materializa en beneficios. La energía era su mayor convicción sectorial, pero la disciplina le ha empujado a vender cuando los precios alcanzaron sus objetivos.

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Las nuevas fichas: Cirsa, Vidrala, JD Sports y Fresenius

La entrada de Cirsa, el gigante del juego fundado por la familia Lao, es quizás la más llamativa. Cotiza desde hace años en el mercado continuo con una deuda controlada, un rasgo que Paramés suele valorar. Vidrala, el fabricante de envases de vidrio, es otro negocio familiar con generación de caja recurrente y exposición a la recuperación del consumo en hostelería.

La apuesta por JD Sports Fashion añade un toque internacional. La cadena británica de ropa deportiva ha crecido a doble dígito en los últimos cinco años y mantiene una política de dividendo creciente, algo que encaja con el perfil de valor que busca Cobas. Por último, Fresenius, el conglomerado sanitario alemán, aporta diversificación sectorial y el atractivo de un negocio defensivo y regulado.

Lógica de la rotación

La reducción del peso energético no es una decisión que sorprenda a los seguidores de Paramés. Durante años, las petroleras y eléctricas concentraron una parte muy significativa de sus carteras, una apuesta que le reportó jugosas plusvalías cuando los precios del crudo y del gas se dispararon tras la invasión de Ucrania. Ahora, con los mercados energéticos normalizándose y las valoraciones de esas compañías más ajustadas, la disciplina value le pide vender y reinvertir.

El argumento de fondo es sencillo: los negocios familiares de calidad, con estructuras de gobierno estables y poca deuda, ofrecen una previsibilidad de flujos de caja que las compañías cíclicas no pueden garantizar. Paramés no está abandonando el sector industrial, sino cambiando ladrillos por empresas que, en su opinión, están descontadas. La rotación se produjo cuando las energéticas y ha rotado el capital hacia valores donde el control familiar actúa como un plus de transparencia y visión a largo plazo.

Recoger beneficios en el sector energético tras años de paciencia y redirigirlos hacia compañías familiares infravaloradas obedece a la disciplina estricta que define el value investing.

Un movimiento que habla más de disciplina que de cambio de ciclo

Como analista que lleva años siguiendo la trayectoria de Cobas AM, creo que esta rotación tiene menos que ver con una visión catastrofista de las energéticas y más con el cumplimiento riguroso de los criterios de inversión. Paramés ha demostrado que vende cuando su precio objetivo se alcanza, sin importar cuánto puedan seguir subiendo las acciones.

El riesgo, por supuesto, existe. Si la inflación repunta o aparece una nueva crisis energética, el sector que ahora reduce podría volver a brillar. No obstante, la diversificación hacia empresas con balances sólidos y generación de caja previsible reduce la volatilidad global de la cartera.

Los negocios familiares tampoco están exentos de riesgos. La concentración de poder en manos de una familia puede generar decisiones que penalicen al minoritario. En el caso de Cirsa o Vidrala, la historia de respeto al accionista es buena, pero conviene vigilar. Aun así, la maniobra de Paramés es una lección para los inversores que se dejan llevar por el momentum: vender cuando todos compran y comprar cuando pocos miran sigue siendo la esencia del value.

En un entorno de tipos de interés aún elevados, las empresas familiares con baja deuda tienen ventaja frente a competidores más apalancados. Eso explica, en parte, la preferencia del gestor por firmas como Vidrala o Fresenius, donde la deuda neta sobre ebitda es casi simbólica.


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