Enrique Lores, CEO de PayPal desde el 1 de marzo, apuesta por transformar la compañía en un banco digital y dejar atrás el modelo de pagos. Lo expuso en la Fundación Conexus, según recoge Europa Press.
Durante su intervención, el directivo defendió que PayPal debe volver a centrarse en el cliente, una prioridad que, según reconoció, la organización perdió durante su etapa de crecimiento acelerado.
‘Este es el cambio que tenemos que hacer: entender mejor que es lo que nuestros clientes quieren. Y quieren muchas más cosas que un método de pago sencillo’, señaló Lores, en declaraciones recogidas por Europa Press.
Ayudar a que la gente pague de manera más segura es importante, pero el cliente espera más de nosotros’, añadió el CEO. En su diagnóstico, el usuario demanda flexibilidad y opciones de pago aplazado, lo que empuja a PayPal hacia un perímetro más amplio que el de una simple pasarela.
‘Esto implica que la empresa sea más parecida a un banco digital que a una empresa de pagos’, insistió. La reflexión abre la puerta a productos que históricamente han estado en manos de la banca tradicional.
El giro no responde a una moda fintech: responde a un cliente que ya exige a PayPal lo que obtiene de un banco, sin el coste de una licencia bancaria tradicional.
Qué implica parecerse a un banco digital

La apuesta sitúa a PayPal en competencia directa con neobancos y con la gran banca de particulares. Revolut, Nubank y Klarna ya cumplen ese papel en varios mercados, mientras que Banco Santander, BBVA y CaixaBank defienden su relación transaccional con el cliente en España.
Sobre la operativa de PayPal, el director de Estrategia y responsable de Pagos de Deloitte en España, Gorka Briones, subrayó que la compañía ha marcado la transformación de los medios de pago en los últimos veinte años y puede marcar los próximos veinte. Valoró su capacidad de operar en países con regulación no homogénea y hábitos de consumo muy distintos.
Briones apuntó que el ecosistema de pagos se ha fragmentado en múltiples raíles, una tendencia que convive ahora con la entrada de las stablecoins. Lores, preguntado al respecto, fue prudente: la industria no ha encontrado todavía un modelo de uso que justifique su adopción.
La inteligencia artificial y el nuevo mapa regional
El CEO de PayPal fue explícito sobre el impacto de la inteligencia artificial. A su juicio, en un horizonte de dos a cinco años una compañía podrá ejecutar el mismo trabajo con una tercera o una cuarta parte de los empleados, un ajuste que, advirtió, obligará a rediseñar los sistemas de protección social.
Ese impacto social reclamaría, en su opinión, un seguro de desempleo más grande y con mayor cobertura. La reflexión conecta con el debate que ya mantienen los reguladores en Europa y en Estados Unidos sobre la convergencia entre tecnología y empleo.
En clave geopolítica, Lores dibujó un mundo menos global y más regional. Estados Unidos, Europa, o Asia compiten por reducir dependencias, una dinámica que afecta al despliegue internacional de una fintech con operaciones en los tres bloques.
El directivo fue crítico con la brecha regulatoria y de inversión que separa a Estados Unidos de Europa. ‘La regulación europea es más complicada y hay mucho menos dinero invirtiendo en tecnología e IA en Europa que en Estados Unidos’, sostuvo. Los grandes fondos europeos tampoco invierten en Europa, sino en Estados Unidos.
La afirmación de Lores es también una advertencia estratégica: si PayPal quiere parecerse a un banco digital, Europa es un mercado imprescindible, pero muy fragmentado a efectos regulatorios.
Análisis Merca2: el banco digital no se improvisa
El giro de PayPal repite el guion de otros actores que ya cruzaron la frontera del pago. Revolut obtuvo licencia bancaria en Lituania y luego en otros países; Nubank se consolidó como neobanco en Brasil; Klarna integró el pago aplazado en la experiencia de compra. PayPal parte con ventaja de escala y de red, pero no con una licencia bancaria universal: el salto a banco digital exige regulación, capital y otra cultura de control.
La ejecución del plan no es inmediata. La compañía necesitará decidir si construye una oferta bancaria propia o si la articula mediante alianzas y marcas blancas. La banca tradicional española no es un espectador pasivo: la competencia por el cliente de pagos aplazados y cuentas remuneradas se juega ya en la app de cada entidad.
El acierto de la visión de Lores se medirá, por tanto, menos por el discurso y más por la velocidad con la que PayPal sea capaz de lanzar servicios que la banca no había sabido integrar. El contraste es claro. La regulación marca la diferencia.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: Los próximos anuncios de producto de PayPal, en especial los ligados a pagos aplazados y cuentas transaccionales, y cualquier movimiento de licencia bancaria en Europa.
- Reacción del valor: El mercado sigue de cerca el giro estratégico, pero la ejecución dependerá de la capacidad de adaptar la plataforma sin deteriorar el margen operativo.
- Precedente sectorial: La evolución de neo




