EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? TSK presentó esta semana sus primeros resultados semestrales en Bolsa y confirmó negociaciones con Fitch para obtener rating y colocar bonos.
- ¿Quién está detrás? La ingeniería asturiana TSK, controlada por la familia García Vallina y dirigida por Joaquín García, con caja neta de 94 millones de euros.
- ¿Qué impacto tiene? El grupo busca un socio local en Estados Unidos para los ciclos combinados de centros de datos de IA, con un primer proyecto de 728 MW en Texas.
TSK negocia con Fitch su rating para salir a bonos y busca un socio estadounidense para los ciclos combinados de la IA.
La ingeniería asturiana presentó esta semana sus primeros resultados semestrales desde el debut bursátil del pasado 13 de mayo. Ganó 45 millones de euros hasta junio, 16 veces más que un año antes, con ventas de 480,6 millones y un ebitda (resultado bruto de explotación) de 44,5 millones, un 54% más. Números de manual.
Los números que sustentan el salto a la financiación bonista
El grupo dirigido por Joaquín García ya se financia con pagarés en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) y ahora llama a las puertas de Fitch Ratings. ‘Estamos trabajando con Fitch para obtener calificación crediticia’, reconoce García en declaraciones recogidas por Expansión. El objetivo es ampliar la capacidad de financiación para una cartera de proyectos cada vez más internacional.
La cartera de pedidos alcanza los 1.300 millones de euros, con otros 5.600 millones en acuerdos de exclusividad y 1.315 millones en contratos en fase final de negociación. La visibilidad agregada de negocio roza los 6.900 millones, cerca de un 40% más que al cierre de 2025. El apetito es real.
El imán estadounidense: Fermi America y los campus de IA en Texas
En Estados Unidos, TSK ha sido seleccionada como socio estratégico de Fermi America para una planta de ciclo abierto de 728 MW en Amarillo (Texas), vinculada a un campus privado de energía e inteligencia artificial. El proyecto incorpora equipos de Siemens Energy y prevé una conversión futura a ciclo combinado, la tecnología que aprovecha gas y vapor para extraer más electricidad con el mismo combustible.
La infraestructura es escalable: arrancará con 1.200 MW y aspira a sostener un campus de IA de 11.000 MW. Por eso TSK ha iniciado contactos con constructoras locales para sellar una alianza a largo plazo. ‘Estamos en contacto con varias compañías, pero aún no hay decisión tomada’, apunta García. Aún no hay decisión tomada.
La demanda de los campus de IA no solo dispara la contratación de TSK: está redefiniendo qué vale un megavatio, un suelo industrial y un permiso de interconexión.
También en Estados Unidos, TSK mantiene un acuerdo de exclusividad para un ciclo combinado de 540 MW basado en tecnología de GE Vernova, cuyo contrato definitivo sigue en fase de negociación. En Israel, la ingeniería ha sido seleccionada para una planta de ciclo combinado de 800 MW en Tel Aviv, también con GE Vernova. La tecnología estadounidense cruza dos continentes.
La lectura estratégica es clara: TSK está monetizando la electrificación de la inteligencia artificial, no solo como contratista, sino como socio de referencia. En España, la duda es si los grandes centros de datos encontrarán suelo industrial, acceso a red y tramitación exprés, en plazo. Conviene no deslumbrarse.
La Ficha del Inversor
Métrica clave: el margen ebitda de TSK se sitúa en el 9,3%, una ratio elevada en la construcción industrial y muy por encima del 4% que presentó Técnicas Reunidas en el primer semestre. Con caja neta de 94 millones y una cartera de oportunidades de 14.900 millones, un 50% más que al cierre de 2025, la empresa entra en la conversación de la financiación bonista con un balance saneado. A seis meses, la tendencia en infraestructuras para centros de datos es alcista en Estados Unidos y Oriente Medio, pero el cierre de alianzas locales y la nota de Fitch marcarán el ritmo.
El perfil recomendado es el inversor en transición energética e infraestructuras, incluidas las family offices con tolerancia a proyectos fuera de España; no es una posición para minorista conservador ni para quien busque exposición directa al ciclo residencial español. La lectura a 5-10 años es más profunda: los ciclos combinados y los campus de IA demandan suelo industrial, acceso a red y tramitación urgente, y algunas comunidades españolas ya compiten por atraerlos. La crisis del ladrillo empujó a TSK hacia Europa del Este y Oriente Medio; ahora la electrificación de la IA la lleva a Texas. El riesgo es la concentración geopolítica: Estados Unidos e Israel concentran los contratos más visibles. La próxima referencia clara es la asignación del rating por parte de Fitch y la eventual emisión de bonos, además del desenlace de la alianza estadounidense antes de fin de año.




