Hacienda ultima un recargo en el IRPF para los caseros que suban el precio del alquiler este año

El Gobierno prepara un cambio en las deducciones del IRPF que penalizará a los propietarios que encarezcan el alquiler al renovar contrato. Te contamos cómo funciona y cuánto puedes perder.

Hacienda ya no quiere premiar solo a quien baja el alquiler: también quiere castigar a quien lo sube. El Ministerio ultima un cambio en el IRPF que reducirá las deducciones fiscales de los propietarios particulares en función de cuánto suban la renta al firmar un nuevo contrato sobre una vivienda que ya estaba alquilada. Cuanto mayor sea la subida, menos podrás desgravarte.

La medida no toca las actualizaciones anuales pactadas durante la vigencia de un contrato, sino el precio que fija el casero cuando renueva el alquiler con un inquilino nuevo. El objetivo es frenar los grandes incrementos en un mercado donde los precios llevan meses disparados.

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Cómo afecta el nuevo IRPF a los caseros

El borrador que maneja el Ejecutivo transforma el sistema de reducciones que existía hasta ahora. Actualmente, la mayoría de propietarios se benefician de una deducción del 50% sobre el rendimiento neto del alquiler, salvo que apliquen alguna bonificación adicional. Con la reforma, ese porcentaje empezará a depender directamente de la evolución del precio.

Si mantienes la misma renta al cambiar de inquilino, no pierdes nada: conservas la deducción actual. Pero si subes el alquiler un 20% o más, te quedarás en el escalón más bajo, con solo un 15% de deducción. Es, en la práctica, un recargo encubierto para quien encarece la vivienda por encima de lo razonable.

Qué dice la ley y quién vigila la subida

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Hacienda comparará la nueva mensualidad con la última renta del contrato anterior, una vez aplicada la actualización que correspondiese, para calcular el porcentaje de subida real. No hace falta que declares nada especial: el cruce de datos lo hará la Agencia Tributaria de forma automática al revisar tu declaración. El impuesto en cuestión es el IRPF, que grava la renta de las personas físicas residentes en España y que ya distingue distintos tipos de rendimiento según su origen.

La reforma no crea formalmente un impuesto nuevo ni una multa. El castigo se aplica sobre lo que ya tributas, reduciendo el margen que te puedes descontar del beneficio obtenido por el alquiler. Cuanta menos deducción, más base imponible, y más dinero acaba yendo a Hacienda cada mes de junio.

Antecedentes: de la zanahoria al palo

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Esta propuesta llega después de que el propio Gobierno intentara ofrecer una bonificación del 100% en el IRPF a los propietarios que no subieran la renta al firmar nuevo contrato. La medida no salió adelante por el rechazo de los socios parlamentarios, y el Ejecutivo ha decidido cambiar de estrategia: en lugar de premiar únicamente la contención, ahora también penalizará el aumento.

La Ley de Vivienda de 2023 ya había introducido reducciones de hasta el 90% para quien bajara el alquiler en zonas tensionadas, pero su alcance quedó limitado porque muy pocas comunidades autónomas llegaron a declarar esas zonas. El nuevo esquema busca tener un efecto más general, sin depender de que cada región active el mecanismo.

Cuánto puedes perder según la subida

Los tramos que maneja el borrador siguen una lógica escalonada, pensada para que el golpe fiscal sea proporcional al aumento aplicado. Cuanto más te alejes de mantener el precio anterior, más caro te saldrá en la declaración de la renta.

Estos son los escalones que se manejan actualmente en el texto del real decreto:

  • Subida de hasta el 5%: la deducción se mantiene en el 40%, apenas por debajo del 50% general.
  • Entre el 5% y el 10%: la reducción cae al 30%.
  • Entre el 10% y el 15%: baja hasta el 25%.
  • Subida del 20% o más: solo un 15% de deducción, el escalón más penalizado.

Quién se libra y quién no

No todos los propietarios sentirán el mismo impacto, y ahí está uno de los puntos más criticados por los expertos consultados. Los grandes tenedores, al operar como sociedades, tributan por el Impuesto de Sociedades y no por el IRPF, así que esta reforma apenas les afecta.

Quien sí notará el cambio de lleno es el pequeño propietario que alquila uno o dos pisos como persona física. Algunos agentes inmobiliarios ya advierten de un posible efecto contrario al buscado: que ante la penalización fiscal, algunos caseros opten por retirar la vivienda del mercado de alquiler tradicional antes que asumir una subida de impuestos.

Qué puedes hacer si eres propietario

Si tienes previsto renovar un contrato próximamente, conviene hacer números antes de decidir el precio. Una subida moderada, alineada con el índice oficial de referencia, te permite mantener buena parte de la deducción actual sin renunciar a actualizar la renta a la realidad del mercado.

Lo razonable, según los asesores fiscales que ya están estudiando el borrador, es planificar la subida con margen: quedarte por debajo del 5% de incremento te deja en el escalón más favorable, mientras que superar el 20% puede costarte cientos de euros extra en la próxima declaración. La clave será moverse con cabeza, no con prisas, hasta que el decreto se publique oficialmente en el BOE y queden claros todos los detalles definitivos.


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