Ucrania ha golpeado ya 285 buques de la llamada ‘flota fantasma’ rusa en diez semanas. La operación, confirmada este viernes 12 de septiembre por el mando de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, persigue cortar una de las principales fuentes de financiación del Kremlin: el petróleo que Moscú exporta desde el mar de Azov y el mar Negro sorteando sanciones y el tope de precios del G7.
En paralelo, Rusia lanzó entre la noche del 11 y el 12 de septiembre una oleada de ataques que deja al menos 11 muertos y 96 heridos. Odesa ha sido la zona más castigada, con 35 heridos, incluido un bebé de cinco meses y un adolescente de 17 años. Los ataques también alcanzaron Dnipropetrovsk, Donetsk, Zaporiyia, Kyiv, Sumy, Járkov y Jersón.
La noche más dura para Odesa y el desglose de la operación
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia empleó 129 drones de distintos tipos y un paquete de misiles que incluyó Iskander-M/KN-23, ocho Kalibr y seis Kh-59/69. Cerca de la mitad de los drones llevaban motores a reacción. Las defensas ucranianas destruyeron o neutralizaron 110 objetivos aéreos.
- En Dnipropetrovsk murieron dos personas y otras 22 resultaron heridas; un ataque dañó una planta industrial en Kryvyi Rih.
- En Zaporiyia, los ataques rusos alcanzaron 45 localidades en 24 horas, con dos muertos y once heridos.
- En Donetsk murieron cuatro personas; en la región de Kyiv, una persona falleció y tres resultaron heridas.
- Ucrania atacó la planta Tolyattikauchuk, en la región rusa de Samara, que suministra caucho sintético para combustibles sólidos de misiles.
Mientras tanto, la ofensiva ucraniana contra la ‘flota fantasma’ muestra cifras reveladoras. Desde su inicio hace diez semanas, Ucrania ha atacado 215 buques en julio, 54 en agosto y 16 entre el 1 y el 11 de septiembre. Según el comandante Robert ‘Brovdi’ Browdi, los ataques han dejado casi detenido el tráfico en el mar de Azov y el estrecho de Kerch, y han limitado seriamente la actividad en el norte y noreste del mar Negro.
“El enemigo atacó la ciudad. Un edificio residencial de varias plantas ha resultado dañado.” — Oleh Kiper, gobernador de la región de Odesa, 12 de septiembre de 2026
Lo que me dice esta operación: la guerra económica se ha trasladado al mar
Lo que veo en estas cifras no es solo una operación militar. Es un ataque directo al modelo con el que Rusia ha eludido el tope de precios del G7 desde 2022. La ‘flota fantasma’ la integran buques con pabellones opacos, aseguradoras sin trazabilidad y transferencias de crudo en aguas internacionales. Ucrania ha decidido golpear ese eslabón logístico, no la producción ni la demanda.
El detalle relevante es la tendencia: 215 ataques en julio frente a 16 en los once primeros días de septiembre. No habla de menor eficacia; habla de un cambio de fase. La flota ha reducido su actividad o ha buscado rutas alternativas, y el estrecho de Kerch, clave para el tránsito de crudo ligero, ha quedado prácticamente estrangulado. Si esa dinámica se consolida, Moscú pierde margen para financiar la guerra sin recurrir a ventas a descuento en Asia o a canales estatales más visibles.
El riesgo es la escalada en el mar Negro. Atacar petroleros sancionados abarata el acceso de Rusia a métodos de escolta y contramedidas. De hecho, Ucrania difundió imágenes de un ataque a un petrolero sancionado escoltado por un helicóptero ruso. Eso introduce una variable nueva para las primas de riesgo del crudo y para el coste del flete marítimo en la región. El mercado petrolero aún no descuenta una interrupción relevante, pero la geografía del conflicto ha cambiado.
“La magnitud de los daños todavía se está evaluando.” — Estado Mayor General de Ucrania, 12 de septiembre de 2026
🌍 El impacto en España y Europa
El impacto directo en España es limitado. La cuestión no es el suministro, sino el precio. Si los ataques ucranianos reducen de verdad la capacidad exportadora rusa desde el mar Negro y el Azov, el Brent incorporaría una prima de riesgo geopolítico. Eso presionaría al alza los precios de la gasolina y del gasóleo en la eurozona en un momento en que el BCE vigila la inflación de servicios. El efecto sobre el Euríbor sería indirecto: solo se materializaría si el crudo impulsara una inflación energética que retrasara nuevos recortes del BCE. Para el tejido exportador español, el riesgo principal es un encarecimiento del transporte marítimo en el Mediterráneo oriental y el mar Negro, aunque las rutas del gas y del petróleo hacia la península ibérica dependen más del Atlántico y del Magreb.




