El pozo de las Paredes en Ávila se consolida como la piscina natural con agua más limpia a dos horas de Madrid

En pleno corazón de Gredos, este rincón de Ávila esconde agua tan transparente que se ven las truchas nadando entre las rocas. Acceso gratuito, sombra y un puente medieval de propina.

Ávila vuelve a colarse este verano en las conversaciones de quienes buscan agua fría sin colas ni sombrillas de alquiler. El Pozo de las Paredes, en Navacepeda de Tormes, se ha ganado fama de tener una de las aguas más transparentes de toda la provincia, y no es una exageración de folleto turístico: se pueden ver truchas nadando a simple vista bajo la superficie, algo que solo ocurre cuando el agua está realmente limpia.

La última semana de julio suele ser la más calurosa del verano, y este rincón de la Sierra de Gredos ofrece una alternativa real a la playa sin necesidad de mover el coche durante horas. El acceso es gratuito, algo cada vez más raro en zonas de baño acondicionadas, y las planchas de granito que rodean la poza funcionan como un solárium natural donde tender la toalla.

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Ávila, la provincia que esconde el secreto mejor guardado de Gredos

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Quien conduce hasta Ávila buscando frescor no suele fijarse primero en Navacepeda de Tormes, un pequeño municipio del Alto Tormes con calles de piedra y vistas directas a las cumbres graníticas de Gredos. Pero es precisamente aquí, a los pies del pueblo, donde el río Barbellido excava una garganta que ha tallado durante siglos dos muros verticales de roca de unos diez metros de altura.

Entre esas dos paredes de piedra —de ahí el nombre del lugar— se forma la poza. El agua llega helada incluso en pleno julio, porque procede directamente del deshielo y los arroyos de la sierra, y esa temperatura baja es también la explicación de su limpieza: el frío frena la proliferación de algas y sedimentos que sí afectan a otras zonas de baño más expuestas al sol.

El puente medieval y el pilón que enamoran a National Geographic

El Pozo de las Paredes forma parte de ese puñado de rincones de Ávila que han pasado de ser un secreto local a aparecer recomendados por medios de viajes nacionales e internacionales, entre ellos National Geographic. La combinación de un antiguo puente de piedra —que algunos vecinos datan como romano y otros como medieval, sin registros oficiales que lo confirmen del todo— con la garganta natural excavada en el granito de la Sierra de Gredos crea una estampa que pocas piscinas naturales de interior pueden igualar.

La zona pertenece al Parque Regional de la Sierra de Gredos, un espacio protegido que se extiende por varias provincias y que garantiza que el entorno se mantenga sin urbanizar. Eso es justo lo que atrae a cada vez más visitantes de Madrid: no hay chiringuitos con música ni hileras de sombrillas, solo agua, roca y pinos.

Cómo llegar y qué encontrar en el Pozo de las Paredes

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Desde Madrid, el trayecto ronda las dos horas y cuarto por la A-6 y la carretera AV-941 hasta Navacepeda de Tormes, atravesando El Barco de Ávila. Una vez en el pueblo, un camino rural de algo más de un kilómetro y medio conduce hasta la poza, bien señalizado y transitable sin dificultad para la mayoría de visitantes.

Junto al agua, el área recreativa dispone de mesas, sillas y barbacocas para quienes deciden quedarse todo el día, además de un bar-restaurante que solo abre en temporada de verano. El aparcamiento cercano tiene capacidad limitada, así que llegar a media mañana en fines de semana de julio y agosto es la mejor garantía de encontrar hueco.

Zonas de sombra y precauciones para el baño

Uno de los aspectos que más se repite entre quienes visitan el lugar en pleno verano es la presencia de árboles y roca que generan sombra natural en varios puntos del entorno, algo que se agradece especialmente durante la última semana de julio, cuando las temperaturas en la meseta suelen dispararse. No hay socorrista ni vigilancia oficial, así que la prudencia corre por cuenta de cada bañista.

El fondo de la poza es rocoso e irregular, lo que obliga a entrar con calma y evitar saltos desde el puente, una práctica que algunos visitantes hacen pese a las recomendaciones de seguridad. La profundidad varía bastante según el punto y la época del año, más aún tras un invierno con nieve abundante en la sierra.

  • Lleva calzado de agua, porque las rocas del fondo pueden resultar resbaladizas.
  • Evita las horas centrales del día si buscas la sombra más fresca junto a las paredes de roca.
  • Revisa el nivel del río antes de bañarte tras lluvias recientes en la sierra.
  • Aparca temprano si vas en fin de semana, ya que las plazas cercanas se llenan pronto.

El futuro de las piscinas naturales de Ávila: más visitantes, mismo cuidado

El auge del turismo de interior como alternativa a la costa no es una moda pasajera. Cada vez más viajeros valoran el silencio, el agua fría y la ausencia de masificación por encima de la comodidad de una playa con todos los servicios, y provincias como Ávila se benefician de ese cambio de prioridades.

El reto para los próximos veranos será mantener el equilibrio entre esa popularidad creciente y la conservación de un entorno que, precisamente, debe su encanto a permanecer casi intacto. Si algo demuestra el Pozo de las Paredes es que no hace falta artificio para atraer visitantes: basta con agua limpia, sombra de verdad y un paisaje que no necesita filtros.


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