Descubren tumba con 560 estatuillas que revela secretos funerarios del antiguo Egipto

El hallazgo en la necrópolis de Tell Athar Quesna incluye amuletos de piedras semipreciosas y el asa de una vasija de Rodas con el nombre del fabricante. La disposición de los cuerpos y los objetos confirma la pervivencia de rituales funerarios de tradición osiríaca durante el Pe

En el delta del Nilo, la necrópolis de Tell Athar Quesna, un cementerio privado que lleva revelando secretos desde 1991, acaba de entregar uno de esos tesoros que obligan a matizar lo que creíamos saber sobre las prácticas funerarias del antiguo Egipto. Un equipo del Consejo Supremo de Antigüedades ha sacado a la luz una unidad funeraria con una sala principal y varias cámaras accesorias. Dentro, un hallazgo que desborda cualquier previsión: 560 estatuillas ushebti que debían servir a los difuntos en el otro mundo.

Una cámara olvidada en el delta del Nilo

Tell Athar Quesna se encuentra en la gobernación de Menufia, a unos 60 kilómetros al norte de El Cairo. Es un tell, una colina artificial formada por estratos de ocupación humana durante milenios. Las excavaciones allí han documentado unidades funerarias de distintas épocas. Esta nueva cámara, fechada entre los siglos VII y III a.C., suma un eslabón crucial. Su estructura, aunque perdió las cubiertas originales, conserva los accesos abovedados que conectan la sala principal con las estancias secundarias. El diseño habla de un arquitecto que conocía bien la tradición hipogea.

Publicidad

Los enterramientos estaban en posición osiríaca: los cuerpos, tumbados boca arriba con los brazos sobre el pecho o el abdomen, imitaban al dios Osiris, símbolo de resurrección. Algunos esqueletos se conservan bien; otros, apenas, pero los arqueólogos han podido reconstruir el ritual a partir de los restos y la disposición del ajuar.

560 ushebtis: el ejército silencioso del más allá

Al abrir una de las cámaras secundarias, los investigadores se toparon con dos grandes conjuntos de figurillas: 560 en total. Las estatuillas estaban fabricadas en fayenza, esa cerámica vidriada de tonos azulados o verdes que se obtiene mediante la cocción de cuarzo molido con sales alcalinas. Las estatuillas adoptan la silueta momiforme de Osiris, pero varían en tamaño, detalle y calidad. Algunas llevan inscripciones con fragmentos del Libro de los Muertos, el texto que recitaba los conjuros necesarios para atravesar el inframundo.

La función de los ushebtis era doble: mágica y práctica. Según la creencia, el difunto debía cumplir trabajos agrícolas en el más allá. Estas figurillas, una vez animadas mediante la fórmula adecuada, lo reemplazaban. Un ejército de servidores de barro cocido que, a golpe de conjuro, empuñaba la azada para su amo. La cantidad —560— habla de un personaje de elevada posición que no pensaba arriesgarse ni un solo día de eternidad sin ayuda.

Los especialistas saben que la tradición de los ushebtis se remonta al Imperio Medio, pero es durante el Tercer Período Intermedio y el Período Tardío cuando se multiplican por centenares. Estas 560 piezas confirman que en el delta la costumbre gozaba de plena vitalidad.

Un ejército de barro cocido que, a golpe de conjuro, empuñaba la azada para su amo.

Amuletos, cerámica y un asa de Rodas

Junto a los ushebtis, la tumba contenía un segundo tesoro: docenas de amuletos protectores de piedras semipreciosas. Aparecieron dedos de piedra, el Ojo Udjat —que protegía del mal— y el Nudo de Isis, asociado al bienestar y la magia curativa. Los amuletos recuperados son un catálogo de la religiosidad cotidiana: el Ojo Udjat (el ojo de Horus) protegía contra el mal de ojo; el Nudo de Isis (o tit) se asociaba a la diosa y garantizaba la protección materna; los dedos de piedra, quizá relacionados con conjuros para controlar espíritus. Cada pieza tenía un destino mágico preciso.

La cerámica recogida incluye platos, cuencos y dos lámparas de barro que quizá iluminaron los rituales. En una vasija se hallaron restos de sustancias —tal vez resinas o ungüentos— empleados en la momificación. Un detalle técnico conmueve: algunos recipientes aún conservan la huella dactilar del artesano.

Pero el objeto que más ilumina el contexto histórico es un fragmento de cerámica importada de la isla de Rodas. El asa conserva el nombre del fabricante, una firma que viajó más de 600 kilómetros por mar. Es la prueba física de las intensas relaciones comerciales entre el Mediterráneo oriental y el delta del Nilo durante el Período Tardío. El comercio con Rodas no era nuevo: desde el siglo VII a.C. los mercaderes griegos establecieron factorías en el delta, intercambiando vino, aceite y cerámica por trigo y papiro egipcios. Pero encontrar una firma concreta humaniza esa ruta milenaria.

Los arqueólogos documentaron además un gesto funerario poco frecuente: bajo los brazos y entre los muslos de uno de los cuerpos se habían colocado platos de cerámica, algunos con residuos. La práctica, aún en estudio, sugiere ofrendas o ungüentos aplicados directamente sobre el cadáver, una variación regional de los ritos que no se había registrado antes en este yacimiento.

Lo que esta tumba cuenta sobre el Periodo Tardío

El hallazgo de Tell Athar Quesna añade matices importantes al mapa funerario egipcio. Durante siglos, la tradición de depositar ushebtis acompañó a las élites, pero nunca se había documentado un lote tan numeroso en el delta en una sola cámara. Los investigadores podrán ahora estudiar la producción seriada, la difusión del Libro de los Muertos en el Bajo Egipto y la evolución estilística de las figurillas. Además, la cerámica de Rodas confirma que el comercio mediterráneo continuó fluido incluso durante las fases de dominación extranjera.

La posición osiríaca y el ajuar de amuletos no son novedosos, pero la combinación con los ushebtis masivos y los objetos importados revela una sociedad local próspera y conectada. Los difuntos de Quesna no eran faraones: probablemente eran comerciantes, sacerdotes o terratenientes que replicaban en su escala los rituales de la realeza. La necrópolis se revela como un laboratorio para entender cómo las creencias funerarias se adaptaban en las provincias. Al mismo tiempo, el fragmento de Rodas con nombre de artesano recuerda que el delta era la puerta de entrada de productos griegos mucho antes de la conquista de Alejandro Magno.

Aún quedan preguntas abiertas. Los análisis de los restos humanos y el estudio pormenorizado de las inscripciones permitirán identificar a los individuos y la fecha exacta de los sepelios. Pero una cosa es clara: incluso 2.500 años después, las creencias egipcias sobre la muerte siguen hablando. Y en esa conversación, cada ushebti tiene algo que decir.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Una unidad funeraria con 560 estatuillas ushebti, amuletos de piedras semipreciosas y cerámica, incluida una vasija de Rodas con firma del fabricante.
  • Dónde: Necrópolis de Tell Athar Quesna, gobernación de Menufia, delta del Nilo, Egipto.
  • Institución responsable: Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.
  • Cuándo: La campaña de excavación ha sido anunciada en julio de 2026; los enterramientos datan de entre los siglos VII y III a.C. (Período Tardío y época grecorromana).
  • Impacto a futuro: Los análisis permitirán profundizar en las redes comerciales mediterráneas y en la producción masiva de ushebtis durante el periodo tardío, así como identificar a los individuos enterrados.

Publicidad