Repsol lanza 800 MW eólicos en EE.UU. y prepara 900 millones para el proyecto Aguayo

La petrolera acelera su expansión en Estados Unidos con dos nuevos parques en Illinois y avanza en la tramitación de Aguayo II, que será la segunda mayor central de bombeo de España. La cartera renovable supera ya los 6 GW operativos y apunta a 9 GW en 2028.

Repsol acaba de aprobar la inversión en dos parques eólicos en Illinois que suman 816 megavatios (MW), los primeros de la compañía en Estados Unidos. La decisión, comunicada en los resultados del primer semestre de 2026, añade una nueva capa a la ofensiva renovable de la petrolera española, que ya supera los 6 GW de potencia operativa y se encamina hacia los 9 GW en 2028.

Los dos proyectos se encuentran en el estado de Illinois. El primero, Pike Creek, contará con 200 MW y será desarrollado íntegramente por Repsol tras la decisión final de inversión (FID) ya tomada. El segundo, Heritage Prairie Wind, aportará 616 MW y se ejecutará en alianza con Pattern Energy a través de una joint venture.

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Dos nuevos parques eólicos en Illinois suman 816 MW y consolidan la apuesta estadounidense

Con estos dos desarrollos, Repsol da un salto cualitativo en el mercado eólico norteamericano, donde hasta ahora solo contaba con activos solares. El proyecto Pike Creek, de 200 MW, será el primer parque eólico construido en solitario por la compañía en el país. Heritage Prairie Wind, por su parte, refuerza la estrategia de alianzas que Repsol ha ido tejiendo en los últimos años para compartir riesgos y acelerar el crecimiento.

La cartera estadounidense ya superaba los 2.000 MW de potencia instalada, en su mayoría fotovoltaica. La incorporación de estos 816 MW eólicos —junto con la planta solar Pecan Prairie, de 595 MW en Texas, aún en construcción— diversifica la base tecnológica y reduce la exposición a la intermitencia solar.

Illinois se consolida como un nuevo polo para la petrolera. El estado cuenta con un recurso eólico significativo y un marco regulatorio favorable a las renovables, con incentivos fiscales y objetivos estatales de descarbonización que obligan a las utilities a contratar energía limpia.

Aguayo II: el proyecto de bombeo que aspira a convertirse en el segundo mayor de España

Mientras la atención se vuelca en Estados Unidos, en España Repsol mantiene en la recta final de tramitación administrativa uno de los proyectos más ambiciosos de su cartera: Aguayo II, la ampliación de la central hidroeléctrica de bombeo situada en Cantabria. La inversión prevista ronda los 900 millones de euros, y solo falta la decisión final de inversión para arrancar las obras.

El proyecto añadirá 1.000 MW de capacidad a los 400 MW ya existentes, elevando la potencia total a unos 1.400 MW. La central podrá generar aproximadamente 2.000 GWh al año, electricidad suficiente para abastecer a unos 800.000 hogares. De materializarse, Aguayo se convertiría en la segunda mayor central de bombeo de España, una infraestructura clave para dar estabilidad al sistema eléctrico en un país que ya roza el 60% de generación renovable.

El bombeo reversible permite almacenar energía en forma de agua en los momentos de exceso de producción eólica y solar, y liberarla cuando la demanda lo requiere. En palabras de los analistas del sector, se trata de “la batería natural que necesita la transición energética española”. Repsol ha logrado en los últimos años los principales permisos nacionales y europeos para Aguayo II, incluyendo la declaración de impacto ambiental positiva y el apoyo del Mecanismo “Conectar Europa”.

Repsol Aguayo 900 millones

Rotación de activos y rentabilidad: la fórmula para alcanzar los 9 GW en 2028

El despliegue renovable de Repsol no se entiende sin su política de rotación de activos. Desde noviembre de 2021, la compañía ha incorporado socios en dos terceras partes de su cartera eólica y solar, equivalentes a 3.850 MW. Solo en el primer semestre de 2026, cerró la rotación de la planta fotovoltaica Outpost (629 MW) en Texas y alcanzó un acuerdo con Masdar para que este fondo soberano emiratí adquiera el 49,99% de una cartera española de 705 MW, valorada en 849 millones de euros.

La estrategia de Repsol no es acumular gigavatios a cualquier precio: cada proyecto debe autofinanciarse y garantizar retornos de doble dígito antes de recibir luz verde.

El resultado es una tasa de retorno media superior al 10%, incluso en un entorno de tipos de interés altos que castiga a los proyectos intensivos en capital. La compañía ha generado 6.950 GWh de electricidad renovable en el primer semestre de 2026, un 40% más que en el mismo periodo de 2025, impulsada sobre todo por la entrada en operación comercial de Pinnington Solar, un megaproyecto de 825 MW en Texas.

El objetivo para el trienio 2026-2028 es alcanzar los 9.000 MW en operación. Para lograrlo, Repsol concentrará la inversión en los proyectos con mayor retorno esperado y limitará la exposición financiera recurriendo a project finance y a la entrada de socios. “El negocio debe autofinanciarse a lo largo del periodo”, señaló la propia compañía en su presentación de resultados, una premisa que refleja la disciplina con la que la petrolera está abordando su transición.

En Italia, la petrolera también ha aprobado el FID del proyecto agrovoltaico Cerignola, de 99 MW en la región de Puglia. Se trata de la primera instalación agrovoltaica desarrollada íntegramente por Repsol, un modelo que permite compatibilizar la producción agrícola con la generación fotovoltaica mediante paneles elevados. El proyecto fue uno de los adjudicatarios de mayor potencia en la subasta FER X italiana, un mecanismo de incentivos que garantiza un precio estable para la electricidad generada.

En conjunto, la combinación de nuevos parques, rotación de activos y expansión geográfica permite a Repsol seguir creciendo en renovables sin tensionar el balance. La petrolera ha logrado lo que pocas empresas del sector han conseguido: escalar su cartera verde al tiempo que mantiene una rentabilidad por encima del coste del capital.

Cabe recordar que la estrategia de Repsol contrasta con la de otras grandes energéticas europeas que han recortado sus ambiciones renovables ante la presión de los accionistas por los bajos rendimientos. La española, sin embargo, ha encontrado en las alianzas y en el mercado estadounidense un camino para sortear esa tensión.

El riesgo evidente es la volatilidad regulatoria y de precios en el mercado eléctrico. Un entorno de tipos de interés aún restrictivos eleva el coste de financiación de los proyectos de bombeo, cuyo retorno depende de la diferencia entre el precio de la electricidad en horas valle y punta. Aguayo II, con sus 900 millones de euros, será una prueba de fuego para la apuesta de Repsol por el almacenamiento a gran escala.

No obstante, los datos apuntan a que la petrolera ha sabido leer el momento del ciclo. Con 6 GW operativos y un pipeline que ya cubre los objetivos hasta 2028, Repsol se ha colocado en una posición que le permite ser selectiva, no desesperada. El mercado interpreta que la rotación de activos, lejos de ser una vía de escape, es el pilar que sostiene el crecimiento futuro.

La pregunta que queda abierta es si el actual volumen de inversión será suficiente para alcanzar la neutralidad en emisiones que Repsol se ha fijado para 2050. Los 9 GW de 2028 son un paso relevante, pero la senda hacia la descarbonización total exigirá multiplicar la capacidad renovable en la próxima década. Por ahora, cada nuevo FID anunciado despeja dudas y acerca a la compañía a un modelo energético distinto al que la hizo grande.


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