Resuelven el misterio del brillo de una estrella que los antiguos veían más brillante

Los registros de Hiparco, Ptolomeo y al-Sufi describían a Theta Eridani como de primera magnitud, pero hoy apenas alcanza magnitud 2,9. Un modelo de evolución binaria sugiere que un intercambio de masa entre dos estrellas encendió un resplandor que duró siglos.

Durante siglos, un pequeño desajuste en los catálogos estelares ha desconcertado a los astrónomos. Theta Eridani, también conocida como Acamar, aparece hoy como una estrella discreta de magnitud 2,9. Sin embargo, para Hiparco, Ptolomeo y al-Sufi, esta misma estrella era una de las más brillantes del firmamento. Un nuevo estudio, aún pendiente de revisión por pares y publicado en arXiv, propone una explicación: la estrella fue hasta diez veces más luminosa en el pasado debido a un violento intercambio de masa entre dos soles.

La estrella que brillaba como una de «las primeras»

En el año 129 a.C., Hiparco ya la situaba entre los astros más notables de la constelación de Eridanus. Tres siglos después, Ptolomeo la incluyó en el Almagesto entre las trece estrellas más luminosas que se podían ver a simple vista. Y aún en el siglo X, el persa al-Sufi la catalogaba como de primera magnitud. Pero en 1603, el explorador Frederick de Houtman ya la medía con un brillo mucho más modesto, similar al actual.

Publicidad

La escala de magnitudes astronómicas es inversa: cuanto menor es el número, más brillante es el objeto. Si Theta Eridani hubiera sido siempre igual, habría lucido para aquellos observadores como una estrella de tercera categoría, no como un punto deslumbrante. La discrepancia equivaldría a confundir una farola débil con una luna llena. O los antiguos se equivocaban, o algo extraordinario había ocurrido.

Los investigadores repasaron las explicaciones clásicas. ¿Confundieron la estrella con Achernar, la más brillante de la constelación? Imposible: Achernar estaba demasiado al sur para ser vista desde las latitudes mediterráneas. ¿Errores de copia en los manuscritos? Improbable. ¿Distorsión por la atmósfera al observarla baja en el horizonte? No encaja del todo. La conclusión fue más sugerente: quizá la estrella realmente brilló más en el pasado.

Un sistema triple y un abrazo gravitatorio

Los telescopios modernos han revelado que Theta Eridani no es una estrella solitaria. Se trata de un sistema triple, con dos componentes principales, Aa y Ab, que orbitan una alrededor de otra cada 4,1 días a apenas 0,083 unidades astronómicas. Esa distancia es minúscula: menos de un quinto de la que separa Mercurio del Sol. Ambas estrellas son casi gemelas, con masas de 2,3 y 2,2 veces la del Sol, y radios de unas 4 veces el solar. Están tan hinchadas que ocupan cerca del 80% de sus lóbulos de Roche, la frontera gravitatoria más allá de la cual una estrella empieza a derramar material sobre su compañera.

astronomía histórica

La fricción en en una envoltura común de gas caliente encendió un faro estelar que iluminó el cielo durante siglos.

Según el modelo propuesto por los autores del estudio, una de estas estrellas agotó el hidrógeno en su núcleo y comenzó a expandirse. En aquella época, las órbitas del sistema eran más excéntricas, lo que provocaba encuentros cercanos cada cuatro días. Durante esos acercamientos, la estrella inflada rebasó su lóbulo de Roche y empezó a transferir masa a su compañera. El gas desbordado formó una envoltura caliente común, y la fricción dentro de ella fue convirtiendo la energía orbital en calor y radiación. El resultado fue un resplandor sostenido durante cerca de mil años, justo el intervalo que separa los registros de Hiparco de los de la época renacentista.

Cuando la órbita se fue circularizando, la transferencia de masa disminuyó y el sistema se apagó hasta el brillo discreto que observamos hoy. Como si una bombilla de cien vatios regresara a diez.

Un faro estelar registrado en los textos antiguos

Si el modelo se confirma —los autores insisten en que el trabajo aún no ha pasado la evaluación por pares—, no estaríamos solo ante una anécdota curiosa. La hipótesis convertiría a los catálogos estelares clásicos en testigos de un fenómeno astrofísico fugaz. En escalas cósmicas, esos mil años de brillo fueron un parpadeo, pero suficiente para que tres observadores independientes, separados por siglos, lo dejaran escrito.

El estudio plantea una pregunta fascinante: ¿cuántas otras «anomalías» históricas esperan una explicación similar? La astronomía moderna, con sus modelos de evolución estelar, puede leer en los documentos antiguos un eco de procesos que hoy apenas vislumbramos. Pero también deja claro que el trabajo necesita más modelización. Determinar la duración exacta del resplandor, su intensidad precisa y la evolución de la órbita requerirá simulaciones más detalladas. Mientras tanto, el preprint invita a mirar de otro modo las constelaciones que estos astrónomos dibujaron a ojo desnudo.

Quizá el cielo no fue siempre el mismo. Y Theta Eridani, la discreta estrella del río celeste, nos lo recuerda con la paciencia de quien ha visto apagarse su propia luz.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Theta Eridani (Acamar) pudo haber sido entre 10 y 12 veces más brillante en la Antigüedad, resolviendo la discrepancia entre los registros históricos y la magnitud actual.
  • Dónde: Sistema estelar triple Theta Eridani, en la constelación de Eridanus.
  • Institución responsable: Estudio preprint en arXiv, pendiente de revisión por pares.
  • Cuándo: Publicado en julio de 2026 (preprint). Los registros históricos abarcan desde 129 a.C. hasta 1603 d.C.
  • Impacto a futuro: Si se confirma, demuestra que los textos astronómicos antiguos pueden conservar huellas de fenómenos estelares breves, abriendo una nueva ventana a la evolución de estrellas binarias.

Publicidad