EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Audiencia Nacional ha admitido a trámite la demanda de USO contra el convenio colectivo de los tripulantes de cabina de Ryanair firmado con CCOO. El juicio se celebrará el 27 de octubre de 2026.
- ¿Quién está detrás? USO, sindicato que ya logró anular la mesa negociadora anterior el año pasado, impugna ahora un acuerdo que considera lesivo para los derechos laborales de los TCP.
- ¿Qué impacto tiene? Una eventual anulación total o parcial del convenio dejaría a Ryanair sin marco laboral pactado con la representación mayoritaria, obligando a renegociar condiciones y abriendo la puerta a un conflicto colectivo de alcance.
La Audiencia Nacional vuelve a poner bajo la lupa el convenio colectivo de los tripulantes de cabina de Ryanair. Según ha adelantado Preferente, el tribunal ha admitido a trámite la demanda interpuesta por USO contra el acuerdo suscrito por la compañía y CCOO y ha fijado la vista oral para el próximo 27 de octubre de 2026. La admisión a trámite no supone por sí misma la anulación del convenio actualmente en vigor; la Audiencia Nacional deberá decidir, tras el juicio, si las reclamaciones del sindicato tienen fundamento jurídico suficiente para invalidar total o parcialmente el texto.
La batalla entre USO y Ryanair suma con esta demanda un nuevo capítulo. El sindicato ya consiguió el año pasado que la Audiencia Nacional declarase nula la mesa negociadora que alumbró el primer convenio colectivo de los TCP de la aerolínea en España, obligando a reiniciar todo el proceso. Aquella sentencia forzó a la empresa a sentarse de nuevo con CCOO y a sellar un acuerdo que ahora vuelve a estar cuestionado.
Las cuatro patas de la impugnación dibujan un convenio que, según USO, vulnera derechos laborales básicos. El sindicato sostiene que el texto fija un número de vacaciones inferior al establecido por el Estatuto de los Trabajadores, limita el pago de los festivos por debajo del mínimo legal, incorpora una cláusula de paz social que restringe el ejercicio del derecho de huelga e incluye un régimen disciplinario con medidas que califica de abusivas. Sobre el papel, la combinación de vacaciones recortadas y silencio forzoso durante eventuales conflictos constituye, a juicio de la demanda, un desequilibrio inaceptable en la relación laboral.
Recorrido judicial y lo que ya tumbó la Audiencia Nacional
No es la primera vez que la justicia examina con lupa las condiciones de trabajo de los TCP de Ryanair en España. En 2025, la Audiencia Nacional anuló la composición de la mesa negociadora que había dado lugar a un convenio previo, al entender que la representación no reflejaba correctamente la afiliación real de los trabajadores. Aquella resolución obligó a reiniciar el diálogo social y devolvió a USO a la primera línea sindical, después de que CCOO hubiese firmado en solitario el acuerdo impugnado.
La nueva demanda aprovecha ese precedente y va más allá. USO no ataca esta vez el procedimiento, sino el contenido del convenio suscrito con CCOO tras las negociaciones posteriores. Al admitir a trámite la denuncia, la Audiencia Nacional reconoce que los argumentos del sindicato merecen ser examinados en una vista oral, lo que convierte la cita del 27 de octubre en una de las fechas clave del calendario laboral aeronáutico en España.
Si el tribunal da la razón a USO, Ryanair perdería el paraguas de paz social pactado con la mayoría sindical y quedaría expuesta a una negociación en un clima de mayor conflictividad.
La empresa, de momento, no ha hecho comentarios oficiales sobre la admisión a trámite, aunque fuentes del sector consultadas por MERCA2.ES interpretan el movimiento de USO como una maniobra destinada a recuperar peso entre los tripulantes de cabina y a condicionar cualquier futura revisión salarial o de jornada. Ryanair opera en España con más de 2.500 TCP y el convenio actual cubre aspectos tan sensibles como las guardias, los descansos mínimos y la retribución variable, por lo que una sentencia favorable al sindicato tendría un impacto directo sobre la organización de los vuelos.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La demanda de USO coloca al convenio de Ryanair en una posición delicada. Lo que está en juego no es solo un puñado de días de vacaciones o el redactado de una cláusula: es la propia arquitectura de paz laboral que la aerolínea ha construido con CCOO desde que se anuló el primer acuerdo. Ryanair ha basado buena parte de su disciplina operativa en la estabilidad que le garantiza un marco pactado, sobre todo en un país como España, donde la capacidad de movilización de los TCP es alta y la conflictividad en el sector aéreo ha sido constante en los últimos años.
La lectura estratégica en esta redacción es que USO busca precisamente forzar la ruptura de ese marco. Si consigue que la Audiencia Nacional tumbe el convenio, la aerolínea se verá abocada a reabrir negociaciones con un sindicato que no tiene ataduras de paz social y que, además, cuenta con el crédito de haber ganado la batalla procedimental anterior. El riesgo de paros o incluso de una convocatoria de huelga crecería de forma notable, especialmente si la sentencia llega en plena temporada alta de 2027. Las vacaciones de verano, el tráfico turístico hacia las islas y los puentes largos son los escenarios más sensibles.
El precedente más inmediato está en la propia trayectoria judicial de Ryanair en otros países europeos, donde la aplicación de la legislación laboral local ha generado fricciones constantes. En España, la doctrina de la Audiencia Nacional ha sido especialmente protectora con los derechos de los trabajadores frente a prácticas que considera contrarias al ordenamiento. La cláusula de paz social, en particular, va a ser examinada con lupa, porque el tribunal ya ha manifestado en otras sentencias que el derecho de huelga es irrenunciable y que no puede ser limitado por pacto colectivo más allá de lo que permite la ley.
Observamos, en todo caso, que la admisión a trámite es solo el primer paso. El juicio del 27 de octubre será el que defina si las reclamaciones de USO tienen recorrido o si, por el contrario, el convenio supera el filtro judicial. Hasta entonces, el acuerdo con CCOO sigue vigente y los tripulantes de cabina están obligados a respetar sus términos. La fecha clave está marcada en rojo en el calendario del sector.




