El incendio de vegetación agrícola declarado a las 13:29 horas de este sábado, 25 de julio, en una zona de cañas junto a la refinería de Repsol en Perafort (Tarragona) ha activado la prealerta del Plan de Emergencia Exterior del Sector Químico de Tarragona (PLASEQTA). Los Bombers de la Generalitat han movilizado hasta once dotaciones terrestres y tres medios aéreos para sofocar las llamas, que no han afectado en ningún momento a las instalaciones de la compañía.
Según informaron los servicios de emergencia, el aviso llegó a través del número 112 y, de inmediato, se desplegó un amplio dispositivo en una zona donde la presencia de industrias petroquímicas convierte cualquier fuego cercano en un potencial riesgo. Aunque la situación evolucionó favorablemente desde el principio, las autoridades optaron por mantener la prealerta como medida preventiva.
El fuego se origina en una zona de cañas a escasos metros de la refinería
El incendio se localizó en una franja de vegetación agrícola con cañas situada en el exterior del recinto de Repsol Petróleo, el complejo industrial que la compañía opera en el polígono petroquímico de Tarragona. El fuego no llegó a superar la valla perimetral, pero la proximidad era suficiente para considerar la necesidad de activar el protocolo de seguridad exterior.
Fuentes de los Bombers confirmaron que, pese a la mejoría, en el momento del pico de intervención trabajaban sobre el terreno once unidades terrestres, y que los medios aéreos desempeñaban una función tanto de ataque directo como de vigilancia. Con el paso de las horas, el número de dotaciones se redujo a ocho, una señal de que la extinción progresaba sin contratiempos.
La colaboración entre los equipos de emergencia externos y los servicios contraincendios propios de Repsol fue inmediata. Ambas partes trabajaron de manera conjunta, una práctica habitual en el área de Tarragona, donde la coordinación público-privada es un estándar desde hace décadas.
El incendio no ha dañado las instalaciones de Repsol, pero la prealerta del PLASEQTA subraya la sensibilidad de un entorno donde industria y vegetación conviven a pocos metros.

Repsol confirma que las instalaciones no han resultado afectadas
La compañía emitió un comunicado en el que aseguraba que ‘la refinería no está afectada’ y que todas las operaciones se mantenían con normalidad. El fuego, en todo caso, se encontraba fuera del perímetro de seguridad de la planta y los sistemas de detección no registraron ninguna anomalía en los depósitos ni en las unidades de proceso.
No obstante, la activación del PLASEQTA, aunque sea en su nivel más bajo —el de prealerta—, no es un trámite menor. El plan se diseñó para anticiparse a cualquier escenario que pudiera derivar en una emergencia química, y el humo visible desde varios municipios cercanos pudo haber disparado la alerta social. Protección Civil mantuvo informados a los alcaldes de la zona y activó los canales de comunicación con la población a través de redes sociales.
¿Por qué se activa el PLASEQTA ante un incendio cercano?
El PLASEQTA es el plan de emergencia exterior para accidentes graves en el sector químico de Tarragona, aprobado por la Generalitat de Catalunya. Cubre los polígonos petroquímicos norte y sur de la provincia, donde operan empresas como Repsol, BASF, Dow o Covestro. El plan establece tres niveles de alerta: prealerta, alerta y emergencia. La prealerta se activa de forma preventiva cuando existe un riesgo potencial, sin que haya constancia de fuga o daño material en las instalaciones.
En esta ocasión, el incendio de vegetación no involucraba sustancias peligrosas, pero su proximidad a una instalación clasificada como Seveso III (la normativa europea de riesgos industriales) justificó la activación. La decisión recae en la dirección del plan, que evalúa en tiempo real factores como la dirección del viento, la carga térmica y la posible afección a la población.
Tarragona ha vivido varios episodios de emergencia química en los últimos años. El más grave fue la explosión en la planta de IQOXE en enero de 2020, que causó tres muertos y destrozos en un radio de varios kilómetros. Aquel suceso llevó a revisar los protocolos del PLASEQTA y a reforzar la coordinación entre industria, bomberos y protección civil. Cada nuevo incidente, por pequeño que parezca, alimenta el debate sobre la seguridad en el Camp de Tarragona.
Análisis: la convivencia del riesgo industrial y la presión social en el Camp de Tarragona
El suceso de Perafort es, en apariencia, un episodio menor. Sin embargo, cada activación del PLASEQTA, incluso en su escalón más bajo, pone sobre la mesa dos debates que se cruzan. El primero tiene que ver con la seguridad industrial en un entorno donde la vegetación seca puede convertirse en un vector de riesgo inesperado. El segundo, con la percepción ciudadana y la demanda de información inmediata, especialmente en comarcas que todavía recuerdan la tragedia de IQOXE.
No hay que olvidar que el Camp de Tarragona concentra una de las mayores capacidades de refino del sur de Europa. La refinería de Repsol en La Pobla de Mafumet/Perafort, junto a las plantas de Dow en el polígono sur y las instalaciones de almacenamiento y distribución del puerto, forman un nodo energético crítico. La coexistencia con zonas residenciales y agrícolas no está exenta de tensiones. Asociaciones vecinales y plataformas ecologistas han reclamado más transparencia y una revisión de las distancias de seguridad.
La activación de la prealerta demuestra que los protocolos funcionan: los bomberos llegaron en minutos, la empresa colaboró y la información fluyó por los canales oficiales. El problema surge cuando la repetición de pequeños incidentes —incendios perimetrales, escapes controlados, notificaciones al 112— genera una fatiga de riesgo en la población. Cada aviso se recibe con más miedo que el anterior, y la confianza en las instituciones se resiente.
Desde el punto de vista de la gestión empresarial, Repsol tiene pocas herramientas para evitar un incendio externo provocado por causas agrícolas o naturales. Lo que sí está en su mano es la capacidad de respuesta y la comunicación de que ‘todo está bajo control’. La rapidez con que la compañía confirmó que la refinería no estaba afectada es un ejemplo de manual de gestión de crisis, pero la empresa sabe que el juzgado de la opinión pública tiene un baremo más exigente que el de los inspectores de industria.
La prealerta se mantendrá mientras los bomberos no den por extinguido completamente el fuego. Lo que quede después será, probablemente, una reunión de evaluación en la sala de crisis del PLASEQTA y un parte de incidencias que se archivará como un susto sin consecuencias. La pregunta que flota en el aire es cuántos sustos aguanta un territorio que vive pegado a la química pesada.




