Si este año has recibido una subida de sueldo, casi la mitad de ese dinero no llegará a tu bolsillo: se lo queda Hacienda. La patronal Pimec acaba de publicar un informe que pone cifras a un impuesto encubierto que soportamos desde hace años: la falta de actualización de los tramos del IRPF hace que cada euro extra que ganes tribute más de lo que debería, simplemente porque la inflación te empuja hacia arriba en la escala del impuesto mientras las horquillas de Hacienda se quedan congeladas en el tiempo.
El ‘impuesto silencioso’ que se come tu subida salarial
En teoría, si tu empresa te sube el sueldo para compensar la inflación, tu poder adquisitivo debería mantenerse. En la práctica, no. El IRPF español es progresivo: a mayor salario, mayor porcentaje pagas. Pero los tramos que fijan esos porcentajes no se tocan desde 2015. Así que, cuando la inflación te lleva a ganar un sueldo nominal más alto, una buena parte de la subida cae en un tipo marginal más elevado aunque tu capacidad de compra real sea la misma o incluso menor.
Este fenómeno tiene nombre: progresividad en frío. El informe de Pimec lo desglosa con un ejemplo demoledor: un trabajador que en 2020 cobraba 30.000 euros y que ha ido recibiendo aumentos equivalentes al IPC cada año, en 2025 ya ingresaba nominalmente más, pero su poder adquisitivo real había caído un 3%. ¿La razón? El IRPF se llevó una parte creciente de la renta sin que el trabajador viera una mejora en la cesta de la compra.
De cada 1.000 euros que te suben, Hacienda abraza hasta 500
La cifra más llamativa del estudio es la que da título a este análisis: el fisco se queda con entre el 44% y el 52% del coste que asume la empresa al aumentar el salario. Traduzcamos: si tu empleador decide subir tu sueldo bruto en 1.000 euros al año, el coste total para la compañía (incluyendo las cotizaciones patronales) ronda los 1.300 euros. De ese montante, al trabajador le llegan netos entre 480 y 560 euros anuales, mientras que el resto va a parar a las arcas públicas vía IRPF y cotizaciones.
Es decir, por cada billete de 100 euros que la empresa pone sobre la mesa, el empleado palpa en su cuenta corriente poco más de 50.
La falta de actualización de los tramos fiscales convierte cada subida salarial en una doble victoria para Hacienda: recauda más sin haber movido un dedo y el trabajador apenas nota el esfuerzo de su empresa.
Según la patronal, el 58% de esa mordida procede de beneficios fiscales congelados desde 2015 (reducciones por rendimiento del trabajo, mínimos personales y familiares) y el 42% restante es achacable al salto de tramo provocado por los aumentos nominales. Sin una corrección legal, el peso del IRPF sobre los salarios seguirá subiendo mes a mes.
Caso práctico: ¿cuánto pierdes tú con un sueldo de 30.000 euros?

Vamos a los números. Supongamos un contribuyente soltero, sin hijos, que gana 30.000 euros brutos al año. Su tipo marginal ronda el 30% y, entre IRPF y cotizaciones sociales, soporta una cuña fiscal cercana al 40%. Si recibe una subida del 3% (900 euros), la empresa desembolsa unos 1.170 euros adicionales. A efectos prácticos, el trabajador verá un aumento neto de aproximadamente 450-480 euros al año, apenas 40 euros más al mes.
Ahora, comparemos con lo que ocurriría si los tramos se hubiesen actualizado con la inflación: esa misma subida le reportaría entre 60 y 80 euros mensuales extra, recuperando poder de compra real. La diferencia puede no parecer enorme en un solo ejercicio, pero acumulada a lo largo de cinco o diez años, el dinero detraído alcanza varios miles de euros.
Lo que pide Pimec (y lo que tú puedes hacer mientras tanto)
La patronal reclama al Gobierno que actualice los tramos del IRPF y las reducciones al menos una vez al año, tomando como referencia el IPC. El presidente de Pimec, Antoni Cañete, calificó de “injusto” que las empresas hagan un esfuerzo salarial para contrarrestar el encarecimiento de la vida y que Hacienda absorba una buena parte de esos recursos sin que medie ninguna decisión parlamentaria.
Desde el punto de vista del trabajador, la solución de fondo es política y no depende de nosotros. Pero sí podemos hacer varias cosas para mitigar el impacto. La primera y más inmediata es revisar la retención del IRPF que te aplica la empresa. Si has tenido subidas sucesivas, es muy probable que el porcentaje de retención se haya quedado corto o, justo al revés, que te estén reteniendo de más y estés financiando a Hacienda sin necesidad; en este último caso, podrías ajustar al alza las retenciones para no llevarte un susto en la declaración.
También conviene explorar deducciones que reduzcan la base o la cuota: aportaciones a planes de pensiones (hasta 1.500 euros deducibles en 2026), donativos a entidades sin ánimo de lucro, o deducciones autonómicas por alquiler de vivienda habitual. Cada euro que desvíes a una partida deducible es un euro que deja de tributar en el tramo marginal.
El dinero que te quita el IRPF por la falta de indexación es, en la práctica, un impuesto adicional que no se vota y que Hacienda cobra automáticamente de tu nómina.
La bola de nieve fiscal que arrastra la inflación
Quienes llevamos años analizando el bolsillo de los contribuyentes recordamos bien que la última reforma en profundidad del IRPF se remonta a 2015. Desde entonces, la inflación acumulada supera el 20% y los salarios han ido remontando poco a poco, sobre todo a partir de 2023. El Banco de España y la propia Agencia Tributaria disponen de datos que demuestran cómo la recaudación por IRPF ha crecido muy por encima de la renta disponible de las familias, precisamente por el efecto progresivo en frío.
Comparar la situación con la de otros países europeos nos enseña que la deflactación automática de los tramos ya es una práctica común en economías como Alemania, Francia o Países Bajos. Allí, cuando los precios suben, el impuesto se ajusta para que el ciudadano no pague más de forma encubierta. Aquí, por el momento, seguimos a la espera de una medida que rompa la inercia.
💶 El Impacto en tu Bolsillo
- Qué hacer hoy: Revisa tu nómina y comprueba qué porcentaje de IRPF te están reteniendo. Si tu sueldo ha crecido más de un 10% en los últimos años y no has tocado la retención, pide a tu empresa el modelo 145 actualizado para ajustarla.
- Qué vigilar: Atento al debate presupuestario de otoño. Si el Gobierno incluye una actualización de los tramos del IRPF en los Presupuestos de 2027, tu próxima subida podría notarse de verdad en el bolsillo.
- El error a evitar: Creer que una subida de sueldo igual al IPC te mantiene igual. Con los tramos actuales, ganar lo mismo en términos reales significa pagar más impuestos. No ajustar tus expectativas puede llevarte a planificar mal tus gastos.
La información contenida en este artículo tiene carácter divulgativo y no constituye asesoramiento fiscal personalizado. Para un análisis ajustado a tu situación, te recomendamos consultar con un asesor fiscal profesional.




