Ethereum: Las comisiones caen 51% interanual, pero staking y transacciones alcanzan récords históricos según Bitwise

La red procesó un 68% más de transacciones que hace un año y el staking superó los 40 millones de ETH, pese al desplome de los ingresos en dólares. La caída se explica por la bajada del precio de ETH y los bloques más baratos, no por menor demanda.

Las comisiones pagadas por usar la red de Ethereum se desplomaron un 51% interanual en el segundo trimestre de 2026, hasta unos 64 millones de dólares, según un informe de Bitwise. Sin embargo, la actividad real despegó: las transacciones crecieron un 68% y el staking alcanzó un récord de 40,2 millones de ETH depositados. La aparente contradicción es, en realidad, un síntoma de que Ethereum se ha vuelto más barato y eficiente, no de que esté perdiendo usuarios.

Comisiones en dólares caen, pero la actividad se dispara

El contraste es llamativo. Los ingresos por tarifas pasaron de 131 millones de dólares en el mismo trimestre de 2025 a 64 millones en 2026, una caída del 51% en términos de dólares. Pero la red procesó 203,9 millones de transacciones, frente a los 121,1 millones del año anterior, un incremento del 68%. El rendimiento pasó de 15 a 26 transacciones por segundo, un salto del 73%.

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Detrás de esta paradoja hay dos factores principales. El límite de gas por bloque se elevó a 60 millones, lo que amplió la capacidad de la red y redujo la congestión. Además, el precio de ETH se debilitó durante el trimestre, erosionando el valor en dólares de las tarifas. Medido en ethers, la historia cambia de signo: los ingresos trimestrales en ETH pasaron de 27.670 a 31.166 ETH, el primer aumento en más de un año, según el informe de Bitwise.

«La diferencia entre los ingresos y la actividad es el tema del trimestre. Aunque las comisiones bajaron, el uso subió», resume el gestor de activos. Es decir, la red se ha vuelto más accesible para los usuarios sin sacrificar demanda.

El staking de Ether marca un récord histórico

El staking, el mecanismo por el que los usuarios bloquean sus ethers para validar transacciones y ganar recompensas, también tocó máximos. Al cierre del trimestre, más de 40,2 millones de ETH estaban depositados en contratos de staking, lo que equivale a cerca del 33% del suministro total en circulación. La cifra refleja entradas constantes de capital institucional, atraído por rendimientos que, aunque variables, rondan el 3-4% anual en términos de ETH.

Este crecimiento en staking subraya una tendencia de fondo: incluso con tarifas bajas, los inversores siguen viendo valor en asegurar la red. El staking se ha convertido en una suerte de «bono digital» que ofrece rentabilidad sin depender de los vaivenes de los precios a corto plazo.

El dato en ethers desmiente la imagen de declive: los ingresos en ETH subieron por primera vez en más de un año, mientras la red procesa más transacciones que nunca.

El patrón de comisiones a la baja con mayor actividad no es exclusivo de Ethereum. Solana procesó 9.800 millones de transacciones no de votación en el mismo periodo, rozando su máximo histórico, mientras sus ingresos en dólares también caían. Avalanche manejó 236 millones de transacciones en su C-Chain, desde los 58 millones de un año antes. En todas estas redes, la menor congestión —consecuencia de mejoras técnicas— fue la responsable de las tarifas más baratas, no una falta de demanda.

Qué significa la caída de comisiones para el futuro de Ethereum

Para el inversor medio, estos datos obligan a redefinir lo que mide la salud de una red. Durante años, los ingresos por comisiones se consideraron el barómetro de la demanda. Pero si la tecnología escala de forma eficiente, unas tarifas reducidas son una señal de fortaleza: atraen a más usuarios y desarrolladores, lo que a largo plazo puede traducirse en un mayor valor para el ecosistema.

No obstante, hay un matiz. Los inversores que apuestan por ETH como un activo generador de ingresos podrían ver recortadas sus expectativas si la recaudación en dólares sigue bajando de forma estructural. Eso podría presionar a la baja la prima de valoración del token. Pero, por ahora, el crecimiento en transacciones y en staking sugiere que la utilidad de la red y la confianza de los usuarios siguen en expansión.

De hecho, la eficiencia es un arma de doble filo: por un lado, permite que Ethereum compita mejor con otras blockchains y ofrezca costes predecibles para aplicaciones descentralizadas; por otro, diluye el argumento de que el token debería valer más simplemente porque la red recauda más comisiones.

En definitiva, la caída en los ingresos por tarifas en dólares no es un síntoma de debilidad, sino un reflejo de la maduración técnica de Ethereum. Para quienes siguen el día a día de la cadena, las métricas de actividad —transacciones, staking y usuarios— cuentan una historia de crecimiento sólido que va más allá de la cifra de ingresos.


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