Wall Street se desploma: petróleo supera los 99 dólares y Nasdaq cae más del 2%

Los temores a una escalada en Oriente Medio impulsan el crudo hasta niveles no vistos desde 2022. El S&P 500 pierde un 1,5% y la rentabilidad del bono a diez años retrocede por la huida hacia activos refugio.

Wall Street ha abierto la sesión del jueves con ventas generalizadas. El Nasdaq se deja más de un 2%, arrastrado por la combinación de un petróleo que roza los 100 dólares y unos resultados tecnológicos que no terminan de convencer al mercado.

El petróleo, protagonista de la jornada

Los futuros del crudo West Texas Intermediate (WTI) han superado los 99 dólares por barril al inicio de la negociación neoyorquina. Se trata del nivel más alto desde mediados de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania disparó las materias primas energéticas. La tensión en Oriente Medio, con la reanudación de ataques en el mar Rojo y amenazas de interrupción del suministro, está detrás de esta escalada.

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El miedo a un conflicto regional más amplio ha devuelto la prima de riesgo geopolítico a los mercados. El barril de Brent, de referencia internacional, cotiza cerca de los 103 dólares en Londres. Los inversores temen que un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz pueda estrangular las rutas del petróleo mundial.

Resultados tecnológicos que no convencen

En el frente empresarial, varias grandes tecnológicas presentaron anoche sus cuentas trimestrales. Alphabet reportó un crecimiento de ingresos del 7%, ligeramente por debajo de lo esperado, mientras que Tesla decepcionó con un margen operativo más estrecho de lo previsto. Microsoft, en cambio, batió expectativas gracias al empuje de su división de nube.

La reacción del sector ha sido contundente. El índice Nasdaq 100 caía un 2,3% a media mañana, con valores como Nvidia y Apple cediendo más del 3%. El S&P 500 retrocedía un 1,5% y el Dow Jones se dejaba un 0,9%.

No es solo el petróleo. Lo que pesa hoy es la constatación de que los márgenes tecnológicos pueden sufrir más de lo previsto en un entorno de inflación elevada.

Análisis: cuando la geopolítica manda en los mercados

Lo sucedido este 23 de julio confirma que la interpretación más obvia del mercado —la de que la desaceleración de la inflación abriría paso a un recorte de tipos— está siendo desbordada por acontecimientos externos. La Reserva Federal se reúne la próxima semana y los inversores han empezado a descontar que las tensiones en Oriente Medio podrían retrasar cualquier cambio de postura.

La rentabilidad del bono del Tesoro a diez años ha caído hasta el 3,98%, reflejando una huida hacia activos refugio. El oro, por su parte, sube un 1,2% y supera los 2.480 dólares la onza. Son movimientos clásicos de aversión al riesgo.

Desde esta redacción creemos que el mercado está sobreponderando el peor escenario. Es cierto que un barril a 100 dólares encarece los costes industriales y frena el consumo. Pero las compañías llevan años desapalancándose y los balances son mucho más sólidos que en 2022. La clave estará en si la OPEP+ decide aumentar la producción en su reunión de agosto para calmar los precios.

Mientras tanto, la volatilidad ha llegado para quedarse. El VIX, conocido como el índice del miedo, se ha disparado un 17% hasta superar los 24 puntos. Habrá que ver si la sesión del viernes trae algo de alivio o si esto es el comienzo de una corrección más amplia. Por ahora, el dinero se esconde.


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