El Congreso ha rechazado por segunda vez en diez días los objetivos de déficit para 2027, lo que impone un camino fiscal más restrictivo y priva a las comunidades autónomas de 5.849 millones de euros adicionales. La votación, que volvió a contar con el bloque mayoritario de PP, Vox, Junts y UPN, deja al Gobierno con poco margen para ampliar el gasto territorial.
El ministro de Hacienda, Arcadi España, ya advirtió en el debate que tumbar los objetivos representaba renunciar a casi 5.900 millones de euros que podrían ir a parar a sanidad, educación o dependencia. La realidad es que las autonomías gobernadas por el PP verán restringido su espacio fiscal en unos Presupuestos que ahora se tramitarán sin el paraguas de la senda de estabilidad.
Un voto dividido que recorta 5.849 millones a las autonomías
La propuesta del Ejecutivo fijaba un déficit del conjunto de las Administraciones Públicas en el 1,8% del PIB para 2027, que bajaría al 1,6% en 2028 y al 1,5% en 2029. De esa cifra, la mayor parte correspondía a la Administración Central: 1,5%, 1,4% y 1,3%, respectivamente. Las comunidades autónomas se quedaban con un objetivo de apenas el 0,1% del PIB, el mismo que ya aprobó el Consejo de Política Fiscal y Financiera con el voto en contra de los consejeros del PP.
El bloqueo, consumado por segunda vez tras el pleno del 14 de julio, no es un mero trámite. Impide que las comunidades accedan a un margen de gasto de 5.849 millones que, en un contexto de presión inflacionaria y tipos aún elevados, habría aliviado tensiones en los servicios públicos. Las cuentas de 2027 se redactarán ahora con una referencia fiscal más severa: la de los Presupuestos anteriores o la que marque Bruselas, sin el plus que permitía la senda fallida. La estrategia del Ejecutivo es clara: despejar el camino en el Congreso y aprobar las cuentas antes de fin de año para no tener que recurrir a una prórroga que, en un año electoral, resultaría tóxica.
El ministro España pidió «reflexión» y «construcción», pero los números en el hemiciclo estaban claros. La mayoría absoluta que tumbó los objetivos ya se había manifestado en julio y no ha variado. El Gobierno, no obstante, insiste en que seguirá adelante con la tramitación: el objetivo es empezar las negociaciones en septiembre, una vez cerrados los flecos dentro del propio Ejecutivo, y presentar el proyecto de Presupuestos a la vuelta del verano.
Efecto en la prima de riesgo y lectura de mercado
La reacción de los mercados financieros ha sido contenida. La prima de riesgo española se se mantiene estable en torno a los 73 puntos básicos en la sesión del jueves, apenas un par de puntos por encima de los niveles previos al pleno. El bono español a diez años cotiza en el entorno del 2,82%, mientras que el Bund alemán se sitúa en el 2,10%, lo que deja el diferencial prácticamente plano.
Los inversores parecen haber descontado el bloqueo político. De hecho, la incertidumbre en el Congreso está más que asimilada. El foco está ahora en el cumplimiento de las reglas fiscales europeas, que España debe respetar independientemente de la senda doméstica. Las nuevas normas, que entraron en vigor en 2024, exigen ajustes graduales del déficit y la deuda, y Bruselas no permitirá desviaciones significativas.
La clave está en que un presupuesto más restrictivo para las autonomías no necesariamente equivale a un ajuste duro para el conjunto de la economía. Si la Administración Central mantiene su programa de gasto y las reformas del Plan de Recuperación, el impacto macro puede ser limitado. Sin embargo, la fragmentación parlamentaria hace muy difícil cualquier previsión fiable sobre el cierre del año fiscal.

Conviene recordar que en septiembre de 2026 la Comisión Europea publicará su evaluación preliminar sobre el cumplimiento de España en 2025. Si se detectan desvíos, los Presupuestos de 2027 podrían verse condicionados por un programa de ajuste más exigente de lo que marca la senda tumbada.
La prima de riesgo española apenas se ha movido porque el mercado asume que Bruselas será el verdadero árbitro del gasto en 2027, no el Congreso.
¿Un ajuste que conviene a la deuda? El contexto europeo y el calendario político
Paradójicamente, un menor margen fiscal para las comunidades autónomas podría traducirse en una reducción más rápida del déficit público nacional, lo que agradaría a los inversores en deuda soberana. La prima de riesgo española lleva meses oscilando en una banda estrecha entre 65 y 80 puntos básicos, pero con un sesgo de ampliación si Italia sube su diferencial o si la coalición de Gobierno sufre nuevas grietas.
En mi lectura, la caída de la senda de déficit no es una crisis de gobernabilidad. Es un episodio más de la fragmentación parlamentaria que define la legislatura. El verdadero riesgo para la prima de riesgo no está en el rechazo de los objetivos, sino en que las dificultades para sacar adelante los Presupuestos se cronifiquen y fuercen una prórroga de las cuentas de 2026. Eso sí sería una señal de fragilidad que el mercado no ignoraría.
No es la primera vez que el Congreso rechaza los objetivos de estabilidad. En 2019, el PP tumbó una senda similar, forzando un ajuste de unos 2.500 millones para las comunidades y provocando una subida de la prima de riesgo de 15 puntos básicos en una semana. Hoy, sin embargo, el BCE tiene tipos al 2,75% y la demanda de deuda periférica sigue fuerte. El contexto ha cambiado, pero la lección es que el bloqueo político no sale gratis para la deuda.
El calendario es ajustado. El Gobierno se ha comprometido a presentar el proyecto de Presupuestos en septiembre, justo cuando la Comisión Europea revisará las cuentas españolas. Cualquier retraso más allá de octubre situaría la tramitación en un terreno peligroso. Mientras tanto, el Tesoro Público sigue acudiendo al mercado con normalidad y la deuda española mantiene su condición de activo refugio relativo dentro de la periferia.
La decisión del Congreso reduce el colchón fiscal autonómico, pero, a la vez, disciplina el gasto de unas regiones que en los últimos años han vivido un aumento de los recursos sin precedentes. Puede que el mercado, al final, aplauda el resultado no buscado de la votación.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 cerró la sesión del miércoles con una caída del 0,3%, en línea con el resto de plazas europeas. La prima de riesgo española se sitúa en 73 puntos básicos, sin sobresaltos. La rentabilidad del bono a 10 años se mantiene en el 2,82%.
Clave técnica: El diferencial con Italia, que hoy ronda los 15 puntos básicos a favor de España, sigue siendo el mejor termómetro de la confianza en la deuda española. Si esa brecha se estrecha por debajo de los 10 puntos, habrá que vigilar posibles flujos de salida. De momento, la deuda española sigue siendo una apuesta ordenada.
Apunte macro: Las agencias de calificación mantienen a España en ‘A’ con perspectiva estable (S&P) y ‘Baa1’ en Moody’s. La senda de déficit tumbada no modifica las perspectivas a corto plazo, pero un retraso excesivo en la aprobación de los PGE sí podría tensar la nota. La próxima revisión de S&P está prevista para octubre de 2026, coincidiendo con el plazo crítico de los Presupuestos.




