Ryanair despide a un comandante por seguridad: el Sepla lo denuncia

Ryanair despide a un comandante en Barcelona tras ampliar el descanso de su tripulación por seguridad. El Sepla denuncia que la decisión ataca la cultura justa y anuncia acciones legales para readmitir al piloto.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Ryanair ha despedido a un comandante con base en Barcelona tras ampliar el descanso de su tripulación por seguridad.
  • ¿Quién está detrás? Ryanair, la aerolínea irlandesa, y el Sepla, el sindicato de pilotos español, que denuncia un ataque a la cultura justa.
  • ¿Qué impacto tiene? Puede amedrentar a los pilotos para no priorizar la seguridad frente a la productividad; el sindicato llevará el caso a los tribunales.

Ryanair ha despedido a un comandante de su base en Barcelona después de que, en un vuelo reciente, decidiera ampliar el periodo de descanso de la tripulación al considerar que era necesario para garantizar la seguridad operacional. La decisión ha encendido al Sepla, que considera el despido como un ataque directo a la autoridad del comandante y a los principios que sustentan la aviación comercial en Europa.

La Discrecionalidad del Comandante y el descanso ampliado que acabó en despido

Según la versión del sindicato, el origen del conflicto se sitúa en una operación en la que el piloto ejerció la Discrecionalidad del Comandante (Commander’s Discretion) para completar la actividad de vuelo. Una prerrogativa que la normativa europea sobre limitaciones de actividad y descanso (FTL) reconoce a los capitanes para decidir en tiempo real si la tripulación está en condiciones de volar con seguridad.

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Al término del servicio, el comandante evaluó la fatiga acumulada y decidió ampliar el descanso de la tripulación. Una medida que, en su criterio, resultaba imprescindible para mantener la integridad operacional del siguiente vuelo. La propia comunicación remitida por Ryanair reconoce que el piloto ejerció esa facultad y amplió el descanso, circunstancias que sirvieron de base para la apertura de un expediente disciplinario que culminó con el despido.

El procedimiento interno de Ryanair, según fuentes del caso, consideró que el comandante se excedió en su valoración y que su decisión perjudicó la programación comercial. Para el Sepla, este razonamiento equivale a penalizar el juicio profesional del piloto cuando antepone la seguridad a la puntualidad.

El Sepla alerta de un ataque a la cultura justa y a la autoridad del comandante

“Ningún piloto debería verse obligado a elegir entre proteger la seguridad del vuelo y proteger su empleo”, remarca el Sepla en su comunicado. El sindicato recuerda que la normativa FTL atribuye al comandante la responsabilidad última de valorar si una tripulación reúne las condiciones adecuadas para operar, especialmente cuando existen riesgos asociados a la fatiga.

Para la organización, la decisión de Ryanair va mucho más allá de un conflicto laboral. Pone en jaque la cultura justa, uno de los pilares del sistema europeo de gestión de la seguridad aérea. Una cultura en la que los errores involuntarios o las decisiones basadas en criterios de seguridad no deberían conllevar sanciones automáticas, sino servir para extraer enseñanzas y mejorar los procedimientos.

El despido de este comandante envía un mensaje muy claro a todos los pilotos de Ryanair: la productividad pesa más que la seguridad.

El Sepla también ha mostrado su preocupación por el aumento de reuniones internas en las que los pilotos deben justificar decisiones adoptadas durante la operación. A su juicio, estos procedimientos deberían tener un carácter formativo y no convertirse en la antesala de expedientes disciplinarios. El mensaje implícito, advierten, es que cualquier determinación que ralentice la rotación de los aviones puede ser objeto de investigación y castigo.

El sindicato ha anunciado que utilizará todas las vías legales para conseguir la readmisión del comandante y ha hecho un llamamiento a Ryanair para que rectifique una decisión que “envía un mensaje incompatible con los principios de seguridad que rigen la aviación comercial”.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El caso del comandante despedido en Barcelona es el último episodio de un pulso que Ryanair mantiene con el colectivo de pilotos desde hace años. A diferencia de otros conflictos laborales —salariales o de jornada—, esta vez está en juego un principio operacional básico: la capacidad del comandante para ejercer su criterio sin miedo a represalias. La Unión Europea (UE) vinculó las reglas FTL a la necesidad de que los pilotos tomen decisiones autónomas sobre la fatiga sin presiones comerciales, y Bruselas recuerda periódicamente que esas atribuciones constituyen la última barrera de seguridad en vuelo.

El despido se siente con más fuerza en la base de Barcelona, donde el comandante formaba parte de la plantilla, pero la onda expansiva alcanza a todos los tripulantes de Ryanair en España. La amenaza de un precedente que intimide a otros comandantes es real: si ampliar un descanso por fatiga equivale a un despido, la autocensura en cabina puede convertirse en norma. El Sepla, que arrastra una relación especialmente tensa con la aerolínea irlandesa —protagonista de huelgas en 2019 y de varios procesos judiciales por condiciones laborales—, ya ha anticipado que acudirá a los tribunales para impugnar el despido y defender la cultura justa.

Observamos un riesgo sistémico, no un simple conflicto individual. La aviación europea confía en que los comandantes ejerzan su discrecionalidad cuando las condiciones operativas se degradan. Si una compañía cuestiona ese juicio con el argumento del quebranto económico, desactiva uno de los mecanismos de seguridad más elementales. La próxima ventana crítica llegará cuando el juzgado de lo social o la autoridad laboral catalana se pronuncien sobre la legalidad del despido. Hasta entonces, el caso quedará como un test de estrés para la cultura justa en las aerolíneas de bajo coste que operan en España.


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