La derogación de los principales créditos fiscales de la Inflation Reduction Act (IRA) en Estados Unidos no ha detenido la transición energética, pero sí ha frenado el ritmo de descarbonización. Un estudio del MIT concluye que el 75% de la nueva capacidad renovable prevista sigue adelante por inercia de mercado, aunque el objetivo de reducir las emisiones un 50% para 2035 ha quedado descartado.
El impacto de la derogación de la Inflation Reduction Act
Hace ahora un año, en julio de 2025, el presidente Trump firmaba la ‘Big Beautiful Bill’, una reforma fiscal que eliminó casi todos los subsidios de la IRA, la mayor ley climática de la historia estadounidense. Los créditos fiscales para plantas solares, eólicas o fábricas de baterías, que habían estimulado inversiones sin precedentes, desaparecieron de golpe. La administración también bloqueó el desarrollo eólico marino y derogó normas de reducción de emisiones.
El análisis económico revela daños importantes. El grupo empresarial E2 calcula que la derogación ha borrado 53.000 millones de dólares en salarios, 20.000 millones en ingresos fiscales y ha eliminado más de 250.000 empleos, sobre todo en el sector del vehículo eléctrico. Muchas fábricas de baterías y plantas solares previstas han sido canceladas. Sin embargo, el golpe no ha sido homogéneo.
La resistencia renovable: tres de cada cuatro proyectos siguen en pie
El estudio del MIT Center for Energy and Environmental Policy Research ofrece una lectura matizada. Comparando dos modelos de red —con y sin los créditos—, la investigadora Lily Bermel estima que el 75% de la nueva potencia limpia prevista bajo la IRA se construirá igualmente. “Las bonificaciones aceleraron las implantaciones, pero sin ellas lo que se observa es una inercia de mercado que sigue sumando energía limpia a la red”, explica.
La energía solar se muestra especialmente robusta: más del 80% de las grandes plantas fotovoltaicas y casi toda la solar de tejado proyectada seguirá adelante. La eólica terrestre, sin embargo, sufre un recorte drástico: alrededor del 50% de los proyectos eólicos desaparecerán sin los créditos fiscales, y los bloqueos del Pentágono añaden trabas adicionales.
Además, la demanda de centros de datos para inteligencia artificial está abriendo una ventana inesperada. Gigantes tecnológicos como Google firman contratos multimillonarios por energía renovable —el último, un parque eólico de 1,4 GW en Minnesota— y presionan para construir nueva transmisión, lo que beneficia a todo el sector. “La demanda masiva envía una señal enorme a inversores y promotores”, afirma Ray Long, presidente de la American Council on Renewable Energy.
La mitad de la capacidad eólica prevista se ha volatilizado, pero la solar avanza porque ya es la opción más barata en buena parte del país.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Capacidad renovable que sobrevive: 75% de los nuevos GW de solar y eólica esperados bajo la IRA seguirán construyéndose, según el MIT.
- Emisiones frenadas: El objetivo de recortar un 50% las emisiones en 2035 queda fuera de alcance; EE.UU. vuelve a una senda de reducción del 30%, con emisiones prácticamente planas hasta 2030.
- Coste económico: 53.000 millones de dólares en salarios perdidos y más de 250.000 empleos evaporados, la mitad en el sector del vehículo eléctrico.
- Impulso tecnológico: Los centros de datos de IA están acelerando la firma de grandes contratos renovables y la inversión en transmisión, compensando en parte la desaparición de los subsidios.

Qué nos enseña este caso para la transición global
El episodio estadounidense deja lecciones valiosas para Europa y para España. La primera es que, cuando una tecnología limpia alcanza la madurez de costes, los vaivenes políticos no la detienen: la solar fotovoltaica ya es imbatible en precio sin necesidad de subvenciones. La segunda es que los cuellos de botella, como la falta de redes de transmisión, pueden ser más decisivos que los incentivos fiscales. La propia Bermel subraya que el problema de fondo no eran los créditos, sino los permisos: “El éxito de la IRA demostró lo barata que es la energía limpia y, al hacerlo, reveló el monstruo que se esconde bajo la cama: la tramitación de permisos”.
En España, donde las renovables ya cubren más del 50% de la generación eléctrica y los precios son bajos, la lección es clara: la prioridad no debería ser subvencionar más paneles, sino acelerar la digitalización de la red, el almacenamiento y los mecanismos de flexibilidad que permitan integrar esa capacidad. El MIT demuestra que la transición se sostiene por sí sola cuando el mercado funciona, pero se ahoga con trabas administrativas.
El ‘Big Beautiful Bill’ ha frenado la curva de emisiones, pero no ha logrado detener el avance de las renovables. La noticia para España y para el resto del mundo es que la apuesta por la descarbonización ya no depende de la generosidad fiscal de un gobierno, sino de la competitividad intrínseca de la tecnología limpia.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Pese a la derogación, tres cuartas partes de la nueva capacidad solar y eólica prevista seguirá construyéndose, evitando un retroceso absoluto en la generación limpia.
- Modelo que cambia: La transición pasa de depender de subsidios gubernamentales a apoyarse en la señal de precio y en contratos privados de compra de energía, empujados por la demanda tecnológica.
- Para las próximas generaciones: Cada gigavatio renovable que se instala sin ayudas públicas demuestra que la descarbonización es económicamente viable, reduciendo emisiones aunque el impulso político flaquee.




