Polonia movilizará 32.200 millones de euros para construir casi 500 kilómetros de vía ferroviaria de alta velocidad y, en esta carrera, las empresas españolas se han alineado como favoritas. El proyecto Port Polska, que conectará Varsovia con Łódź, Poznań y Wrocław, es la mayor inversión en movilidad de la región y el Gobierno de España ha orquestado una ofensiva diplomático-empresarial para que compañías como Adif, Renfe, Acciona o Indra se lleven contratos multimillonarios.
Claves de la operación
- Una inversión de 32.200 millones de euros en infraestructura. Port Polska contempla 480 km de alta velocidad, un aeropuerto intermodal y capacidad militar, con una primera fase Varsovia-Łódź prevista para 2032.
- Todas las grandes constructoras y tecnológicas españolas compiten. Adif, Renfe, Acciona, CAF, Indra y Talgo optan a los contratos de construcción, material rodante y sistemas de señalización.
- El respaldo del Gobierno español es total. El ministro Óscar Puente se reunió con su homólogo polaco para impulsar las opciones de las empresas nacionales, replicando el modelo de exportación del AVE a Arabia Saudí.
La envergadura del proyecto explica la intensidad competitiva. Se trata de 480 kilómetros de trazado nuevo diseñado para circular a 320 km/h (con capacidad para 350 km/h), que vertebrarán cuatro de las cinco ciudades más pobladas de Polonia. La primera sección entre Varsovia y Łódź está prevista para 2032, y el corredor completo para 2035. La obra se enmarca en la Red Transeuropea de Transporte, y contará con un aeropuerto de pasajeros y carga, así como instalaciones de uso militar de la OTAN.
La diplomacia empresarial ha sido inmediata. El ministro de Transportes, Óscar Puente, se reunió con su homólogo polaco, Dariusz Klimczak, para allanar el camino de las compañías nacionales. En paralelo, Adif, Renfe, Acciona, Aldesa, CAF, Elecnor, Idom, Indra, Lantania y Talgo participaron en un segundo encuentro en el que se detallaron las oportunidades de negocio. Es la misma estrategia de acompañamiento institucional que permitió al consorcio español hacerse con el AVE a La Meca.
La pugna de los consorcios españoles por el ‘Ave polaco’
ACS, Acciona y Ferrovial lideran tres de los seis consorcios que aspiran al primer lote de construcción civil. Ayesa supervisará un tramo de 17 kilómetros entre Lodz y Breslavia, mientras que Adif e Ineco colaboran en el diseño de la alta velocidad. Idom, por su parte, está inmersa en en los servicios TIC del futuro aeropuerto. Las constructoras españolas compiten directamente con gigantes europeos como Vinci, Strabag o Budimex, pero cuentan con la ventaja de haber entregado más de 4.000 km de AVE en España en condiciones geográficas y de coste muy competitivas.
Port Polska no es solo un contrato de obra civil: es la puerta de entrada a un mercado ferroviario europeo que moviliza más de 100.000 millones en la próxima década.
Renfe, por su parte, ya opera en Polonia a través de Leo Express —compañía checa de la que es accionista mayoritario— con servicios entre Varsovia y Cracovia. La operadora confía en replicar el modelo de colaboración público-privada que ha madurado en España para expandirse por el centro de Europa.
Indra y la batalla por la señalización inteligente
La tecnología ferroviaria es otro campo de disputa. Indra, con su filial de sistemas de tráfico y señalización, aspira a implantar el estándar europeo ERTMS en la nueva red polaca. La empresa española compite con las suecas Alstom y Siemens Mobility, pero su experiencia en la alta velocidad nacional y en proyectos como el Metro de Riad le confiere un argumentario de solvencia.
El diseño del centro intermodal y la conectividad digital también ha movilizado a firmas como Elecnor e Idom, que aportarán sistemas de telecomunicaciones y ciberseguridad. El Gobierno polaco ha dejado claro que dará prioridad a aquellas propuestas que maximicen el contenido local y la transferencia de conocimiento, un requisito que las empresas españolas están dispuestas a asumir con acuerdos de colaboración con ingenierías locales.
Por qué Polonia es el nuevo escaparate del ecosistema ferroviario español
El caso polaco no es casual. España es el segundo país del mundo en kilómetros de alta velocidad operativos y, tras cuatro décadas de inversión —desde la puesta en servicio del primer AVE Madrid-Sevilla en 1992—, el ecosistema empresarial ha alcanzado un grado de madurez que busca salida internacional. La exportación de tecnología y servicios ferroviarios superó los 2.500 millones de euros en 2025, según datos del ICEX, y contratos como el de la Línea de Alta Velocidad Haramain entre La Meca y Medina demostraron que las alianzas con el sector público funcionan.
Aun así, el riesgo no es menor. El proyecto polaco depende de la estabilidad de los fondos europeos y de la voluntad política de un gobierno que deberá mantener el calendario de ejecución en un contexto de tensiones geopolíticas en el flanco este de la UE. Además, la competencia de fabricantes ferroviarios como Alstom, con sede en Francia y fuerte implantación en Polonia, y de la alemana Siemens, que ya ha firmado contratos de señalización en el país, es feroz.
En esta redacción entendemos que el desenlace de Port Polska definirá la capacidad de las empresas españolas para competir en igualdad de condiciones en el mercado ferroviario comunitario. Si Adif consigue el contrato de mantenimiento e Indra implanta su tecnología de señalización, se consolidará un modelo exportador que puede replicarse en los corredores del norte de Europa. El siguiente hito llegará con la adjudicación del material rodante, prevista para dentro de dos años, donde CAF y Talgo deberán convencer a los operadores polacos de que sus trenes son la mejor opción frente a los consorcios asiáticos.




