El precio del oro cae por debajo de los 4.100 dólares hoy: inflación vs refugio

La cotización abre a 4.050 dólares la onza en un mercado dividido entre el temor a la inflación y la demanda de activos refugio por la escalada geopolítica. El ratio oro/plata se mantiene en niveles récord.

El precio del oro ha arrancado la sesión de este jueves 23 de julio por debajo de los 4.100 dólares la onza, un umbral que había logrado sostener durante la mayor parte del mes. La cotización del metal precioso se movía en torno a los 4.050 dólares en el COMEX, arrastrada por un cruce de fuerzas que divide a los inversores: el riesgo de una inflación más persistente de lo previsto y la demanda de activos refugio ante el recrudecimiento de la tensión geopolítica global.

La caída, aunque moderada, refleja un mercado incapaz de encontrar dirección clara. Por un lado, los datos de inflación en Estados Unidos sigue mostrando resistencia a la baja, lo que retrasa las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal y fortalece al dólar. Por otro, la escalada de los conflictos en Oriente Medio y las amenazas renovadas sobre rutas energéticas clave alimentan una demanda de cobertura que, en condiciones normales, impulsaría al oro al alza.

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Dos fuerzas enfrentadas: inflación y geopolítica

El oro se encuentra atrapado entre dos narrativas opuestas. El entorno inflacionario, con el IPC subyacente de EE.UU. todavía por encima del 3,5% anual según los últimos registros, obliga a los bancos centrales a mantener una política monetaria restrictiva. Tipos altos encarecen el coste de oportunidad de mantener el metal, que no ofrece rendimiento. En paralelo, las primas de riesgo geopolítico se han disparado tras los ataques a infraestructuras en el mar Rojo y las maniobras militares en el este de Europa. La demanda de oro físico por parte de los bancos centrales de economías emergentes, que buscan diversificar reservas, ha marcado nuevos récords en 2025 y 2026, un factor que actúa como suelo para las correcciones.

Los datos de flujos hacia fondos cotizados (ETFs) de oro reflejan esta dualidad: en las últimas semanas, las entradas netas han sido prácticamente planas, con retiradas de dinero por parte de inversores que apuestan por un dólar fuerte y entradas de aquellos que buscan protección. El mercado parece paralizado, esperando el próximo dato macro que rompa el equilibrio.

El ratio oro/plata, un termómetro extremo

Mientras el oro se debate, el ratio oro/plata se mantiene en niveles históricamente altos, superando la barrera de los 92. Este indicador, que mide cuántas onzas de plata se necesitan para comprar una de oro, no ha visto valores tan elevados desde los peores momentos de la pandemia. Una ratio tan alta suele interpretarse como una señal de debilidad económica, ya que la plata tiene un componente industrial que la penaliza en escenarios de desaceleración. Sin embargo, también puede ser un reflejo de que el oro está sobrecomprando miedo relativo a otros activos.

La persistencia de este desequilibrio sugiere que los inversores están pagando una prima exagerada por la seguridad, pero que aún no confían lo suficiente en el crecimiento como para apostar por la plata o por otros metales cíclicos. Es un síntoma de un mercado esquizofrénico, dividido entre dos miedos: el de que la inflación erosione la renta fija y el de que una recesión acabe con los beneficios empresariales.

El oro se ha convertido en la moneda del miedo, pero un miedo dividido no hace tendencia.

¿Hacia dónde se dirige el oro en 2026?

La pregunta que se plantean los inversores es si el oro logrará reanudar su rally alcista o si la resistencia de los 4.100 dólares terminará convirtiéndoseen un techo de corto plazo. Los fundamentales a largo plazo siguen siendo sólidos: la deuda pública mundial no para de crecer, las tensiones entre bloques económicos se endurecen y la confianza en las monedas fiduciarias se resquebraja poco a poco. Pero en el día a día, la volatilidad de los bonos del Tesoro y la fortaleza del billete verde pueden seguir pesando.

En mi opinión, el oro sigue siendo una cobertura necesaria, pero la entrada a estos niveles exige cautela. Comprar en máximos con una inflación que podría dar sorpresas a la baja —si la economía se enfría más de lo esperado— implica asumir un riesgo de corrección de entre un 5% y un 10% en pocas sesiones. La clave está en el comportamiento de la Reserva Federal en la reunión de julio: si las actas sugieren que los recortes se retrasan hasta 2027, el oro podría perder los 4.000 dólares. Si, por el contrario, se impone el miedo geopolítico, los 4.200 no son descartables.

El inversor tiene dos opciones: esperar a que el metal confirme un suelo firme por encima de los 4.150 dólares o ir construyendo posiciones de forma escalonada, aprovechando los retrocesos como el de hoy. Lo que no parece sensato es ignorar el refugio que, con todas sus contradicciones, ha entregado una rentabilidad superior al 12% en lo que va de año.


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