Han pasado más de dos décadas desde que los primeros billetes de euro comenzaron a circular en los bolsillos de millones de europeos. Desde 2002, su aspecto apenas ha cambiado, más allá de las mejoras técnicas introducidas con la serie Europa para reforzar la seguridad frente a las falsificaciones. Ahora, el Banco Central Europeo (BCE) ha dado un paso decisivo en el proceso de renovación de la moneda física al presentar las diez propuestas finalistas que competirán por convertirse en la imagen de la próxima generación de billetes de euro.
La institución presidida por Christine Lagarde ha abierto además una consulta pública para conocer la opinión de los ciudadanos europeos, que podrán votar entre las distintas propuestas hasta el próximo 21 de septiembre. Aunque la decisión definitiva seguirá correspondiendo al Consejo de Gobierno del BCE, la opinión de los ciudadanos será uno de los elementos que se tendrán en cuenta antes de escoger el diseño ganador a finales de este año.
Dos grandes temas para representar la identidad europea
Las diez propuestas finalistas se agrupan en torno a dos conceptos previamente seleccionados por el BCE tras un largo proceso de consultas desarrollado durante los últimos años. Uno de ellos gira alrededor de la cultura europea, mientras que el otro apuesta por la naturaleza a través de los ríos y las aves que forman parte de la biodiversidad del continente. Ambas opciones buscan ofrecer una imagen mucho más reconocible de Europa que la actual serie de billetes.

La propuesta dedicada a la cultura incorpora algunos de los personajes más influyentes de la historia europea. Entre ellos aparecen la soprano Maria Callas, el compositor Ludwig van Beethoven, la científica Marie Curie, el escritor Miguel de Cervantes, el artista e inventor Leonardo da Vinci y la activista pacifista Bertha von Suttner. Cada personaje aparece asociado a escenas relacionadas con la educación, las artes, la ciencia o el patrimonio cultural europeo, reforzando el mensaje de una identidad compartida construida a partir de las contribuciones de distintas generaciones y países.
Especial atención ha despertado la presencia de Miguel de Cervantes como candidato para ilustrar el billete de 50 euros, el valor más utilizado en la circulación diaria. Su incorporación convertiría al autor de Don Quijote de la Mancha en el único representante español de esta serie de diseños, compartiendo protagonismo con algunos de los nombres más universales de la cultura europea.
Frente a esta propuesta, la segunda familia de diseños apuesta por una visión completamente distinta. En lugar de personajes históricos, los billetes mostrarían aves características de Europa acompañadas de paisajes fluviales y diferentes instituciones comunitarias en el reverso. Cigüeñas blancas, martines pescadores, alcatraces atlánticos y otras especies sirven para representar la riqueza natural del continente. El objetivo es poner el foco en la biodiversidad europea y en la importancia de la conservación del medio ambiente como uno de los valores compartidos por la Unión Europea.
Un concurso con más de 1.200 propuestas de billetes de euro
La presentación de estos diseños constituye únicamente una fase dentro de un proceso mucho más amplio que comenzó hace varios años. El BCE organizó un concurso abierto a diseñadores gráficos de toda la Unión Europea que recibió más de 1.200 candidaturas. Tras una primera selección, 25 diseñadores fueron invitados a desarrollar propuestas completas para uno o ambos temas elegidos.
Posteriormente, un jurado independiente integrado por 21 especialistas en ámbitos como el diseño gráfico, la historia, la comunicación y las neurociencias fue el encargado de evaluar todas las propuestas y reducir la lista hasta los diez diseños que ahora se someten a consulta pública. El organismo destaca que el proceso pretende combinar criterios artísticos, técnicos y de representación de la diversidad europea, además de recoger la percepción de los propios ciudadanos.
Christine Lagarde subrayó durante la presentación que los billetes son mucho más que un instrumento para realizar pagos. Según explicó la presidenta del BCE, representan una de las manifestaciones más visibles del proyecto europeo y constituyen un símbolo cotidiano que millones de personas utilizan cada día. Por ese motivo, la institución considera importante que los nuevos diseños transmitan valores comunes y resulten fácilmente identificables para ciudadanos de todas las edades y procedencias.
¿Cómo puedo votar?
La consulta abierta permanecerá disponible hasta el 21 de septiembre de 2026 en la web del Banco Central Europeo. Debes acceder a la opción Comparte tu opinión respondiendo a nuestra encuesta y, a través de ese enlace, tendrás que valorar cada una de las propuestas, marcando después hasta tres casillas con las razones de por qué te gusta o no te gusta.
Paralelamente, una empresa demoscópica realizará una encuesta específica sobre una muestra representativa de ciudadanos de los países de la zona euro con el fin de complementar los resultados de la votación abierta. Posteriormente, el Banco Central Europeo publicará un informe con las conclusiones obtenidas antes de adoptar la decisión definitiva.
Una vez elegido el concepto ganador, el trabajo no habrá terminado. El diseño seleccionado deberá pasar todavía por diversas fases de desarrollo técnico, pruebas de impresión, validación de los elementos de seguridad y preparación industrial antes de que pueda comenzar su fabricación a gran escala.
Por ese motivo, los nuevos billetes no llegarán inmediatamente a la circulación. El propio BCE prevé que transcurran todavía varios años antes de que la nueva serie empiece a distribuirse entre bancos y ciudadanos. Durante ese periodo convivirá con los billetes actuales, que seguirán siendo plenamente válidos como medio de pago y conservarán su curso legal.
El rediseño supone el primer cambio integral de la imagen de los billetes de euro desde su lanzamiento hace casi un cuarto de siglo. Hasta ahora, las distintas denominaciones mostraban puentes, puertas y ventanas inspirados en estilos arquitectónicos europeos, aunque sin representar edificios reales para evitar dar preferencia a un país concreto. Con la nueva serie, el BCE apuesta por una representación mucho más explícita de la historia, la cultura y la naturaleza europeas.
La decisión final, prevista para finales de 2026, determinará qué imagen acompañará durante las próximas décadas a una de las monedas más utilizadas del mundo.





