Keeta ha anunciado hoy una asociación con LayerZero para llevar depósitos bancarios tokenizados a las redes de Solana, Ethereum y Base. Los nuevos activos, denominados Keeta Stablecoins, representan dinero comercial real y buscan conectar la banca tradicional con los mercados de capitales en cadena.
La alianza combina la infraestructura de cumplimiento de Keeta con la conectividad omnichain de LayerZero. Las Keeta Stablecoins emplearán el estándar OFT (Omnichain Fungible Token), que permite que un activo se transfiera entre distintas cadenas sin fragmentar su liquidez. La institución emisora conserva el control total del contrato en cada red, un detalle pensado para satisfacer los requisitos de supervisión bancaria.
El lanzamiento contempla nueve divisas desde el primer día: dólar estadounidense, euro, yen japonés, renminbi chino, libra esterlina, dólar canadiense, peso mexicano, dirham de los Emiratos Árabes Unidos y dólar de Hong Kong. Esta cobertura multimoneda apunta directamente a tesorerías, pagos internacionales y liquidaciones entre distintas jurisdicciones.
La plataforma Bivo, una fintech estadounidense con licencia y acceso a redes de pago, custodiará los depósitos comerciales que respaldan cada token. A diferencia de muchas stablecoins tradicionales, cuyo colateral mezcla distintos instrumentos, las Keeta Stablecoins están respaldadas íntegramente por dinero bancario real.
Cómo funciona la tokenización de los depósitos bancarios
Cuando una institución convierte un depósito en un token a través de Keeta, recibe un equivalente digital que puede circular por Ethereum, Solana o Base sin depender de puentes externos. LayerZero actúa como la capa de mensajería que permite que ese token se mueva entre cadenas manteniendo sus propiedades y su respaldo. Para el gestor de tesorería, es como tener una cuenta única en dólares a la que puede acceder desde tres sistemas distintos sin perder el control contable.
Keeta, que opera una blockchain de Capa 1 diseñada para instituciones, ya había llamado la atención por una prueba de estrés con Google Spanner en la que alcanzó 11,2 millones de transacciones por segundo. Aunque el dato se refiere a su red propietaria, la asociación con LayerZero extiende esa capacidad a cadenas ya consolidadas como Solana, donde la alta velocidad y los costes ínfimos facilitan la liquidación de grandes volúmenes.
Nueve monedas y el papel de Bivo
Las ocho monedas adicionales al dólar convierten la oferta de Keeta en una de las más versátiles del mercado de activos tokenizados. En lugar de emitir varios tokens aislados, el estándar OFT permite que una misma stablecoin en euros, por ejemplo, esté disponible simultáneamente en las cuatro cadenas. Bivo, por su parte, aporta la capa de custodia regulada, lo que significa que cada token tiene detrás un depósito bancario identificable y auditado.
La combinación de una Capa 1 de alto rendimiento con un protocolo de interoperabilidad tan extendido como LayerZero es la apuesta más ambiciosa para llevar el dinero bancario a las cadenas públicas desde los experimentos de JPMorgan.
Análisis: el pulso entre lo público y lo privado en la tokenización bancaria
El anuncio de Keeta y LayerZero llega semanas después de que un grupo de grandes bancos estadounidenses revelara planes para construir una red compartida de depósitos tokenizados, pero en un entorno cerrado. Frente a ese modelo de jardín amurallado, la propuesta de Keeta es deliberadamente abierta: dinero bancario en blockchains públicas, con la institución emisora conservando el control del contrato.
Esta arquitectura trata de resolver la tensión entre la supervisión regulatoria y la interoperabilidad abierta. Al mantener los permisos en manos del emisor y usar un estándar que no deteriora la liquidez, se evita que el token se convierta en un activo incontrolado, pero se renuncia a la descentralización plena que caracteriza a las criptomonedas nativas. Para un banco o una fintech que quiera liquidar pagos en tiempo real entre jurisdicciones, esa renuncia puede ser justo lo que necesita para sentirse cómodo entrando en una red como Solana.
Los riesgos, sin embargo, son reales. La solvencia de las Keeta Stablecoins depende por completo de Bivo y de los bancos asociados que mantienen los depósitos. Si alguna de esas patas falla, el token pierde su respaldo. Además, la adopción masiva requiere que los reguladores de cada jurisdicción acepten esta fórmula híbrida, algo que aún está por verse en mercados como el europeo o el asiático.
Aun así, el movimiento es coherente con la dirección en la que avanza el sector: conectar la liquidez bancaria con las aplicaciones descentralizadas sin obligar a las instituciones a renunciar a las garantías del sistema tradicional. Solana, con su capacidad para procesar miles de transacciones por segundo a costes mínimos, se sitúa en una posición ventajosa para absorber esa demanda si el modelo de Keeta y LayerZero cuaja.





