Tipos de interés BCE: el 2,25% se mantiene y apunta a un recorte en septiembre

El Consejo de Gobierno del BCE opta por una pausa en julio y deja el precio del dinero en el 2,25%. Las nuevas proyecciones de septiembre serán clave, con una posible subida al 2,5% si las tensiones en Ormuz persisten.

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés en el 2,25% en su reunión de julio, una pausa que deja el precio del dinero en el nivel fijado en junio. La presidenta Christine Lagarde ha descartado la necesidad de una respuesta más contundente al no observar efectos de segunda ronda sobre la inflación.

La unanimidad en el seno del Consejo de Gobierno ha sido total. Incluso los miembros más partidarios de endurecer la política monetaria han respaldado esperar a septiembre para contar con nuevas proyecciones macroeconómicas y datos de empleo e inflación. José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España, resumió el sentir general: «Lo que no podemos hacer es replantearnos cada día qué debemos hacer en función de lo que ocurrió el día anterior».

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La decisión llega en un momento de máxima tensión geopolítica. El frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán ha disparado la volatilidad del petróleo y añade una capa de incertidumbre a las previsiones de precios. El BCE, sin embargo, no ve presiones inflacionarias inmediatas que justifiquen una subida y prefiere observar cómo se traslada el impacto a empresas y hogares.

Martin Kazaks, gobernador del Banco de Letonia, explicó: «Podemos tomarnos más tiempo para calibrar mejor nuestra respuesta». La institución se sitúa así más cerca de su escenario base, que contempla un retorno de la inflación al objetivo del 2% solo a finales de 2027 si el conflicto se prolonga.

Geopolítica y petróleo: el factor Ormuz

El precio del crudo ha sido el termómetro que ha inclinado la balanza en Fráncfort. Antes del acuerdo de paz entre Washington y Teherán, los futuros descontaban una subida de tipos en septiembre. La posterior caída del barril rebajó esa presión, pero una vuelta a las hostilidades devolvería las subidas a la mesa.

Boris Vujcic, vicepresidente del BCE, lo dejó claro: «Mantenemos todas las opciones abiertas y esperaremos a los datos de septiembre». El escenario más probable, si la tregua no se consolida, incluye un alza de 25 puntos básicos hasta el 2,5% en la cita del 14 de septiembre. De materializarse un acuerdo duradero, la economía europea al escenario más benigno y el BCE podría permitirse una pausa más prolongada, pero un recorte no está sobre la mesa a corto plazo.

No estamos en un ciclo agresivo de subidas como el de 2022-2023. El margen para bajar tipos es nulo hasta que la inflación no apunte de forma sostenida al 2%.

Gabriel Makhlouf, gobernador del Banco Central de Irlanda, subrayó que el contexto es radicalmente distinto al del anterior shock inflacionario y que cualquier ajuste adicional será «calibrado» y no parte de un ciclo brusco. La tasa neutral se sitúa, según los expertos, entre el 2% y el 2,5%, por lo que el margen de movimiento es limitado.

Septiembre, el mes clave para los hipotecados

La pausa de julio da un respiro a los titulares de hipotecas variables, que ven cómo sus cuotas dejan de escalar tras el repunte de junio. La incertidumbre, no obstante, sigue pesando sobre el euríbor, que se mueve al compás de las expectativas de tipos y de la tensión en Ormuz.

Si finalmente se produce una subida en septiembre, las dudas persistirán para el resto del año, con expectativas sólidas de al menos un ajuste adicional en alguna de las dos reuniones restantes. Pero si la tregua se consolida y el petróleo baja, el BCE podría darse un respiro más largo. La pelota está en el tejado de la geopolítica.


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