Trump impone aranceles a medicamentos genéricos desde 2028 y amenaza el precio de los fármacos en EE.UU.

La decisión, comunicada sin especificar su base legal, amenaza con encarecer los fármacos más consumidos en EE.UU. y presiona a las multinacionales del sector.

He analizado el último golpe arancelario de Donald Trump: un gravamen del 100% a los medicamentos genéricos importados que arranca en agosto de 2028 y se dispara al 200% doce meses después. El anuncio, realizado a través de sus redes sociales el martes, llega apenas tres meses después de que el presidente eximiera expresamente a estos fármacos de cualquier tarifa, una decisión que, según dijo entonces, volvería a evaluarse en el plazo de un año.

El cronograma del arancel: del 0% al 200% en dos años

La nueva política comercial establece un calendario en tres fases que parte de la situación actual de libre importación y culmina con un muro arancelario sin precedentes para el sector. Estos son los plazos detallados:

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  • Hasta el 31 de julio de 2028: se mantiene el 0% arancelario actual para todos los medicamentos genéricos importados.
  • Del 1 de agosto de 2028 al 31 de julio de 2029: entra en vigor un arancel del 100% sobre el valor de los genéricos que se fabriquen fuera de Estados Unidos.
  • A partir del 1 de agosto de 2029: el gravamen salta al 200% y se mantiene sin fecha de caducidad, ya fuera del mandato del actual presidente.

El propio Trump justificó la medida como un instrumento para forzar a las farmacéuticas a construir plantas de producción en suelo estadounidense. Su mensaje apunta directamente a países como India y China, que dominan la fabricación mundial de principios activos y medicamentos terminados de bajo coste.

«Los medicamentos genéricos seguirán entrando sin aranceles hasta el 1 de agosto de 2028, cuando se aplicará un 100% durante un año, y un 200% a partir de entonces.» — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, publicación en redes sociales, 21 de julio de 2026

La comunicación presidencial omite cualquier referencia a la base jurídica que ampara la imposición, especialmente en el tramo del 200% que se activaría en agosto de 2029, seis meses después de que expire su mandato. Esta laguna legal abre la puerta a recursos judiciales inmediatos y a la oposición de un Congreso donde las voces críticas con la guerra arancelaria se multiplican.

Un órdago proteccionista sin respaldo jurídico ni certeza política

Lo que me parece más relevante de este movimiento no es tanto el calendario, sino la naturaleza de la amenaza. Trump está utilizando el poder arancelario como herramienta de planificación industrial a largo plazo, pero sin pasar por el legislativo. Al proyectar tarifas que exceden su mandato, condiciona las decisiones de inversión de las multinacionales farmacéuticas durante los próximos años, y traslada al Congreso y al próximo presidente la responsabilidad de mantener o derogar una medida que, de lo contrario, podría duplicar el coste de los medicamentos más consumidos por los estadounidenses.

La validez legal es, cuando menos, cuestionable bajo el ordenamiento comercial estadounidense. Ni la Section 232 (seguridad nacional) ni la Section 301 (prácticas desleales) pueden activarse sin investigaciones formales y plazos preceptivos, y a día de hoy no existe una investigación abierta sobre los genéricos. La Organización Mundial del Comercio (OMC) difícilmente avalaría un salto del 0% al 200% en dos años sobre partidas arancelarias consolidadas. De hecho, la decisión se enmarca en una semana de escalada proteccionista: la víspera, Washington impuso aranceles del 50% a productos canadienses invocando la centenaria Sección 338 de la Ley Smoot-Hawley. El patrón confirma lo que muchos socios comerciales ya han interiorizado: los acuerdos con esta Administración duran hasta que decide romperlos.

🌍 El impacto en España y Europa

La repercusión directa en los consumidores y empresas españolas es, por el momento, limitada. Estados Unidos importa la mayoría de sus medicamentos genéricos de India y China, no de la Unión Europea. Sin embargo, la deriva proteccionista sí tiene un efecto colateral relevante para Europa. La industria farmacéutica europea, con fuertes exportaciones a Estados Unidos de medicamentos de marca y biológicos, observa con inquietud la ampliación del alcance arancelario a segmentos hasta ahora exentos. Si Washington decidiera aplicar gravámenes similares a otros productos sanitarios, compañías como las españolas Grifols o Rovi, con presencia en el mercado estadounidense, podrían verse afectadas.

  • Euríbor e hipotecas: la guerra comercial eleva las expectativas de inflación global, lo que podría retrasar los recortes de tipos del BCE y mantener elevadas las cuotas hipotecarias variables en España.
  • Poder adquisitivo: aunque el arancel no toca directamente los precios en Europa, la incertidumbre y el encarecimiento de fletes y materias primas pueden filtrarse a la inflación de la eurozona.
  • Tejido exportador: las farmacéuticas con plantas en España que vendan a EE.UU. deberán monitorizar si la Casa Blanca amplía las tarifas a otras categorías de medicamentos.

La próxima cita en el calendario de esta guerra comercial es la presentación del acuerdo nuclear con Arabia Saudí, que podría firmarse este mismo miércoles. Pero la amenaza arancelaria sobre los genéricos quedará suspendida durante dos años, tiempo suficiente para que el Congreso o los tribunales la frenen. O para que las farmacéuticas decidan si les compensa construir fábricas en Estados Unidos y evitar así un muro arancelario de este calibre.


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