El ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido pillado mintiendo en el caso de corrupción de Plus Ultra, según el demoledor análisis del economista Juan Ramón Rallo. Las recientes declaraciones judiciales de su testaferro Julio Martínez y de los máximos responsables de la aerolínea han destapado la trama: Zapatero orquestó el rescate de 53 millones de euros para la compañía y, a cambio, se embolsó una comisión de 530.000 euros a través de una empresa pantalla. La versión que dio ante los juzgados se derrumba como un castillo de naipes.
El rescate que olía a tráfico de influencias
Plus Ultra, una pequeña aerolínea con una situación financiera lamentable, recibió 53 millones de la SEPI en plena pandemia con el aval del Gobierno de Pedro Sánchez. Desde el principio hubo sospechas de que la decisión no se basaba en criterios económicos, sino en la presión ejercida por el expresidente socialista. Rallo sostiene que Zapatero se convirtió en el conseguidor de fondos públicos para una empresa privada sin ninguna justificación sólida.
Para camuflar el pago de aquella intermediación, se montó una estructura en dos pasos. Plus Ultra contrató a Análisis Relevante, una consultora de Julio Martínez —amigo y hombre de paja de Zapatero—, por exactamente el 1 % del rescate: 530.000 euros. Acto seguido, Análisis Relevante fue girando esas cantidades a Zapatero bajo el concepto de honorarios de consultoría, aunque el verdadero encargo nunca fue un análisis de mercado, sino abrir las puertas del erario público.
La primera gran mentira: “no sabía quiénes eran”
En una entrevista con Alsina, Zapatero aseguró que no tenía relación con Plus Ultra, que ni siquiera conocía a sus directivos y que se había enterado casi por casualidad de que Análisis Relevante la tenía como cliente. “No he viajado nunca en Plus Ultra, no he estado reunido con Plus Ultra”, repitió, como si su implicación se limitara a firmar informes genéricos desde un despacho. Juan Ramón Rallo recuerda que esa coartada ya sonaba inverosímil, pero ahora las confesiones de Julio Martínez la convierten en papel mojado.
Según el escrito de alegaciones del propio Martínez, la primera noticia que tuvo de la aerolínea fue en mayo de 2020, cuando Zapatero le adelantó que iba a recibir una llamada de sus directivos. Es decir, fue el expresidente quien tendió el puente entre Plus Ultra y su empresa pantalla. “Zapatero nos decía que no estaba en absoluto al tanto de lo que trabajaba Análisis Relevante y Plus Ultra, y ahora resulta que quien marcaba cada paso en la búsqueda del rescate era él”, ironiza Rallo en su vídeo.
La primera noticia que Julio Martínez tuvo de Plus Ultra fue cuando el expresidente le avisó de que le iban a llamar. El mismo que luego afirmó no saber nada.
— Juan Ramón Rallo
Las alegaciones detallan que Martínez nunca tuvo posibilidad de lograr financiación por sí mismo y que su misión consistía en acompañar al cliente mientras Zapatero, como consultor, dirigía cada movimiento. De hecho, el 26 de febrero de 2021, antes de que la SEPI hiciera público el rescate, Zapatero ya le comunicó a Martínez que se había aprobado el crédito. Días después, el gobierno anunciaba oficialmente la concesión de 53 millones.
Segunda mentira: “no recibí comisiones”
En su comparecencia ante el Senado, Zapatero fue tajante: negó haber cobrado comisiones directas o indirectas de Plus Ultra. Sin embargo, la ruta del dinero dibujada por las investigaciones muestra el recorrido exacto: de la SEPI a Plus Ultra, de Plus Ultra a Análisis Relevante y de Análisis Relevante al bolsillo del expresidente. Rallo subraya que la sincronización de pagos y la identidad de los intermediarios dejan poco margen a otra interpretación. “Es un caso de libro de tráfico de influencias encubierto con una consultora fantasma”, sentencia.
Un escándalo que erosiona la confianza institucional
El caso Plus Ultra se ha convertido en un símbolo de las puertas giratorias entre la alta política y el mundo empresarial. Que un expresidente pueda cobrar medio millón de euros por presionar al gobierno que él mismo contribuyó a colocar en el poder —y que luego lo niegue ante juezas y senadores— golpea la credibilidad de las instituciones españolas. Más allá de la posible responsabilidad penal, lo que queda al descubierto es un sistema donde los contactos valen más que los argumentos técnicos cuando se reparten fondos públicos.
Las nuevas revelaciones judiciales, que en los próximos meses seguirán ventilándose en tribunales y comisiones, ponen a Zapatero en el centro de una tormenta que ya no puede esquivar con frases ambiguas. El hombre que durante su mandato presumía de talante y ética republicana aparece ahora retratado como el titiritero de una operación que, según las pruebas, solo buscaba lucro personal a costa del erario.
La pregunta que sobrevuela el caso es si alguien en el Gobierno de Sánchez conocía el trasfondo de aquel rescate. Mientras tanto, el vídeo de Juan Ramón Rallo ha logrado trenzar todos los hilos que el expresidente había intentado ocultar con simples desmentidos.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.





