El nuevo artículo de la DGT que entra en vigor en otoño y cambiará tu forma de circular por autovía

A partir del 1 de octubre, quedarte quieto en tu carril durante un atasco dejará de ser una opción. La DGT explica cómo abrir el pasillo y qué multa espera a quien lo ignore

La DGT ha confirmado la fecha: el próximo 1 de octubre de 2026 entra en vigor una reforma del Reglamento General de Circulación que va a cambiar la forma en que millones de conductores reaccionan ante un atasco en autovía. No es una recomendación ni una campaña de buenas intenciones, es una obligación legal nueva, con su correspondiente régimen sancionador detrás.

El cambio afecta a cualquiera que circule por autopistas, autovías o carreteras convencionales de doble sentido con más de un carril por calzada. Si el tráfico se detiene o avanza a paso de tortuga, ya no bastará con quedarte parado esperando. Vas a tener que moverte, y hacerlo bien.

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Qué exige la nueva norma de la DGT

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La medida se conoce como «pasillo de emergencia» o carril de emergencia central, y la mecánica es sencilla de explicar aunque exige coordinación real entre conductores. Cuando el tráfico se paraliza en una vía con dos o más carriles por sentido, los vehículos del carril derecho deben abrirse hacia la derecha y los del carril izquierdo hacia la izquierda, dejando un espacio libre en el centro de la calzada.

Ese pasillo queda reservado en exclusiva para ambulancias, bomberos, policía y grúas de auxilio. La gran novedad respecto a la situación actual es que, hasta ahora, la ley reconocía la prioridad de los vehículos de emergencia pero no explicaba cómo debían comportarse el resto de conductores para facilitarles el paso. Esa laguna desaparece en octubre.

Un modelo importado de Alemania que ya funciona en media Europa

El concepto no es una invención española. En la DGT llevan tiempo mirando hacia el norte de Europa, donde esta práctica tiene nombre propio: la Rettungsgasse, un término alemán que ya forma parte del vocabulario vial en nueve países europeos. Alemania lo aplica desde los años setenta, y a día de hoy es obligatorio también en Austria, Bélgica, Hungría o la República Checa.

El dato que más pesa en la decisión de Tráfico es contundente: cuando el corredor se forma correctamente, una ambulancia puede llegar hasta un 40% más rápido a su destino. En un atasco denso, esos minutos ganados son literalmente la diferencia entre una intervención a tiempo y una tragedia evitable.

Cómo reaccionar sin cometer errores el primer día

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Uno de los matices que más confusión genera es el momento exacto en el que hay que empezar a moverse. La norma es clara al respecto: no hay que esperar a ver las luces azules por el retrovisor. En el modelo alemán, el pasillo se forma en el instante en que el tráfico se frena bruscamente o se detiene, de forma proactiva, y España va a adoptar ese mismo criterio.

Eso significa cambiar un reflejo muy arraigado. La reacción habitual del conductor español ante un atasco ha sido apartarse «como se puede» cuando ya suena la sirena, con resultados a menudo caóticos. La nueva cultura vial exige anticipación, no improvisación de última hora cuando el vehículo de emergencia ya está encima.

Qué pasa si no dejas el pasillo libre

La reforma llega acompañada de vigilancia reforzada. La Guardia Civil de Tráfico se encargará de comprobar que el espacio central se respeta y, tan importante como eso, que nadie lo utiliza indebidamente para colarse en el atasco. Ese es precisamente el segundo riesgo que preocupa a la DGT: un carril vacío en mitad de una retención puede ser una tentación para motoristas o conductores impacientes.

En países donde el sistema lleva décadas funcionando, como Alemania, el uso indebido del pasillo está penalizado con multas y pérdida de puntos, y todo apunta a que España aplicará un régimen sancionador similar. La DGT ya ha avanzado que no habrá periodo de gracia: las sanciones se activarán desde el mismo 1 de octubre.

  • Formar el pasillo a tiempo: en cuanto el tráfico se detenga o avance a paso de peatón, sin esperar a oír sirenas.
  • Carril derecho, hacia la derecha: los vehículos situados en el carril de la derecha deben abrirse hacia ese lado.
  • Carril izquierdo, hacia la izquierda: quienes circulen por el carril contrario deben desplazarse en sentido opuesto.
  • No invadir el pasillo: usarlo para adelantar el atasco será una infracción, igual que en el modelo alemán.

Una campaña informativa antes de que llegue el otoño

Consciente de que el cambio de hábito no será inmediato, la DGT prevé lanzar en septiembre una campaña informativa con vídeos que muestren paso a paso cómo abrir correctamente el pasillo central. El objetivo declarado es que, cuando llegue octubre, la mayoría de conductores sepan reaccionar sin dudar ni bloquear sin querer el paso a los servicios de emergencia.

Esta medida no llega sola. Forma parte de una reforma más amplia del Reglamento General de Circulación que también endurece el uso del arcén, regula la circulación con nieve o hielo y modifica el comportamiento exigido ante vehículos averiados, entre otros cambios que entrarán en vigor de forma escalonada hasta 2027.

Lo que viene después: una autovía más previsible

La tendencia de fondo apunta hacia un modelo de circulación más reglado y menos dependiente de la improvisación individual, algo que España lleva tiempo persiguiendo en sus reformas viales. Con más de 17.000 kilómetros de autopistas y autovías, tener un protocolo claro y homogéneo para situaciones de emergencia era una pieza que faltaba, y que otros países del entorno ya llevan décadas aplicando con buenos resultados.

Si algo demuestra la experiencia alemana es que este tipo de normas, aunque generan resistencia inicial, terminan interiorizándose con relativa rapidez cuando la explicación es clara y la vigilancia es constante. El consejo de quienes ya han pasado por esta transición es sencillo: practica el gesto mentalmente antes de que llegue el primer atasco de verdad, porque en la carretera no vas a tener tiempo de pensarlo dos veces.


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