BCE mantiene tipos de interés sin cambios, mercado anticipa subida en septiembre

La inflación de la eurozona se moderó al 2,9% en junio y la tasa de depósito sigue en el 2,25% tras el alza de junio. Los analistas creen que una nueva escalada en Oriente Próximo podría precipitar un movimiento en la reunión de septiembre.

Sin cambios y con la mirada puesta en septiembre. El Banco Central Europeo (BCE) dejará intactos los tipos de interés en su reunión del próximo jueves 23 de julio, manteniendo la tasa de depósito en el 2,25% tras la subida de 0,25 puntos decidida en junio. El consenso de analistas descarta cualquier movimiento esta semana, aunque el verdadero termómetro de la política monetaria se medirá en la cita del mes de septiembre.

A principios de junio, el instituto emisor europeo incrementó los tipos por primera vez desde septiembre de 2023. Aquel movimiento situó la tasa de depósito (DFR) en el 2,25%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) en el 2,40% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,65%. La pausa de julio era, hasta hace pocas semanas, una cuestión trámite.

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La inflación modera la urgencia, pero el petróleo acecha

Los datos de precios han relajado la presión. La inflación de la eurozona se moderó cuatro décimas en junio, hasta el 2,9% frente al 3,3% correspondiente al mes de mayo, lo que allana el camino del BCE para alcanzar su objetivo sin necesidad de acelerar las subidas. Ulrike Kastens, economista senior de DWS, resume el sentir mayoritario: “Después de la subida de junio, es probable que el BCE se tome un respiro en julio. No hay urgencia para actuar”.

Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, coincide en que todavía es pronto para sacar conclusiones sobre el impacto del endurecimiento monetario y que lo más probable es una pausa. Sin embargo, la nueva escalada de tensiones en Oriente Próximo ha vuelto a enrarecer el ambiente. El recrudecimiento de los ataques entre Estados Unidos e Irán y sus aliados está poniendo en jaque la estabilidad del estrecho de Ormuz, con buques petroleros e infraestructuras energéticas en el punto de mira.

El repunte de los precios de la energía es el comodín de esta reunión. Carsten Brzeski, director global de macroeconomía de ING, subraya que hace apenas unas semanas la cita de julio se veía como la última parada antes de las vacaciones de verano, “la única reunión que nadie se habría perdido si se hubiera cancelado a última hora”. Pero el conflicto en Oriente Próximo ha cambiado el panorama, y “algunos funcionarios del BCE podrían estar inclinados a presionar con más fuerza para una nueva subida de tipos”, advierte.

El conflicto en Oriente Próximo ha transformado una reunión intrascendente en una cita con riesgo de sorpresa al alza.

Septiembre, la cita clave para los mercados

La mayoría de los analistas subraya que, ante un consenso generalizado sobre una reunión sin alteraciones en julio, el verdadero punto de inflexión será septiembre. Las estimaciones de dos subidas de tipos durante este año siguen ganando fuerza. En Ibercaja anticipan un incremento de 0,25 puntos en septiembre que dejaría la tasa de depósito en el 2,50% después del verano. “El escenario adverso que se dibuja los últimos días nos lleva a anticipar una nueva subida”, señalan.

Desde ING añaden que el BCE no se conformará con un único aumento este año para evitar que los mercados interpreten la anterior subida como precipitada. “Si el BCE se limita a una única subida, podría interpretarse como una ‘subida de pánico’, lo que suscitaría críticas por precipitarse”, explica Brzeski. Una segunda subida reforzaría la idea de que el endurecimiento es necesario para mantener ancladas las expectativas de inflación.

reunión BCE julio

¿Pausa estratégica o error de política monetaria?

No todos comparten la necesidad de seguir apretando. Desde DWS, Kastens insiste en que la evolución económica actual no apunta a presiones salariales significativas ni a un poder de fijación de precios relevante por parte de las empresas, por lo que “no es necesaria una orientación de política monetaria verdaderamente restrictiva”. La inflación de la eurozona, tras tocar el 3,3% en mayo, ya ha mostrado un descenso; una nueva vuelta de tuerca en septiembre podría frenar una recuperación económica europea que sigue siendo frágil.

A mi juicio, el BCE camina sobre una delgada línea. Quiere demostrar determinación después de años de tipos excepcionalmente bajos, pero no puede permitirse asfixiar a una economía que apenas muestra signos de aceleración. El encarecimiento del petróleo, con el Brent rondando los 85 dólares por barril, es un factor exógeno que una política monetaria restrictiva no puede combatir directamente, pero sí puede empeorar sus efectos sobre el consumo y la inversión.

Una única subida veraniega seguida de pausa prolongada sería interpretada como una señal de pánico por el mercado de bonos, justo lo que el BCE quiere evitar.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: Los futuros del Eurostoxx 50 abrieron la semana con un avance del 0,3%, mientras que en el mercado de deuda el bono alemán a diez años cotiza alrededor del 2,60%, sin grandes sobresaltos. El IBEX 35, en su preapertura, apenas registraba movimientos significativos por encima de los 11.200 puntos. Nada moverá la aguja hasta el comunicado del jueves.

Clave técnica: Los futuros del Euribor a tres meses descuentan una probabilidad de subida en septiembre del 65%, un indicador que ha ido subiendo desde el inicio de las hostilidades en Oriente Próximo. Un cierre semanal por encima de los 4.800 puntos en el Eurostoxx 50 dejaría al mercado en zona de confort con la pausa, mientras que un repunte del VIX por encima de 22 puntos indicaría que vuelve el temor a un golpe inflacionista.

Apunte macro: La prima de riesgo española se mantiene en torno a los 70 puntos básicos, con el diferencial frente a Italia en 45 puntos, reflejo de la confianza en la deuda soberana nacional pese al endurecimiento monetario. El rating de España (A3/Baa1 con perspectiva estable) no parece amenazado a corto plazo, pero una escalada adicional a partir de septiembre elevaría el foco sobre los costes de financiación del Tesoro.


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