Repsol, BP y Shell disparan sus márgenes de refino por la crisis en Oriente Medio

La guerra en Oriente Medio y la amenaza sobre el estrecho de Ormuz han llevado el Brent a promediar 103,8 dólares en el segundo trimestre. Repsol ha elevado su margen de refino a 14 dólares por barril, un 137% más que hace un año.

El crudo Brent promedió 103,8 dólares por barril en el segundo trimestre de 2026. La cifra habla por sí sola: la escalada bélica en Oriente Medio ha devuelto la volatilidad al mercado del petróleo y, con ella, los márgenes de refino se han disparado. Las grandes petroleras integradas europeas —Repsol, BP, Shell, TotalEnergies y Galp— esperan una cosecha de resultados semestrales muy por encima de las previsiones iniciales.

Fuentes del sector y las propias actualizaciones operativas de las compañías confirman una mejora generalizada del negocio de refino entre abril y junio, que en algunos casos más que duplica los registros de hace un año. La guerra en Oriente Medio, con ataques cruzados entre Irán e Israel y la amenaza constante sobre el estrecho de Ormuz, ha elevado el precio del crudo y ha tensionado la cadena de suministro de productos refinados.

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El refino europeo se dispara: las cifras de Repsol, BP y Shell

Repsol ha elevado su margen indicativo de refino hasta 14 dólares por barril, un 28,4% más que en el primer trimestre y un 137% por encima del nivel registrado en el mismo periodo de 2025. El contexto también ha impulsado su negocio de producción: el Brent promedió 103,8 dólares por barril en el trimestre, frente a los 81,1 dólares de los tres primeros meses del año y los 67,9 dólares de hace un año.

BP, por su parte, calcula que el alza del precio del crudo aportará entre 1.800 y 2.100 millones de dólares adicionales a su división de exploración y producción, y su negocio de gas y bajas emisiones sumará otros 500 a 700 millones. Pero el mayor impulso, según sus propias estimaciones, vendrá del refino: la mejora de los márgenes aportará entre 1.200 y 1.400 millones de dólares adicionales.

Shell no se queda atrás. Su margen indicativo de refino ha alcanzado 20 dólares por barril, un 125% más que en el mismo trimestre de 2025 y un 18% por encima de los 17 dólares del primer trimestre. Además, ha anticipado unos resultados ‘significativamente superiores’ en su división de gas integrado.

TotalEnergies también espera un segundo trimestre mejor, con unos 1.000 millones de dólares más de caja procedentes de su producción de petróleo. La francesa advierte, eso sí, de que parte de esa mejora se verá reducida por ajustes contables relacionados con la producción que no pudo extraerse durante el conflicto. Galp completa el cuadro: su margen de refino subió a 16,8 dólares por barril equivalente, un 175% más que hace un año.

El repunte de los márgenes de refino, impulsado por la crisis en Oriente Medio, devuelve a las grandes petroleras europeas un colchón de caja que parecía perdido tras meses de estabilidad.

Oriente Medio, el catalizador de un negocio profundamente cíclico

Detrás de estas cifras está la tensión geopolítica. Los ataques entre Irán e Israel y la amenaza sobre el estrecho de Ormuz —por donde transita una quinta parte del petróleo mundial— han elevado la prima de riesgo del crudo. El Brent ha pasado de cotizar en torno a los 68 dólares hace un año a superar los 103 en este segundo trimestre. Esa escalada, unida a los problemas logísticos y al temor a interrupciones de suministro, ha disparado los diferenciales de los productos refinados, el combustible que mueve la cuenta de resultados de las refinerías.

El refino es un negocio de márgenes. Cuando el petróleo sube rápido, las refinerías que ya tienen contratado el crudo a precios anteriores pueden vender la gasolina y el diésel a precios más altos y embolsarse la diferencia. La crisis en Oriente Medio ha funcionado como un acelerador brutal de ese mecanismo.

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Un colchón de caja para el corto plazo, un dilema para la transición energética

Las cifras son contundentes. Pero, más allá del brillo de los resultados, la situación plantea una paradoja estratégica. Las mismas empresas que están haciendo caja con el petróleo y el refino son las que Europa presiona para que acelere la transición energética. Repsol, Shell y BP tienen ambiciosos planes de inversión en renovables, pero el actual ciclo alcista del crudo podría retrasar o replantear esos compromisos.

De hecho, las petroleras integradas tienden a aumentar las inversiones en exploración y producción cuando los márgenes son altos, y a recortar en renovables cuando la presión de los inversores por la rentabilidad a corto plazo se impone. La guerra en Oriente Medio ha creado una ventana de ingresos extraordinarios que, previsiblemente, reforzará los argumentos de quienes dentro de estas compañías defienden mantener un pie firme en los hidrocarburos.

El mercado ya descuenta esa dualidad. Las cotizaciones de Repsol y BP han subido con fuerza en las últimas semanas, pero los analistas advierten de que la prima por geopolítica es volátil. Cualquier señal de distensión en Oriente Medio podría evaporar el sobreprecio del crudo y devolver los márgenes a niveles más modestos. La pregunta, entonces, no es si las petroleras ganarán dinero este trimestre —lo harán— sino cuánto de ese dinero se transformará en inversión verde y cuánto en retribución al accionista.

Porque la historia demuestra que, cuando el petróleo sube, la transición energética pierde urgencia en los consejos de administración.


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