OpenAI planea un ‘iPhone de la IA’ que enfurece a Apple

El dispositivo portátil diseñado por Jony Ive busca ser el asistente proactivo que mira al usuario. Apple contraataca con una demanda por espionaje industrial que podría paralizar su lanzamiento.

OpenAI planea lanzar un dispositivo de IA que compita con el iPhone, y Apple responde con una demanda por espionaje industrial. El proyecto, pilotado por Jony Ive, el diseñador que dio forma al teléfono más icónico de la historia, apunta a un asistente doméstico que sigue al usuario con la mirada y se anticipa a sus necesidades. Pero la ofensiva judicial de Cupertino amenaza con embarrar el lanzamiento con acusaciones de robo de secretos comerciales y sabotaje a la cadena de proveedores.

Claves de la operación

  • Un asistente físico que te mira y se anticipa. El dispositivo portátil de diseño minimalista cuenta con elementos mecánicos que rotan para seguir al usuario con la cámara, gesticula y cruza en tiempo real los datos del correo y los mensajes para ofrecer ayuda sin comandos.
  • La demanda por espionaje que lo paraliza todo. Apple acusa a OpenAI de robo sistemático de secretos industriales a través de su antiguo vicepresidente Tang Tan y de otros ingenieros, y pide medidas cautelares para destruir los diseños y rediseñar desde cero.
  • Un ecosistema de hardware que va mucho más allá del altavoz. Además del dispositivo doméstico, OpenAI prepara los auriculares Sweetpea con chip Exynos de 2 nm y trabaja en un procesador propio (Titan) con Broadcom para futuras gafas, grabadoras y un posible teléfono ensamblado por Luxshare.

El asistente que te mira a los ojos

Lo que Sam Altman y Jony Ive tienen entre manos rompe con el concepto de altavoz al que se le gritan órdenes. El gadget —concebido para habitar el hogar de forma casi orgánica— cuenta con una batería recargable que le permite acompañar al usuario de una habitación a otra, mientras sus sensores y su cámara integrada le permiten seguirle con la mirada gracias a movimientos mecánicos de rotación e inclinación.

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La clave no está en lo que le preguntas, sino en lo que él ya sabe. La integración con GPT-Live elimina la latencia en la conversación, pero la verdadera revolución es la proactividad: el dispositivo cruza la información de tu correo electrónico y tus mensajes para anticiparse a tus necesidades, similar a las demos de Siri AI que se vieron en la WWDC. Es, en esencia, un ordenador sin pantalla que exige abrir de par en par la intimidad del usuario.

La filtración de este primer producto llega acompañada de otros proyectos en desarrollo. Bajo el nombre en clave Sweetpea, OpenAI prepara unos auriculares inteligentes registrados como Dime, que equiparán un procesador Exynos de Samsung fabricado en 2 nanómetros. Además, la compañía trabaja con Broadcom en Titan, su propio chip de IA que TSMC fabricará en 3 nm, y dibuja una hoja de ruta que incluye gafas inteligentes, grabadoras de bolsillo e, incluso, un teléfono móvil de masas ensamblado por Luxshare. Un catálogo que explica por qué Apple ha decidido pasar a la ofensiva legal.

Espionaje, proveedores y una demanda para frenar el hardware de Altman

La demanda presentada por Apple detalla un entramado de espionaje industrial con nombres y apellidos. En el centro está Tang Tan, exvicepresidente de la manzana y actual jefe de hardware en OpenAI, a quien se acusa de capitanear el drenaje de talento y secretos. Según la denuncia, la startup animaba a los candidatos a llevar componentes, planos y prototipos confidenciales bajo el pretexto de realizar demostraciones técnicas durante las entrevistas de trabajo.

Uno de los casos más flagrantes es el de Chang Liu, un ingeniero sénior que presuntamente abandonó Apple llevándose un portátil corporativo repleto de secretos comerciales. Cupertino sostiene además que OpenAI instruía a los trabajadores para eludir los controles de seguridad de su antigua empresa y así copiar gigabytes de información sin activar las alarmas. El descaro llega a la cadena de proveedores: la demanda afirma que OpenAI presionó a los fabricantes asiáticos para aplicar una técnica de acabado metálico patentada por Apple, haciéndoles creer que contaban con autorización expresa.

La batalla por el hardware es la nueva frontera de la IA generativa, y Apple no está dispuesta a ceder su fortaleza.

El objetivo de la ofensiva judicial no es solo económico. Apple exige medidas cautelares que obligarían a OpenAI a destruir cualquier material de diseño sospechoso y a rediseñar toda la ingeniería de sus aparatos. Si la justicia federal accede, tanto el altavoz portátil como los auriculares inteligentes podrían quedar congelados en un limbo legal que rompería el calendario previsto entre 2026 y 2027. OpenAI, desde su trinchera, niega las acusaciones y apela a la libre competencia.

Apple teme repetir el error de Android — pero esta vez ha disparado primero

El temor de Tim Cook es comprensible. La última vez que un aspirante desafió el ecosistema cerrado de Apple con un sistema operativo abierto, la compañía de la manzana llegó tarde a los tribunales. Steve Jobs demandó a Google por Android cuando la revolución móvil ya estaba en marcha, y esa demora le costó una cuota de mercado que nunca recuperó del todo. Ahora Cook quiere escribir una historia diferente: disparar primero y preguntar después.

En España, donde el iPhone acapara más del 30% del segmento premium, el desembarco de un dispositivo de IA propio con la marca OpenAI y el diseño de Jony Ive podría acelerar la rotación hacia un nuevo tipo de asistente que prescinda de la pantalla. Los operadores españoles y todo el ecosistema de aplicaciones que gira en torno a iOS se enfrentarían a un cambio de paradigma que, por ahora, está en manos de un juez federal.

Desde esta redacción observamos que la querella, más allá de su recorrido jurídico, funciona como un movimiento táctico para dar tiempo a Apple a madurar su propia IA avanzada y no ceder el control de la siguiente gran interfaz. Sin embargo, el historial de la industria demuestra que las batallas legales rara vez detienen la innovación: suelen retrasarla lo suficiente para que el demandante recupere el aliento. Lo que está en juego es quién definirá el asistente personal definitivo, y el veredicto —judicial o de mercado— marcará la próxima década del consumo tecnológico en Europa.

dispositivo IA OpenAI

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