Ayer Digi dio la campanada y salió a bolsa, con el 25% de sus acciones en España ahora cotizando en el parqué, aunque en unas condiciones complicadas. El primer día ha pasado, pero lo cierto es que la apuesta a largo plazo de la salida a bolsa de la empresa viene con una serie de riesgos y complicaciones que ha aceptado la teleoperadora y, aunque hay motivos para el optimismo, es clave tenerlos en cuenta para entender cómo fluctúa el valor de sus acciones.
Como admite la empresa en el folleto de emisión registrado por la CNMV, existen varios riesgos inmediatos en una empresa de sus características. El principal, y el que estará presente en los próximos años, es la competitividad del sector; solo en España el documento nombra a empresas consolidadas como Vodafone, Telefónica y MásOrange. La competencia se sigue complicando a medida que siguen surgiendo nuevos servicios en este panorama; aunque la firma de bajo coste (low cost) sigue teniendo la ventaja de contar con la mayor perspectiva de crecimiento del sector este año y, de hecho, es la única con un crecimiento de doble dígito.
Pero mientras se avanza en la instalación de su propia red, la capacidad de Digi para ofrecer servicios comerciales viables depende en gran medida de acuerdos de interconexión, roaming y compartición de red (RAN) con otros operadores, especialmente Telefónica. La terminación o falta de renovación de estos acuerdos en términos aceptables podría obstaculizar significativamente su capacidad para prestar servicios.

Aun así, sabe que la inversión a corto plazo para mantener esta tensión competitiva puede ser compleja. No solo se trata de la instalación de su red móvil —ya que hasta ahora operaba con las de sus competidores—, sino de la apuesta por la fibra óptica, sumada a cualquier tecnología que aparezca a medio plazo y que requiera una gran inversión, una situación constante dentro del sector. Pero, además, hay una lista de retos generados por la situación geopolítica, marcada en particular por los conflictos en Oriente Medio.
Digi advierte de los riesgos en la cadena de suministro
La empresa ha señalado que los problemas que ha generado la guerra de Irán también han marcado un antes y un después en el mundo de la tecnología. El folleto señala específicamente que los eventos recientes en Oriente Medio han dificultado el acceso al canal de Suez, lo que presiona la capacidad de la compañía para adquirir equipos y componentes. Una escalada del conflicto podría interrumpir aún más las cadenas de suministro globales, especialmente aquellas que involucran a proveedores con sede en Asia.
Aunque Digi no tiene operaciones en Oriente Medio, el folleto advierte de que el negocio podría sufrir interrupciones si la situación evoluciona y otros países implementan más sanciones o medidas de represalia. Esto podría derivar en una mayor volatilidad de los mercados financieros y riesgos para la estabilidad económica en Europa y el mundo, sobre todo sin una respuesta clara que pueda normalizar la situación.
Actualmente, la empresa depende de proveedores críticos como ZTE, Nokia y Ericsson. Las interrupciones en la cadena de suministro o los cambios regulatorios (como la Ley de Ciberseguridad de la UE) que obliguen a reemplazar equipos de proveedores considerados de «alto riesgo» podrían generar gastos de capital no previstos.
¿Qué han dicho los analistas?
Si bien hay riesgos evidentes dentro de la empresa, existen motivos para apostar por ella en las próximas semanas. Su ya mencionada tendencia al crecimiento es la que más usuarios suma en banda ancha día a día en España, y ya ha superado a los suscriptores de Vodafone en este servicio; además, las cifras de la CNMC muestran que ha seguido creciendo en el número de usuarios abonados a sus servicios móviles. No son cifras menores y constituyen la principal justificación de quienes apuestan por Digi a corto plazo.
Por otro lado, se ve con buenos ojos la presencia de la familia Domínguez Maza en el accionariado. Antes de su salida a bolsa, confirmó un compromiso vinculante de 100 millones de euros a través de su firma textil, el grupo Mayoral. Es una buena señal, pero no todo el mundo ha querido realizar una apuesta el primer día.

Bankinter, por ejemplo, ha decidido no emitir una opinión previa. Han decidido esperar a disponer de algo más de información pública cuando la compañía publique sus resultados trimestrales. Igualmente, aseguraron que había dos factores a los que prestar atención a corto plazo: un valor de liquidez reducida, con un free-float o capital flotante que estiman en el rango del 16% al 20% (entre 200 y 250 millones de euros). Asimismo, la entidad estima, preliminarmente, que su salida a cotización se realiza a 27 veces sus beneficios estimados, una cifra similar a la media del sector de las telecomunicaciones europeo ya cotizado, por lo que no parece ofrecer un descuento relevante como atractivo.
El futuro inmediato de Digi
Más allá de lo ocurrido ayer, la salida a bolsa de la empresa es vista como un paso necesario para seguir compitiendo. El crecimiento acelerado que tiene la low cost en España ha obligado a tomar decisiones y ampliar capital, por lo que su entrada en bolsa no debería ser una sorpresa, ni la forma en la que lo están haciendo.
Será interesante seguir de cerca la apuesta, y si la misma se traslada a los servicios a los usuarios. No es un factor secundario; después de todo, esperan recibir unos 150 millones de euros por esta operación, un montante que les servirá para afrontar las inversiones necesarias para absorber un crecimiento que parece imparable a corto plazo.




