El mercado mayorista de la electricidad ha registrado en lo que va de julio un precio medio de 94 euros por megavatio hora (€/MWh), un 30% más que en el mismo periodo de 2025, coincidiendo con la segunda ola de calor del verano y un consumo disparado por los aparatos de aire acondicionado.
La demanda eléctrica peninsular alcanzó el pasado 8 de julio los 812,6 gigavatios hora (GWh), superando el pico de la temporada estival anterior (809 GWh el 2 de julio de 2025) y quedando a 9,4 GWh del récord histórico de verano, los 822 GWh del 20 de julio de 2006. La potencia máxima instantánea, por su parte, tocó los 39.429 megavatios (MW) el lunes 6 de julio a las 20:58 horas, apenas dos minutos antes del partido de octavos de final del Mundial entre España y Portugal.
Ese registro superó los 37.946 MW del 2 de julio de 2025 a las 14:30 horas, pero se mantuvo por debajo del techo histórico de 41.318 MW del 19 de julio de 2010 a las 13:26 horas, el mayor pico de demanda jamás medido en un día laborable de verano en España.
El encarecimiento del pool se traduce directamente en la factura del consumidor con tarifa regulada (PVPC), cuyo precio depende en un 45% del mercado diario y en un 55% de una cesta de futuros. Aunque los 94 €/MWh medios de julio suavizan el impacto de las puntas, las horas más calurosas han llegado a cotizar este mismo 16 de julio por encima de 186 €/MWh, un valor que los hogares notarán en el recibo de este mes.
El pool se dispara con picos de 186 €/MWh y la demanda roza récords históricos
Los datos de Red Eléctrica muestran que la segunda ola de calor del verano —declarada por la Aemet entre el 5 y el 9 de julio— elevó el precio medio del mercado diario a 100 €/MWh durante esos cinco días, frente a los 72 €/MWh del periodo comparable de 2025. La combinación de temperaturas extremas, baja producción eólica e hidráulica y una demanda que no dejó de crecer convirtió cada hora punta en un episodio de tensión para el sistema.
Menos viento y agua: el mix renovable no contiene los precios

El comportamiento alcista del precio tiene una explicación adicional: la eólica apenas ha cubierto el 14,5% de la generación en lo que va de julio, muy por debajo de su habitual cuota invernal, y la hidráulica tampoco ha compensado ese vacío. La solar fotovoltaica lidera el mix con un 30,1%, seguida de la nuclear (19,4%) y de los ciclos combinados de gas, que marcan el precio marginal en las horas punta, operan al máximo de su capacidad disponible (17,3%).
El resultado es un sistema mayoritariamente renovable (57,5% del total) que, sin embargo, sigue dependiendo de los ciclos de gas para cubrir los picos de demanda. Tanto es así que Red Eléctrica llegó a recurrir puntualmente al carbón en las últimas noches por falta de generación suficiente, y activó de nuevo el mecanismo de desconexión de la industria para preservar la estabilidad del sistema.
La factura de la luz del PVPC ya recoge el impacto: el precio de la ola de calor se traduce en recibos más elevados en pleno verano.
Este fenómeno no es coyuntural. El hueco que deja la eólica en los meses cálidos —cuando el viento sopla menos— y la escasa contribución hidráulica tras un año hidrológico mediocre convierten al gas en el factor determinante del precio eléctrico. Y con unos derechos de emisión de CO₂ que se mantienen en niveles elevados, el coste de ese gas se traslada completo al pool.
Análisis: el impacto de la ola de calor en el recibo y las perspectivas para agosto
El patrón se repite cada verano, pero la intensidad de las olas de calor que trae el cambio climático está empujando los picos de demanda a niveles que el sistema no veía desde antes de la crisis financiera. Aemet ya ha advertido de que agosto podría traer nuevos episodios de temperaturas extremas. Si se confirman, el precio medio del pool difícilmente bajará de los 90 €/MWh, con puntas que volverán a rozar o superar los 200 €/MWh en las horas centrales del día.
El consumidor doméstico con PVPC notará esos repuntes en la factura de agosto, que se liquidará en septiembre. Un hogar tipo consume entre 250 y 290 kWh al mes; con los precios actuales, el sobrecoste respecto al verano de 2025 puede alcanzar los 15-20 euros mensuales, dependiendo del perfil horario. No es una subida dramática, pero sí lo suficiente para que el debate sobre la fiscalidad de la electricidad —ahora con un IVA reducido— vuelva a la arena política.
Mientras tanto, el mercado de futuros ya cotiza un otoño con precios sostenidos, anticipando que la demanda industrial se recupera y que el gas seguirá siendo necesario para equilibrar el sistema. La gran incógnita es si las nuevas instalaciones fotovoltaicas —que baten récords de generación cada año— podrán, en los próximos veranos, contener los precios en las horas diurnas o si el pico de demanda vespertino, justo cuando el sol declina, mantendrá encendidos los ciclos combinados y las alarmas del recibo.
La pregunta no es si la luz volverá a subir en pleno verano, sino cuánto tendrá que apretar el termostato un consumidor medio para que la factura de agosto no descuadre el presupuesto familiar.




