Repsol, Toyota y BMW lanzan un proyecto piloto de gasolina 100% renovable en España

La flota de cerca de 20 vehículos probará en condiciones reales el combustible Nexa 95 durante los próximos seis meses. El sistema Digital Fuel Twin de Bosch certificará la trazabilidad de cada litro de gasolina renovable.

Repsol, Toyota y BMW han arrancado este mismo mes un proyecto piloto de gasolina 100% renovable en España. El consorcio, que incluye a Bosch como socio tecnológico, pondrá a prueba el combustible Nexa 95 en una flota de cerca de 20 vehículos durante seis meses. La apuesta no es menor: busca demostrar que los motores de combustión actuales pueden descarbonizarse sin necesidad de electrificación.

Un piloto con 20 vehículos y combustible Nexa 95

La iniciativa comenzó a principios de julio y se extenderá hasta finales de año. En ese tiempo, Toyota y BMW aportarán modelos tanto de su gama actual como de la del año próximo, todos ellos impulsados exclusivamente por Nexa 95, la gasolina 100% renovable de Repsol. El combustible, que ya se vende en un puñado de estaciones de servicio en España, se produce a partir de materias primas que cumplen con la Directiva Europea de Energías Renovables (RED).

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Fuentes de la petrolera confirman que la flota del piloto incluye vehículos Toyota y Lexus cedidos por Toyota España, así como modelos de BMW y MINI. La idea es clara: rodar en condiciones reales, con tráfico urbano e interurbano, para recoger datos que tranquilicen a reguladores y clientes. ‘Los resultados preliminares se compartirán con Bruselas antes de fin de año’, apuntan desde la organización del proyecto.

Trazabilidad digital con el sistema Bosch

El tercer socio tecnológico es Bosch, que ha desarrollado el sistema Digital Fuel Twin. Esta herramienta certifica el origen y el uso de cada litro de combustible renovable en tiempo real, recopilando datos de los vehículos, las estaciones de servicio y las transacciones con tarjetas de combustible. De esta manera, se crea un registro inmutable que garantiza la trazabilidad del Nexa 95 desde que sale de la refinería hasta que entra en el motor.

El Dr. Marko Babic, responsable global del producto en Bosch, destaca que ‘la plataforma sienta las bases de confianza y cumplimiento normativo necesarias para impulsar una mayor aceptación de los combustibles renovables’. Sin ese riguroso seguimiento digital, advierten los ingenieros, cualquier intento de escalar este tipo de carburantes chocaría con el escepticismo regulatorio y la falta de métricas homogéneas a nivel europeo.

El piloto no solo prueba un combustible, sino que demuestra que los vehículos actuales pueden reducir emisiones sin cambiar de tecnología.

Un debate europeo que va más allá del motor

El proyecto llega en un momento delicado para la industria automovilística europea. La prohibición de vender coches de combustión nueva en 2035 —aunque con la cláusula de revisión de los e-fuels— ha generado una fractura entre países y fabricantes. En ese contexto, Repsol, Toyota, BMW y Bosch quieren aportar evidencia sólida antes de que la Comisión reabra el debate.

Pascal Ruch, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Toyota Motor Europe, lo formula con crudeza: ‘A medida que avanza la transición, resulta cada vez más evidente el riesgo de que el objetivo de alcanzar un parque de vehículos 100% de cero emisiones en 2035 no llegue a cumplirse plenamente’. La jugada del consorcio es, por tanto, doble: por un lado, validar una solución que aprovecha la infraestructura existente; por otro, crear un hecho consumado de datos que obligue a Bruselas a incluir los combustibles renovables en los futuros marcos regulatorios.

Yo creo que aquí radica la verdadera trascendencia del piloto. No se trata solo de demostrar que Nexa 95 funciona, sino de forzar un giro en la política industrial europea. La electrificación avanza, pero a un ritmo desigual y con tensiones en materias primas críticas. Ignorar de plano los combustibles sintéticos o renovables puede condenar a medio continente a una movilidad inaccesible, sobre todo en zonas rurales o en segmentos de vehículos comerciales ligeros donde las baterías aún no alcanzan.

Ahora bien, la viabilidad económica sigue siendo la gran incógnita. Producir gasolina renovable es hoy considerablemente más caro que refinar petróleo. Repsol no ha querido dar cifras de costes, pero los cálculos de analistas independientes sitúan el sobrecoste entre un 40% y un 70% por litro. Escalar la producción requeriría inversiones multimillonarias y un marco fiscal favorable que todavía no existe. En otras palabras: la tecnología está lista, pero el bolsillo no.

Los próximos meses serán decisivos. Si los datos del piloto confirman una reducción significativa de emisiones netas y el sistema de trazabilidad convence a los inspectores comunitarios, se habrá dado un paso firme hacia una movilidad con varias velocidades tecnológicas. Si el piloto queda en un mero ejercicio de relaciones públicas, la industria habrá perdido una oportunidad de oro para plantar cara a un monólogo eléctrico que empieza a mostrar grietas.


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