Desde que estalló la guerra en Oriente Medio a finales de febrero, los supermercados han asumido más de 90 millones de euros en sobrecostes energéticos sin trasladar un céntimo a los precios de la cesta de la compra, según la patronal Asedas. La tregua pactada ha aliviado la presión de los carburantes, pero los precios del gas y la electricidad se mantienen altos y la distribución avisa: si el conflicto vuelve a escalar, la contención de precios podría saltar por los aires.
Un sobrecoste de 90 millones que no ha llegado al ticket
El dato lo aporta la asociación que agrupa a las principales cadenas de supermercados: desde el inicio de la crisis, el sector ha absorbido más de 90 millones de euros en costes adicionales de electricidad y gas. A diferencia de lo ocurrido con los carburantes —donde la tregua ha suavizado algo la presión—, el gas y la electricidad no han dado tregua a los márgenes de la distribución.
Ese esfuerzo ha contribuido a que la inflación de los alimentos y bebidas no alcohólicas cerrara junio en el 1,9%, tres décimas menos que el mes anterior. Un dato que refleja que, por ahora, los supermercados están resistiendo sin repercutir el golpe energético a los consumidores.
No obstante, desde Asedas advierten de que esta estrategia no está exenta de riesgo. Con la incertidumbre geopolítica aún viva, un eventual paso atrás en la recuperación de la normalidad podría cambiar las tornas de forma rápida.
El colchón de la eficiencia y una inversión de 3.000 millones
Una de las claves que explica esta contención es la fuerte inversión realizada por las cadenas en los últimos años. Según la patronal, el sector invierte anualmente del orden de 3.000 millones de euros en la renovación de tiendas y plataformas logísticas, con medidas de eficiencia energética que ayudan a amortiguar los picos de la electricidad y el gas. Iluminación led, sistemas de refrigeración más eficientes y gestión inteligente de la energía son ya habituales en buena parte de los lineales.
Ese esfuerzo inversor no es improvisado: desde la anterior crisis energética de 2022, las cadenas aceleraron la modernización de sus instalaciones para blindarse frente a la volatilidad del precio de la luz. Ahora, esa apuesta está funcionando como dique de contención para que el comprador no note en el ticket el encarecimiento energético.
El sector ha asumido el coste extra del conflicto sin tocar los precios, pero ese colchón tiene un límite.
No obstante, desde la distribución aseguran que hasta ahora no se ha encarecido ningún producto alimentario por el conflicto en Oriente Medio, un mensaje que busca transmitir calma en un contexto en el que la inflación sigue siendo el principal quebradero de cabeza de los hogares.
¿Subirán los precios? El riesgo de una vuelta atrás en la tregua
La mayor preocupación del sector, según Asedas, es que se den pasos atrás en la recuperación de la normalidad. Aunque la tregua ha propiciado un alivio parcial de los carburantes, la electricidad y el gas siguen en niveles elevados, y cualquier repunte del conflicto podría dispararlos de nuevo.
En ese escenario, la capacidad de los supermercados para seguir absorbiendo costes se reduciría drásticamente. Con los márgenes ya estrechos y los costes salariales y de alquileres al alza —efectos de segunda ronda que Asedas también menciona—, el sector admite que resulta “muy difícil” prever cómo se comportará la segunda mitad del año.
Para el consumidor, eso significa que la estabilidad actual de precios en la cesta de la compra pende de un hilo geopolítico. Si la guerra se recrudece, el encarecimiento de la energía acabará filtrándose a los alimentos, por mucho que las cadenas intenten retrasarlo. La inflación de los alimentos rozó el 1,9% en junio, un nivel moderado, pero la tendencia podría invertirse si la tregua se rompe definitivamente.
Mientras tanto, los supermercados tratan de alargar la vida útil de su colchón energético. La apuesta por la eficiencia y la renovación tecnológica es el único dique de contención que, de momento, mantiene a raya una posible ola de subidas en la cesta de la compra.
🛒 El Veredicto de Compra
- Los precios están contenidos, pero el riesgo al alza es real: la evolución de la tregua en Oriente Medio marcará si los supermercados pueden seguir aguantando o si los alimentos se encarecen.
- Compara precios entre cadenas: en un entorno de costes dispares, las diferencias entre supermercados pueden ampliarse. Conviene revisar periódicamente los folletos y los precios por kilo.
- No des por sentada la estabilidad: si la situación energética empeora, los productos frescos y refrigerados serán los primeros en notar el impacto. Planificar la compra y optar por marca blanca cuando sea posible ayuda a suavizar el golpe.




