Las reclamaciones en Metro de Madrid se disparan: cinco veces más por el calor y el doble por frecuencias

La memoria de sostenibilidad de Metro de Madrid refleja un deterioro acelerado: las quejas por temperatura en los vagones se disparan un 350% y las de frecuencia un 89%. El recorte en el mantenimiento preventivo y la caída de la fiabilidad agravan un verano con cortes en tres lín

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Las reclamaciones de usuarios de Metro de Madrid alcanzaron 14.530 en 2025, un 28% más que en 2023, con las relacionadas con el calor multiplicadas por cinco y las de frecuencias duplicadas.
  • ¿Quién está detrás? Metro de Madrid, empresa pública dependiente de la Comunidad de Madrid, y el Consorcio Regional de Transportes (CRTM).
  • ¿Qué impacto tiene? El deterioro del servicio se siente en la fiabilidad y la comodidad, con recortes en mantenimiento preventivo y obras que provocan cortes en varias líneas este verano.

Las reclamaciones en Metro de Madrid se han disparado un 28% en dos años, hasta las 14.530 en 2025, con la temperatura de los trenes y la caída de frecuencias como principales detonantes, según la última memoria de sostenibilidad de la empresa pública. El documento, disponible en la web del suburbano, muestra que las quejas por calor en los vagones prácticamente se multiplicaron por cinco (de 464 a 2.088) y las de esperas en andén se duplicaron (de 2.498 a 4.725).

El calor dispara las quejas y las frecuencias no convencen

El malestar con la climatización es la punta del iceberg. En solo tres ejercicios, las protestas por la temperatura de los trenes pasaron de 464 a 935 y de ahí a 2.088 en 2025 —cinco veces más—. También suben las referidas a la ventilación en los coches (de 18 a 46) y a la temperatura en las estaciones (de 41 a 131). Metro asegura que todos los trenes disponen de aire acondicionado y que en verano se intensifican las revisiones de los equipos, se retiran los convoyes con incidencias y se vuelcan en los sistemas de refrigeración de andenes de 20 estaciones de las líneas 1 y 5. Además, acaba de aprobar una inversión de 3,5 millones de euros para reforzar la climatización de 93 trenes.

Publicidad

Sin embargo, los números de la memoria reflejan que el descontento crece más rápido que las medidas. A ello contribuye que las frecuencias, ese tiempo de espera que el viajero percibe como agravio directo, han generado casi el doble de reclamaciones en 2025 (4.725) que dos años antes. Pesa sobremanera el impacto de las obras de automatización de la línea 6, la circular, que ha absorbido recursos y alterado las cadencias. Pero no es el único factor: los datos de reclamaciones por conservación de trenes y estaciones también marcan picos en 2025.

Desplome de la fiabilidad y menos revisiones preventivas

La fiabilidad —los kilómetros que un tren recorre entre averías— cayó un 6,4% entre 2023 y 2025, desde 31.146 hasta 29.151 km. La métrica equivalente para perturbaciones menores se desplomó aún más: de 129.941 km a 102.667, un recorte del 21%. Paralelamente, las revisiones de mantenimiento preventivo de ciclo corto (las anuales) bajaron un 10,8%, de 5.535 a 4.934, mientras las correctivas, las que ya actúan sobre una avería declarada, engordaron un 15%. Traducción: se espera menos a que falle y se repara más cuando ya ha fallado, con el consiguiente coste y la interrupción del servicio.

La derivada más preocupante es el desplome del mantenimiento preventivo de ciclo corto, que ha caído un 10% en dos años, mientras el correctivo —el que ya llega con la avería encima— crece un 15%.

Metro achaca parte del incremento de las reclamaciones al récord de viajeros —el primer trimestre de 2026 ha sido el mejor de su historia— y presume de haber desplegado más de 330 trenes simultáneos en hora punta y de la mayor plantilla de maquinistas. Pero la tasa de quejas por millón de viajeros también ha subido: de 17,14 en 2023 a 19,05 en 2025b, por lo que la explicación del “crecimiento de la demanda” no cuadra del todo.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

Lo que la memoria deja claro es que el suburbano madrileño encara el verano de 2026 con varios frentes abiertos. Las obras de la línea 10 entre Nuevos Ministerios y Plaza de Castilla por la remodelación del Santiago Bernabéu seguirán cortando el tráfico, y a ellas se sumarán cortes programados: la línea 7 desde Pitis a Gregorio Marañón del 2 al 28 de agosto, el cierre de la estación de Moncloa en la línea 6 del 1 de agosto al 3 de septiembre, y la suspensión de la conexión entre Rivas y Arganda en la línea 9 entre el 25 de julio y el 13 de agosto. Tres líneas neurálgicas renqueantes en plena canícula.

El pulso entre el CRTM y Metro no ayuda. Fuentes del Consorcio afirmaron en marzo que los datos de incidencias en Metro “no son necesarios” para sus informes, en un gesto que ahora chirría con las 14.530 reclamaciones sobre la mesa. La administración regional prefiere mirar a Cercanías, pero los usuarios notan cada vez más el calor y la espera pero las cifras oficiales seguían negando la evidencia.

En el horizonte a medio plazo pesa la electrificación de la flota, la automatización de la 6 y el plan de inversiones anunciado. Sin embargo, el recorte en mantenimiento preventivo y la pérdida de fiabilidad erosionan la confianza del viajero a corto plazo. La prueba de fuego llegará en agosto, con tres líneas cortadas y el termómetro apretando. El metro que presumía de puntualidad parece haber dejado de contar los contratiempos que sí cuentan los viajeros.


Publicidad