Trump reúne a senadores para desbloquear la CLARITY Act: la regulación cripto pende de un hilo

Las restricciones éticas sobre los vínculos cripto del propio presidente mantienen bloqueada la ley de estructura de mercado. Con solo tres semanas hasta el receso de verano del Senado y las elecciones de noviembre en el horizonte, el tiempo para el acuerdo se agota.

Hoy, jueves 16 de julio, el presidente Donald Trump ha convocado a un grupo de senadores en la Casa Blanca para tratar de desatascar la CLARITY Act, la ley de estructura de mercado de activos digitales que lleva meses atascada en el Senado. El motivo del bloqueo no es técnico, sino ético: las restricciones que el proyecto impondría a los altos cargos para tener intereses empresariales en el sector cripto, un punto que afecta directamente al propio Trump.

Según adelantó Bitcoin Magazine, la reunión de esta tarde pretende buscar una salida al enfrentamiento entre demócratas y republicanos sobre las cláusulas de conflicto de interés. La ley, que aspira a dar un marco federal claro a las criptomonedas, se encuentra en una cuenta atrás: el líder de la mayoría, John Thune, quiere llevarla al pleno antes del 7 de agosto, fecha en que el Senado inicia su receso de verano.

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El nudo ético que bloquea la CLARITY Act

La CLARITY Act (Digital Asset Market Clarity Act) salió del Comité Bancario del Senado con 15 votos a favor y 9 en contra en mayo, pero su avance se frenó por la exigencia demócrata de incluir un apartado que impida al presidente, vicepresidente y miembros del Congreso mantener vínculos de negocio con empresas de criptoactivos. Detrás de esa exigencia está la revelación de que Trump obtuvo más de 1.000 millones de dólares de ingresos vinculados al sector durante 2025, un dato que dio munición a sus oponentes.

El senador Chris Van Hollen intentó introducir una enmienda en ese sentido durante el debate en comité, pero fue derrotada por 11 a 13. Desde entonces, los demócratas liderados por Rubén Gallego y Angela Alsobrooks —que habían apoyado el texto en comité— han condicionado su voto final a la inclusión de salvaguardas éticas.

El martes, un grupo de senadores demócratas celebró una rueda de prensa para pedir el rechazo frontal de la ley si no se cortan lo que califican de “vínculos corruptos” del presidente. Gallego, sin embargo, no participó en ese acto y sigue negociando un posible texto de compromiso.

Calendario crítico: tres semanas y un Senado dividido

El margen es mínimo. El 7 de agosto acaba el periodo de trabajo y, tras el verano, los senadores centrarán sus esfuerzos en las elecciones de medio mandato de noviembre. La senadora Cynthia Lummis, arquitecta republicana de la ley, dijo que un borrador revisado podría circular en las próximas horas, pero no está claro si contendrá las cláusulas éticas o se dejarán para después.

Thune, por su parte, ha reconocido que, aunque no haya pacto con los demócratas, llevará la ley al pleno “en algún momento”, y ha añadido un escueto: “sí, votaremos”. La firma de análisis Galaxy Research sitúa las probabilidades de aprobación en un 50%, un cara o cruz que dependerá de lo que ocurra esta tarde en la Casa Blanca.

regulación cripto EE.UU.

Si el presidente acepta una redacción que limite sus propios negocios, la ley podría desbloquearse. Si no, el reloj seguirá corriendo y la CLARITY Act podría quedarse en papel mojado hasta, al menos, 2027, una vez superado el ciclo electoral.

¿Qué pasa si la ley naufraga? El efecto en el ecosistema cripto

La parálisis de la CLARITY Act no solo es un problema político: es un serio revés para la regulación cripto en Estados Unidos. A día de hoy, las empresas del sector navegan en un limbo legal, con demandas de la SEC, criterios contradictorios de la CFTC y una creciente competencia de jurisdicciones como la Unión Europea, que ya tiene en vigor el reglamento MiCA desde 2025, y que ofrece un marco claro a emisores, exchanges y custodios.

“Sin un marco federal, los proyectos innovadores seguirán mirando hacia Europa o Asia”, ha advertido en privado un asesor del sector consultado por esta redacción. La ironía es que la ley lleva meses lista en lo sustantivo: define qué es un activo digital, aclara las competencias de cada regulador y crea caminos para la emisión y custodia de tokens. El único escollo son las restricciones a los altos cargos.

Y ahí es donde el interés personal del presidente se cruza con el interés general del mercado. Si Trump cede y acepta un texto que le impida mantener sus negocios cripto, perderá una fuente de ingresos, pero dará un paso de gigante para la industria. Si no, la regulación seguirá esperando, y con ella, la claridad que reclaman los inversores institucionales para entrar con fuerza en bitcoin y el resto de criptoactivos.

La oportunidad de tener una ley de cripto federal en Estados Unidos es real, pero pende de la voluntad de un presidente para aceptar límites a sus propios negocios.

Lo que ocurra esta tarde en la Casa Blanca definirá mucho más que un proyecto de ley. Será la primera vez que la política cripto estadounidense quede tan directamente atada al patrimonio del presidente. Y el mundo —y los mercados— estarán mirando.


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