La corrección del 26% que ha sufrido Indra desde los máximos de marzo ha disparado la señal de compra en Morgan Stanley. El banco de inversión ha emitido hoy una doble mejora, elevando la recomendación a sobreponderar y fijando un precio objetivo de 70 euros por acción, lo que implica un potencial alcista del 48% respecto al cierre de ayer.
La doble mejora de Morgan Stanley: precio objetivo y recomendación
La acción de Indra cerró ayer en 47,12 euros, muy lejos de los 64,13 euros que tocó el pasado marzo. En este contexto, Morgan Stanley considera que el castigo ha sido desproporcionado. La firma eleva su valoración un 16% hasta los 70 euros por título. Si se compara con los máximos, el recorrido es limitado (9%), pero desde los niveles actuales, el potencial se dispara al 48%.
La mejora de la recomendación, desde ‘en línea con el mercado’ hasta sobreponderar, supone un respaldo claro para el valor. No es solo una cuestión de precio: Morgan Stanley cree que el mercado está infravalorando la cartera de pedidos y los catalizadores corporativos que se avecinan.
Defensa, espacio y tráfico aéreo: los vectores que sostienen la tesis
El banco estima que el gasto español en equipos de Defensa casi se duplicará para 2030, impulsado por los Programas Especiales de Modernización, cifrados en 34.000 millones de euros. Esta horquilla, unida al negocio espacial —que persigue 1.000 millones en ingresos ese mismo año—, convierte a Indra en un valor estratégico.
Además, Morgan Stanley prevé que la división de Defensa se convierta en la mayor del grupo antes de 2030. El objetivo de ingresos que Indra se había fijado para esa fecha podría alcanzarse ya en 2028 si se producen movimientos corporativos significativos, algo que la nueva dirección no descarta.
La corrección del 26% no refleja el potencial de pedidos en Defensa ni el posible adelanto de objetivos hasta 2028, según Morgan Stanley.
El sector de tráfico aéreo, por su parte, sigue generando un crecimiento de alta calidad. Aunque no alcance las cifras de Defensa, aporta estabilidad a un mix de negocio cada vez más orientado a la seguridad y la tecnología dual.
Análisis: ¿estamos ante un punto de entrada o ante un espejismo?
La tesis de Morgan Stanley es sólida, pero no está exenta de riesgos. La ejecución de los contratos de Defensa suele dilatarse en el tiempo, y la valoración actual de Indra —incluso tras la corrección— sigue reflejando unas expectativas de crecimiento muy ambiciosas. La clave estará en la conversión de pedidos en ingresos y el margen real que generen esas nuevas actividades.
Además, la mejora se apoya en supuestos sobre operaciones corporativas que aún no se han materializado. Si el calendario de M&A se retrasa o las integraciones no generan las sinergias esperadas, el múltiplo podría comprimirse de nuevo. El inversor debe sopesar ese factor especulativo.
Sin embargo, el respaldo de una firma como Morgan Stanley, combinado con un plan estratégico que pivota hacia sectores de alto gasto público, otorga a Indra una prima defensiva que otros valores del Ibex no tienen. El tiempo dirá si los 47 euros son realmente el suelo, pero para el banco de inversión, es una oportunidad difícil de ignorar.




