Los robos de cable en Rodalies se duplican en 2026 por el precio del cobre

El aumento del precio del cobre, convertido en un metal casi precioso, ha disparado los hurtos de cableado en la red de Cercanías catalana. La inseguridad en las vías se suma a los problemas crónicos de fiabilidad que mantienen a Rodalies como el peor valorado por los usuarios.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Los hurtos de cable en la infraestructura de Rodalies se han duplicado en el primer semestre de 2026 respecto al año anterior.
  • ¿Quién está detrás? Ladrones atraídos por el alto precio del cobre, que cotiza al alza y convierte la catenaria en un botín.
  • ¿Qué impacto tiene? Provoca paradas de trenes, retrasos en los servicios y agrava la ya deteriorada fiabilidad de Rodalies, el transporte peor valorado en Cataluña.

El robo de cable de cobre se ha convertido en una de las mayores amenazas para la fiabilidad de Rodalies. En el primer semestre de 2026, los hurtos se han duplicado en comparación con el año pasado, según los datos que Adif compartió este lunes durante una reunión convocada por el Govern en el Col·legi d’Enginyers de Camins de Barcelona. La causa principal no es un fallo organizativo ni una negligencia operativa: es el precio del cobre, que ha escalado hasta convertir este metal en un objetivo de valor casi precioso para las bandas organizadas.

“No hemos recuperado la confianza, pero sí todas las líneas” tras la borrasca Harry, resumió Manel Nadal, secretario de Mobilitat i Infraestructures. Sin embargo, la cifra de robos de cable contradice ese optimismo parcial. Mientras el vandalismo en forma de grafitis ha caído gracias al endurecimiento de las sanciones, los hurtos de cobre se disparan y añaden una dosis extra de imprevisibilidad a una red que ya arrastra problemas crónicos.

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El cobre, un metal casi precioso que paraliza trenes

El aumento de los robos no es casualidad. El precio internacional del cobre lleva meses en ascenso impulsado por la demanda de la transición energética y la electrificación del transporte. Ese mismo material que permite mover trenes se ha convertido en un suculento negocio para los ladrones. En la práctica, cada tramo de cable sustraído no solo supone un coste de reposición millonario para Adif, sino que obliga a cortar la circulación durante horas, genera retrasos en cadena y expulsa a los viajeros hacia otros modos de transporte, sobre todo el vehículo privado.

El fenómeno no es nuevo, pero la escalada de 2026 es especialmente preocupante. Aunque los técnicos de Adif no han detallado las cifras absolutas, el hecho de que las incidencias se hayan duplicado en solo doce meses sugiere que el problema ha ido a más pese a los refuerzos de vigilancia y a las campañas de prevención. La red de Rodalies, con más de 500 kilómetros de vías, es especialmente vulnerable por su extensión y por el elevado número de tramos alejados de los centros urbanos.

Un problema que añade más tensión a la atribulada red de Rodalies

Los robos de cable llegan en un momento especialmente delicado. Rodalies sigue siendo el modo de transporte peor valorado por los usuarios catalanes, según las últimas encuestas. La red acaba de recuperar todas las líneas tras los destrozos de la borrasca Harry, pero la fiabilidad sigue en entredicho. El Govern ha reconocido que el margen de mejora es “sideral” y ha apuntado a que el traspaso del servicio a la nueva empresa pública se retrasará hasta 2028, un año más de lo anunciado inicialmente.

Adif ha invertido cerca de tres millones de euros solo en reforzar los túneles del Garraf, y los trabajos de mejora han generado 135 limitaciones de velocidad activas que alargan los tiempos de viaje. A ese cóctel se suman ahora los hurtos de cable, que son imprevisibles y golpean justo cuando el sistema necesita mostrar estabilidad. Pere Macias, comisionado del traspaso, señaló que la R3 será la siguiente línea en ser transferida, en buena parte por el estado precario de su infraestructura.

El precio del cobre ha convertido cada metro de catenaria en un botín. Sin seguridad efectiva en las vías, Rodalies difícilmente podrá alcanzar la fiabilidad que exigen sus viajeros.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto de estos hurtos va más allá de una simple molestia. Cada robo interrumpe el servicio durante horas, con el consiguiente efecto dominó en el resto de la red. La Generalitat ha reconocido que, aunque se han recuperado las líneas tras la borrasca, la confianza de los viajeros sigue bajo mínimos. La duplicación de los robos amenaza con dilapidar cualquier mejora puntual de la puntualidad y mantiene viva la desafección de los usuarios.

La zona cero son las líneas más extensas, especialmente la R2Sud y la R3, que recorren trayectos con menor densidad de vigilancia y con tramos de catenaria expuesta. Adif ha inspeccionado 1.000 kilómetros de red en los últimos seis meses y ha reforzado 82 taludes, pero los robos de cable no se combaten solo con obra civil. Sin una estrategia integral (vigilancia, colaboración con los Mossos, control de la chatarra y endurecimiento penal), el problema seguirá al alza mientras el precio del cobre se mantenga alto.

La cifra clave es que los hurtos se han duplicado en solo un año, una tendencia que coincide punto por punto con la curva del precio internacional del metal. Rodalies no puede controlar el mercado global, pero sí puede blindar su infraestructura y endurecer las sanciones. De lo contrario, los próximos meses pondrán a prueba, una vez más, la paciencia de los viajeros.


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