Funcas eleva al 2,3% el crecimiento económico de España en 2026: inflación al 3,2%

El consumo y la inversión sostienen la revisión al alza del think tank. La inflación media del 3,2% en 2026 complica la moderación de precios esperada para 2027.

La economía española ha vuelto a sorprender al alza. Funcas eleva una décima el crecimiento del PIB en 2026 hasta el 2,3%, según el panel de Funcas, que reúne a 19 servicios de estudios. La fortaleza de la demanda nacional, que aportará 2,1 puntos porcentuales al crecimiento, compensa la contribución negativa del sector exterior. Y lo hace en un entorno de inflación todavía incómodo: la tasa media se situará en el 3,2%.

La demanda nacional tira del carro: consumo e inversión ganan fuerza

El panel de Funcas elevó una décima su previsión de crecimiento para este año. La revisión se apoya en la resistencia mostrada por la economía en el segundo trimestre, para el que los analistas estiman un avance del PIB del 0,5%, una décima más de lo calculado anteriormente.

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Sin embargo, los panelistas prevén una pérdida de impulso en la segunda mitad del año. Tanto en el tercer como en el cuarto trimestre, el crecimiento se moderará al 0,4%. Para 2027, el consenso mantiene el crecimiento en el 2%, con una desaceleración que se explica por el menor dinamismo de la inversión y del consumo, tanto público como privado.

En este escenario, la demanda nacional aportará 2,1 puntos porcentuales al crecimiento, mientras que el sector exterior restará una décima. El consumo de los hogares sigue siendo el motor principal.

En el mercado laboral, Funcas prevé que el empleo aumente un 2% en 2026 y un 1,5% en 2027. La tasa media de paro se reducirá hasta el 10% este año y continuará descendiendo hasta el 9,6% el siguiente, sin cambios respecto a las previsiones anteriores.

En cuanto a las cuentas públicas, los analistas calculan que el déficit se situará en el 2,5% del PIB en 2026 y en el 2,4% en 2027. Sin embargo, los analistas discrepan en en las cifras, con estimaciones que oscilan entre el 2,1% y el 2,9% para este año, lo que refleja una elevada incertidumbre.

La fortaleza de la demanda interna está sosteniendo el crecimiento, pero la inflación persistente en el 3,2% erosiona esa misma capacidad de consumo.

Inflación persistente: el 3,2% medio en 2026 aleja el alivio para empresas y hogares

En materia de precios, los expertos del Panel prevén un ligero repunte de la inflación general durante los próximos meses. La tasa media se situará en el 3,2% en 2026, una décima más que en la anterior estimación, mientras que el dato interanual de diciembre alcanzará el 3%.

Para 2027, el consenso espera una moderación: la inflación media descenderá al 2,3% y la tasa interanual cerrará diciembre en el 2,1%. La inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles— se situará en el 2,7% este año y bajará al 2,5% en 2027. Una senda que aún mantiene presión sobre los márgenes empresariales y el poder adquisitivo.

El aterrizaje suave se consolida, pero la productividad sigue siendo la asignatura pendiente

La actualización de Funcas recoge un cambio en la percepción de los riesgos. Si en el anterior sondeo predominaba la posibilidad de que el crecimiento se desviase a la baja, ahora la mayoría de los analistas considera que están equilibrados o incluso presentan un sesgo favorable. Un giro que responde, en buena medida, al acuerdo alcanzado en Oriente Medio y a la resistencia del mercado laboral europeo.

En el ámbito internacional, el consenso mantiene la cautela. El entorno exterior seguirá siendo desfavorable durante los próximos meses, tanto en la Unión Europea como en los mercados internacionales. Sin embargo, la moderación de la inflación en Europa permitiría una pausa en las subidas de tipos del BCE después del incremento de junio, que situó la facilidad de depósito en el 2,25%. Los analistas esperan que este tipo de referencia se mantenga estable y que el euríbor a doce meses —actualmente en torno al 2,7%— descienda gradualmente hasta acercarse al 2,5% al cierre de 2027.

Desde esta redacción, creemos que el patrón de crecimiento basado en el tirón del consumo interno tiene un límite. La inflación subyacente en el 2,7% indica que las presiones de costes no han desaparecido y que los márgenes empresariales, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como la hostelería o el comercio, van a seguir tensionados. Además, el déficit público en el entorno del 2,5% del PIB deja poco margen para estímulos contracíclicos si la economía se enfría más de lo previsto. No es la primera vez que veo esta película: el consumo interno tapa agujeros mientras la inversión productiva se retrasa.

La productividad, sistemáticamente ausente en estas previsiones, es la pieza que falta. Aumenta el empleo, pero el PIB por hora trabajada apenas mejora. Eso es sostenible mientras la demanda agregada tira, pero se vuelve un lastre en cuanto el ciclo se agota. El aterrizaje suave es una buena noticia; que aterricemos sin haber reforzado los motores para despegar de nuevo, no tanto.


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