Los problemas de Meta, la empresa de Mark Zuckerberg que gestiona Facebook, Instagram o WhatsApp, se siguen acumulando y no hay grandes señales de que vaya a cambiar su estrategia. La empresa de tecnología es una de las más grandes del mundo, pero tiene años bajo el microscopio de los reguladores, tanto por permitir la presencia de fake news en sus plataformas sin intentos reales de filtrarlas como por lo adictivos que pueden ser los diseños de sus redes.
Este último punto es el que ha puesto a la empresa en la mira de la Unión Europea. Como ha publicado el portal norteamericano Wired, la Comisión Europea determinó de manera preliminar que Meta incumple la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés) debido al supuesto «diseño adictivo» de Instagram y Facebook. La medida obligaría a Meta a eliminar algunos de los atributos activos de sus plataformas por defecto, como la reproducción automática de video o la imposición de un límite al desplazamiento infinito de las publicaciones o stories.
La Comisión Europea presiona a los de Zuckerberg
Según se lee en el comunicado de la Comisión, «Meta no evaluó adecuadamente los riesgos de su diseño adictivo para el bienestar físico y mental de los usuarios, incluidos los menores y los adultos vulnerables». El documento insiste en que la empresa digital «no consideró ciertas características de diseño de Instagram y Facebook, como recomendaciones altamente personalizadas, reproducción automática y desplazamiento infinito, que constantemente muestran a los usuarios contenido nuevo. Estas características alimentan la necesidad del usuario de seguir desplazándose y cambiar el cerebro al «modo piloto automático», lo que contribuye a hábitos poco saludables y al uso compulsivo».

Es un golpe que puede ser difícil de encajar para la empresa, al menos si quiere seguir operando en Europa. Si no realiza los cambios que se recomiendan desde Bruselas, la sanción puede ser del 6 % de sus ingresos anuales, o directamente una prohibición de seguir operando en el Viejo Continente.
«. Estamos totalmente comprometidos a hacer cumplir nuestra legislación en Europa», ha escrito Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva para la Soberanía Tecnológica, la Seguridad y la Democracia.
Meta defiende el funcionamiento actual de su servicio
Por su lado, Meta ya ha hecho saber que no se comparte la posición de la Comisión Europea. Un portavoz de la compañía, citado por CNBC, aseguró que las resoluciones «no tienen en cuenta con precisión las importantes medidas que hemos tomado para proteger a los adolescentes».
En la misma declaración, el representante de la empresa recordó que en los últimos años se han creado espacios en sus redes sociales para prevenir adicciones, sobre todo en los más jóvenes. En particular, destacó las cuentas para adolescentes, que permiten limitar tanto los tipos de contenido que pueden ver los menores como el tiempo de pantalla de cada uno de ellos.
«Compartimos el compromiso de la Comisión Europea de ofrecer a los adolescentes experiencias en línea seguras y positivas, y continuaremos colaborando de manera constructiva con ella», concluyó el representante. De momento, por tanto, todo indica que la empresa buscará defenderse, mientras la Comisión recuerda en su comunicado que Meta podrá examinar los documentos de los expedientes de investigación de la institución y responder por escrito a las conclusiones preliminares del organismo. Paralelamente, se consultará al Comité Europeo de Servicios Digitales.
Europa mantiene la presión sobre las digitales
En los últimos años, la presión de la Unión Europea sobre las plataformas digitales se ha hecho una de sus grandes diferencias con Estados Unidos. Aunque la Administración de Trump se ha sentido cómoda negociando con figuras como el propio Zuckerberg y, sobre todo, Elon Musk, dueño de X —la plataforma antes conocida como Twitter—, la UE y sus diferentes instituciones han señalado los problemas reales que las redes sociales han generado en las instituciones .democráticas de los países miembros.
De hecho, esta no es la primera advertencia de la Comisión Europea a Meta. En abril pasado, el Ejecutivo comunitario publicó otra evaluación preliminar en la que concluyó que la empresa incumplía la normativa al no impedir de manera efectiva el acceso a sus plataformas de usuarios menores de 13 años; además, a pesar de la buena relación con el Gobierno estadounidense, hay varios casos abiertos en Estados Unidos contra la empresa.
Como señala Wired, en marzo, un jurado civil de Nuevo México condenó a Meta a pagar una multa de 375 millones de dólares tras concluir que la empresa engañó a los usuarios sobre la seguridad de sus servicios y facilitó la explotación sexual de menores. Ese mismo mes, la Corte Superior de California, en el condado de Los Ángeles, falló en contra de Meta y de Alphabet, empresa matriz de Google, en un proceso derivado de una demanda presentada por 16 000 personas en Estados Unidos. Los demandantes sostuvieron que ambas compañías desarrollaron productos con características adictivas que habrían contribuido a la depresión, las autolesiones y otros problemas de salud mental entre menores de edad.




