Andalucía arrastra un déficit crónico de empresas de alto crecimiento: no ha parido aún ningún unicornio tecnológico mientras Madrid y Cataluña concentran casi todo el capital riesgo privado. La Junta de Andalucía acaba de poner sobre la mesa casi 90 millones de euros en fondos de capital riesgo público con un mensaje claro: ningún proyecto escalable se quedará sin gasolina por falta de financiación.
Los cuatro fondos que suman 88,8 millones (y cómo se reparten)
La estrategia andaluza se despliega en cuatro instrumentos gestionados a través de la agencia Trade. Los dos primeros, ya adjudicados a las gestoras Alter Capital y Quadriga Asset Managers, suman una dotación pública conjunta de 49 millones de euros. Están diseñados para apoyar a empresas innovadoras en fase de expansión, con un ticket máximo de hasta 2,5 millones por operación.
El tercer brazo, a punto de cerrarse, inyecta otros 9,8 millones de euros en un programa de coinversión público-privada. Las startups que accedan a él recibirán hasta 400.000 euros, siempre que consigan atraer una cantidad equivalente de inversores privados (50%–50%). Este modelo obliga al mercado a validar cada proyecto antes de soltar el dinero público, una práctica que la Junta ha incorporado para evitar errores clásicos del venture capital estatal.
La cuarta pata es el Fondo FAST, que el Gobierno andaluz está ultimando con una partida de 30 millones de euros de recursos propios. FAST se dirige a sectores de tecnologías digitales y profundas (deep tech), biotecnología, energías limpias, microelectrónica, fotónica o computación avanzada. Un segmento poco habitual en las convocatorias públicas porque podrán optar empresas de tamaño medio que ya no son pymes —la Junta creó para ellas el Club MidMarket precisamente para no dejarlas fuera del radar.
Tickets de hasta 2,5 millones ¿y cómo se accede?

El mecanismo es distinto según el fondo. Los dos primeros —49 millones gestionados por Alter y Quadriga— buscan compañías con tracción en el mercado y necesidades de escalado. No son aceleradoras, sino vehículos de venture capital en toda regla. Las gestoras privadas tienen la misión de seleccionar las inversiones con criterio de mercado, aunque con un mandato de arraigo territorial: el retorno debe generarse, en parte, a través del crecimiento del ecosistema andaluz.
El fondo de coinversión (9,8 millones) funciona como un match de capital riesgo: si un business angel o un fondo privado apuesta por una scaleup, el instrumento público duplica la apuesta hasta 400.000 euros. Esta estructura diluye menos al fundador que una ronda tradicional, porque el capital público no exige el control y suele tener condiciones de permanencia más flexibles. A cambio, pide que la empresa tenga un plan de crecimiento creíble y que la operación privada esté cerrada o muy avanzada.
El Fondo FAST todavía no ha abierto convocatoria —la Junta está perfilando las bases— pero se espera que reciba solicitudes en los próximos meses. La consejera de Economía, Carolina España, remarcó que el presupuesto total de recursos públicos para estas herramientas asciende a 58,8 millones de euros en los tres primeros fondos, lo que supone un aumento del 62% respecto a la anterior generación de instrumentos financieros. Sumando FAST, la cifra roza los 90 millones.
El capital público no diluye al fundador como una ronda tradicional: es un socio paciente que busca retorno a largo plazo y arraigo territorial.
El centro Tandem y el sueño del unicornio sevillano
La inyección de fondos no va sola. La Junta ha vinculado el programa de scaleups a la creación de Tandem, un nuevo centro de emprendimiento en Sevilla cuyo nombre es provisional. La administración confía en que esta infraestructura actúe como polo de atracción de talento y de las startups que aspiren a convertirse en el primer unicornio andaluz —una empresa con una valoración de 1.000 millones de euros antes de salir a bolsa.
La decisión de ubicarlo en la capital hispalense no es casual: Sevilla concentra una parte relevante de las startups de la comunidad y tiene costes operativos más bajos que los grandes hubs nacionales, lo que alarga el runway de las compañías. Si Tandem logra replicar el efecto de espacios como La Nave en Madrid o el ecosistema del 22@ en Barcelona, el retorno de los 90 millones podría ser exponencial.
¿Puede el dinero público fabricar un unicornio? Lo que enseña la experiencia
La historia del venture capital público en España está llena de intentos bienintencionados que no siempre generaron empresas de alto impacto. Lo que marca la diferencia es la ejecución, no el cheque. Fondos como Axis (ICO) o el propio programa INNVIERTE han participado en operaciones millonarias, pero el éxito final dependió de la capacidad de los fundadores y del acompañamiento de gestoras con experiencia de mercado.
Andalucía acierta al delegar la selección en gestoras privadas (Alter Capital y Quadriga tienen trayectoria) y al imponer la coinversión en el tercer fondo, que filtra los proyectos por el interés real de los inversores. Sin embargo, el reto no es solo financiero: las scaleups necesitan equipos senior, acceso a clientes internacionales y una cultura de escalado que no se compra con un ticket. Los 90 millones son un acelerador, pero el motor lo pondrán los founders.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Mide tu tracción antes de llamar a la puerta: El primer filtro de las gestoras es la métrica real: MRR, retención, ventas recurrentes. Prepara un data room con tus KPIs antes de buscar capital público.
- Aprovecha la coinversión para no diluirte en exceso: El programa de cofinanciación te permite levantar 400.000 euros públicos sin ceder tanto control. Busca primero a un socio privado y luego acude al match.
- Conecta con Trade y el Club MidMarket: Si tu empresa ya no es pyme pero tampoco cotiza, el Fondo FAST es tu oportunidad. Las convocatorias se publican en la web de Trade; escribe a su equipo de inversión antes de que abran plazo.




